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Después del COVID: lo que tenés que saber y hacer si tenés problemas respiratorios

Tras haber padecido una infección aguda por COVID 19 pueden persistir afecciones que involucran el sistema respiratorio en algunos pacientes.

Falta de aire, tos, agitación o dolores en el tórax, son algunos de los síntomas que se pueden presentar, incluso en aquellos que no padecieron una enfermedad severa, pero requieren atención.

La médica neumonóloga Natalia Argiz, recomendó a los pacientes recuperados no perder de vista que pueden persistir algunas secuelas y por eso es necesario un estricto control neumonológico.

“Se debe hacer una consulta con un especialista en vías respiratorias, quien evaluará si debe profundizar el control con espirometría o imágenes pulmonares como radiografía o tomografía de tórax”, sostuvo la profesional de Leben Salud.

Hasta 6 meses

“Hay que prestar especial atención a la falta de aire sumado a dolor en el tórax y consultar rápidamente, ya que algunos síntomas pueden aparecer durante los 6 meses posteriores de la infección aguda”, señaló a LM Neuquén.

En determinados pacientes, advirtió además, se pueden presentar también cuadros de taquicardia o palpitaciones.

Pérdida del olfato

La neumonóloga destacó que otra secuela importante, si bien a la luz de las dolencias más graves que acarrea el coronavirus puede parecer menor, es la pérdida temporal del olfato.

Tras el alta médica, es notable el número de personas que no ha recuperado su capacidad olfativa al 100 por ciento en el corto plazo, se mencionó.

“Aunque ya estamos viendo pacientes que presentan secuelas de COVID, una de las más frecuentes es la persistencia de la pérdida del olfato, pero el 80% de los pacientes lo recuperan a las 4 semanas, esto se podría corresponder a una obstrucción inflamatoria de las hendiduras olfatorias como causa conductiva, o una anosmia, alteración del neuroepitelio olfatorio como causa sensorioneural”, explicó Argiz.

En el caso de aquellas personas que padezcan la falta de la percepción del olfato más allá de las 4 semanas, recomendó la profesional de Leben Salud, deben realizar una consulta médica para su correcta evaluación.

El COVID-19 es un torbellino que no solo puso patas para arriba al mundo, sino que impactó e impacta con inusuales efectos en mujeres, hombres, niñas, niños, jóvenes, independientemente de su edad, su procedencia, etc.

Las afecciones varían de uno a otro, pero una de las particularidades de la enfermedad son los síntomas duraderos que arrastran, tras haberse transitado la infección. Aunque la dolencia haya sido leve, se han constatado huellas en el organismo, en etapa pos COVID, tales como persistencia de dolores, cansancio o decaimiento general, y disnea o sensación de falta de aire.

Las problemáticas que desencadena en el sistema respiratorio requieren de cuidados especiales y es necesario evaluar las secuelas pulmonares en todos los pacientes que hayan cursado la enfermedad, sostienen los expertos.

Esta infección viral acarrea un grave compromiso en ciertas personas, principalmente mayores de 60 años y con enfermedades preexistentes como diabetes, enfermedades cardiovasculares, EPOC, tabaquistas, otras neumopatías crónicas, enfermedades renales, etc.

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Alerta jóvenes

Sin embargo, señaló Natalia Argiz, también pueden presentarlo personas jóvenes y sin enfermedades conocidas. “Aún desconocemos los efectos deletéreos a largo plazo de esta enfermedad viral, por lo que es sumamente importante evaluar adecuadamente la situación de cada paciente para poder brindarle todas las herramientas y así optimizar su estado de salud”.

El compromiso pulmonar es el que, con mayor frecuencia, complica a los enfermos, en ocasiones de una manera leve, pero en otras en formas muy severas y complejas teniendo que necesitar en ocasiones cuidados intensivos y asistencia respiratoria mecánica (ARM).

Por eso es muy importante, una vez recuperado el paciente, tanto de las formas leves como de las graves, implementar el seguimiento del mismo, debido a las secuelas que puede dejar esta enfermedad.

“Centrándonos en las secuelas respiratorias, es bien sabido que las neumonías virales no suelen dejar secuelas pulmonares, pero no ocurre lo mismo con la infección por coronavirus”, explicó Rogelio Pendino, referente de la Unidad de Enfermedades Respiratorias del Sanatorio Parque.

En la epidemia del síndrome agudo respiratorio severo del 2003 causado por el SARS-CoV-1 y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS), en el año 2012 causado por otro coronavirus, el MERS-CoV, se produjo una fibrosis pulmonar como secuela en el 20% de las personas que padecieron neumonías bilaterales por estos virus, detalló.

Y “a diferencia de los otros tipos de virus, los coronavirus ponen en marcha un proceso inflamatorio desmedido por intervención de abundantes citoquinas, produciendo una reparación aberrante del parénquima pulmonar, desencadenándose en consecuencia una fibrosis pulmonar”.

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