Despegan las regalías: Razones para el festejo y desafíos para afrontar

POR FERNANDO CASTRO / Editor +e

La tradición indica que en estos casos conviene ser cauto. Pero la foto de hoy hace que esa recomendable mesura sea una moneda no tan común de encontrar. Las cifras se disparan. Los funcionarios nacionales, ávidos de réditos políticos y económicos, no escatiman en números. Medio millón de puestos de trabajo asociados a Vaca Muerta; millones y más millones de metros cúbicos que llevan por las nubes (¿De ensueño? ¿De verdad?) al incremento de la producción.

Miles y miles de barriles de petróleo que nos garantizarán el autoabastecimiento. Está claro que la necesidad a veces tiene cara de hereje, al igual que la recta definitiva hacia las competencias electorales. Y también está claro que siguen entrando miles de millones de dólares a la cuenca neuquina, a la que los no convencionales le dan un incentivo como pocas veces antes.

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Por lo pronto, la foto es suficiente para mostrar a Neuquén como una suerte de oasis, un territorio cruzado por la brisa fresca de la llegada de inversiones y las promesas de un futuro que tiene como paso inicial este presente. Uno va y se para entre los nubarrones de polvo que dejan los camiones en la entrada a Loma Campana, ahí al frente de Añelo, y con un mínimo de empeño también puede ver casi una fórmula matemática.

Regalías. Una palabra clave que toma más espesor que el que tenía hasta mediados de año. Por un lado, se sabe que Neuquén va a tener un presupuesto de seis cifras el año que viene. Algo así como 100 mil millones de pesos. Los cálculos de hoy, un resultado parcial que depende de decisiones geopolíticas con impacto en un boliche del centro de la ciudad, o en las alicaídas calles de Rincón de los Sauces, indican que de ese total unos 35 mil millones de pesos provendrán del sector petrolero. En buena medida, lo explica Vaca Muerta.

Neuquén es una provincia no convencional (también en varios aspectos que exceden esta opinión): el 62% del gas es shale y tight, y el 54% del petróleo lo compone el áureo oil que se saca de la bendita roca, cada vez más, producto de las kilométricas ramas laterales de pozos como los de la emblemática área en manos de YPF y Chevron. Esa tendencia a una mayor recaudación se hizo clara desde la segunda mitad del año. El mix de incremento de la producción y disparada del dólar tuvo como correlato esa suba en los fondos públicos, que vía coparticipación hará también las delicias de varios intendentes. Dos datos para sopesar el crecimiento de este segmento de la recaudación.

Neuquén inició el año recibiendo $455 millones en regalías petroleras y en el último registro, de septiembre pasado, lo duplicó y un poquito más: obtuvo $1131 millones. El gas, otro tanto: en enero percibió $547 millones, en tanto que en septiembre obtuvo casi tres veces más: $1470 millones. Este viento a favor (en agosto por cada peso que subía el dólar entraban $900 millones en recaudación), por contraposición, devuelve una imagen de los cambios que no suceden tan rápido.

Hay un segmento de 77 mil personas que están en la pobreza. No suelen ser parte de la crónica nacional que coloca a Neuquén como una isla repleta de oportunidades. Con todo, parece ser uno de los mejores lugares donde estar. Vaca Muerta impone un sinfín de desafíos. El problema del crecimiento, ordenarlo, y de sentar las bases para que la rueda siga girando, es parte del asunto. Y otro, tan apasionante como difícil, es cómo se hace para que más sean parte, para que en un sentido amplio estén incluidos.

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