Las uvas de Pinot Noir son una cepa difícil. Su cultivo causa varios dolores de cabeza a los enólogos de las bodegas, que se alivian sólo con saber que se trata de la primera uva en madurar y que se convierte luego en los vinos que gozan de gran popularidad en el mercado externo y una creciente demanda en el país. En la provincia de Neuquén, la bodega Familia Schroeder se convirtió en una experta en estas uvas, con tanques específicos para su producción y una oferta de 10 etiquetas con sello 100% Pinot.
Leonardo Puppato, gerente de Producción y Enología de Familia Schroeder, llegó cuando el proyecto de la bodega recién nacía y ya lleva 19 años al mando de la finca que tiene la empresa en San Patricio del Chañar. En sus viajes por el mundo, aprendió todo sobre el Pinot, una cepa que es la estrella de Borgoña, en Francia, y que se adapta con naturalidad a los terrenos inhóspitos de la Patagonia.
"A las uvas Pinot Noir no les gusta la lluvia", dice Puppato, como personalizando a la cepa. Como la precipitaciones terminan por pudrir la producción y arruinar el vino, el clima seco del Chañar se convierte en un aliado para el desarrollo adecuado de esta variedad. También es una cepa que madura más con la amplitud térmica, que en la chacra de Familia Schroeder alcanza un rango de 19 grados y dota a las uvas de días muy calurosos y noches frescas de verano.
El viento, lejos de complicar la producción, fortalece la piel de las uvas que se hacen cargo luego de la pigmentación de la bebida. Así, el vino patagónico tiene una coloración mucho más intensa y una personalidad diferente al que se envasa en las botellas francesas o norteamericanas.
En sus estudios, los expertos encontraron tres tipos diferentes de suelos, por lo que clonaron las vides para generar distintas variedades de Pinot Noir. Así, generaron la gama más amplia de mercado: Familia Schroeder es la bodega con más etiquetas de Pinot Noir de todo el país y tiene algunas propuestas originales que nadie más ofrece.
Puppato repasa la carta de diez vinos 100% Pinot Noir que ofrece la bodega para el mercado interno, que incluyen vinos jóvenes, reservas, fermentados en madera y el tope de gama, con su distintiva botella "con chapa". También ensayaron hasta elaborar propuestas más creativas, como el Rosa de los Vientos, un espumante rosado natural con uvas de Pinot Noir y un Pinot Tardío, con mayor graduación alcohólica y una dulzura singular que lo convierte en un vino de postre.
Para el mercado externo, Familia Schroeder también ofrece 10 etiquetas diferentes, basadas en las características disímiles del suelo de la finca, que está cubierto en un 25% de uvas de Pinot Noir. "Tenemos un 40% de Malbec y el Pinot es nuestra segunda uva en volúmenes de producción", detalla Puppato.
En cuando al desempeño en el mercado, el enólogo aclara que a nivel externo se consume Malbec, la cepa distintiva de la Argentina, en el mismo nivel que el Pinot Noir, que es la estrella de la bodega. En Argentina, en cambio, se consume primero Malbec, en segundo lugar Cabernet Souvignon y en tercer término, el Pinot Noir.
"Hasta hace unos cinco años no era una cepa conocida, por eso venimos desarrollando acciones para darla a conocer", explica el especialista. Entre otras acciones comerciales, durante este mes del Pinot, la bodega ofrece un estuche con tres variedades distintas, para probar las uvas en un vino joven, en uno reserva y en otro fermentado en madera.
Con más paladares argentinos adaptados al carácter suave del Pinot Noir, la bodega aprovechó el conocimiento del enólogo para desarrollar una división especial con tanques abiertos que sacan el mejor costado de esta cepa. Así, crearon una "mini bodega" para elaborar Pinot, que los convirtió en pioneros en el país.
Aunque la provincia de Río Negro tiene los viñedos más antiguos de esta variedad, Neuquén consiguió, en sólo 20 años, ser la provincia argentina con más plantas de este tipo de uvas, con San Patricio del Chañar como su polo vitivinícola y la bodega Familia Schroeder como una de las abanderadas del Pinot Noir.




