Dictaron sus clases por radio y revolucionaron a El Huecú

Ante la falta de internet, seis maestras se las ingeniaron para llegar a sus 70 alumnos, de entre 3 y 5 años. Las 24 emisiones cautivaron a la comunidad.

El WhatsApp de Fabiana estuvo a punto de colapsar. Tuvo, al menos, cinco grupos con sus compañeras de trabajo para coordinar la imaginación y la educación de los más chicos. El chat más importante, sin dudarlo, es el que tiene de título: “El Jardín va a tu casa”, ya que ahí caían uno a uno, y de forma cronológica, los audios que conformarían el programa de radio que revolucionó a El Huecú.

Es que desde que la cuarentena avanzó, la localidad -que se encuentra a 90 kilómetros de Chos Malal- comenzó a tener entre sus dos mil habitantes un grupo de 6 maestras jardineras que crearon este ciclo. El primer y único objetivo que tenían era educar a los 70 niños y niñas entre 3 y 5 años que viven en el casco urbano y en los alrededores.

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Ante la dificultad de que muchos de ellos no podían acceder a internet, decidieron hacer que la educación llegue por el medio de la comunicación que “no discrimina”: la radio.

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Es por eso que el único jardín de El Huecú, que depende de la Escuela primaria 328 Juana Azurduy, debutó este 2020 con el programa “El Jardín va a tu casa”, en donde Fabiana tomó la voz de las mujeres forman parte del proyecto: Lucila, Zulma, Marcela, Valentina y Sebastiana.

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La radio como respuesta

El jardín es el ámbito en el que las personas ingresan al sistema educativo y tienen los primeros contactos sociales. La concepción y las relaciones se empiezan a gestar, y “la imaginación es la que siempre vuela”. Bajo esos conceptos, desde la educación inicial se intenta contener a los más pequeños y hay unos ciertos pasos que se basan en conocer cómo son y cómo se separan de los padres a la hora de ir a clase.

Antes de que la cuarentena se estableciera el 20 de marzo, las maestras de este jardín pudieron hacer la entrevista individual y regular con cada uno de los pequeños y su familia al principio del ciclo lectivo. Pero las clases no pudieron arrancar por el coronavirus y ahí las profesoras se encontraron con un problema: “¿Cómo enseñar a relacionarse a partir de lo virtual?”.

Esa pregunta fue la que Fabiana compartió con el resto de maestras. “Ahí creamos un grupo de WhatsApp, el primero de la pandemia, para estar conectadas y ver lo que sucedía”, aseguró.

Ante las pocas respuestas de cómo continuar, estas seis mujeres tuvieron la idea de llevar a cabo las actividades y juegos a partir de la voz. Contactaron a la radio local y recibieron la luz verde del medio de comunicación. “Era el momento de comenzar”.

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Sin saber muy bien cómo, se dividieron en dos grupos que iba rotaban así a alguien siempre le tocaba descansar en distintos días. La idea era comenzar con tres programas semanales en la mañana y lo lograron con distintas temáticas, juegos, enigmas, todas actividades que “mantienen entretenidos a los más chicos”.

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Fue tan bueno el resultado que empezaron a observar que en la sexta o séptima emisión se dieron cuenta que el rango etario de los oyentes se amplió: “Nos llegaron mensajes de gente de la localidad, que por lo general eran los abuelos que se habían sumado a escucharnos, como así también a las familias le gustaba lo que hacíamos y se lo ponían a los nenes y nenas menores de 3 años”.

Las seis docentes jugaron a ser movileras y hacer notas ficticias en las calles de El Huecú, también leían cuentos, actuaban entre ellas y sumaban siempre la voz de los distintos niños que enviaban sus audios por WhatsApp. “Teníamos los teléfonos siempre alerta cuando el programa se emitía, porque esa era la respuesta que teníamos y la única devolución de los niños y niñas”, aseguró.

Consiguieron el efecto “verdadero de una radio en vivo” y despistaron a más de un vecino del pueblo que no estaba al tanto del proyecto y no se daba cuenta de que todo era ficticio.

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“Nosotras estábamos cada una en nuestra casa y cuando teníamos todo el esquema del programa armado, enviamos los audios cronológicos, o sea cómo se van a escuchar en el programa, a un grupo especial de WhatsApp, en donde una compañera los descargaba, los compilaba, les ponía música y lo enviaba a la radio”, detalló.

Así fue que 23 programas grabados, de aproximadamente 30 o 40 minutos, se emitieron durante los mediodías en esta localidad. El último, el número 24, de lo que fue la primera temporada, fue el único que pudieron hacer en vivo por la flexibilización de la pandemia y Fabiana aseguró: “Nos facilitó mucho el trabajo de organización, pero sobre todo el de edición que es lo que más tiempo nos llevaba”.

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La caravana que le ganó al silencio

El 28 de mayo fue la excusa para que una caravana tomara las calles de la ciudad y rompiera el silencio en medio de una estricta cuarentena. Con los permisos correspondientes, varios médicos, policías y las maestras jardineras de la localidad salieron a saludar a cada uno de los 70 pequeños, con música y globos, por las puertas de las casas.

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“Por la radio ya habíamos avisado cómo iba a ser la jornada. Y es más, en el programa dos profes actuaron de cocineras y enseñaron a hacer una torta sencilla para recibir el día de los jardines de infantes”, detalló Fabiana y agregó: “Fue un día hermoso, fuimos a llevar alegría donde solo había encierro”.

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La imaginación de los resultados

En medio del receso invernal Fabiana aseguró que fue un trabajo duro el de producir los 24 programas de radio. Si bien hubo invitados, artistas locales y mucha colaboración de las mismas familias, adaptar toda la currícula del aula a la radio “fue cansador”.

“Estamos las seis con alegría y satisfacción con el objetivo de haber cumplido porque llegamos a las infancias. Entramos en las casas de nuestros pequeños y sabemos que fuimos mejorando en las relaciones, trabajando las emociones y generando vínculos más allá del encierro”, arrancó Fabiana y describió dos ejemplos fundamentales: “Primero que cuando me ven por la calle, ahora que está todo más flexibilizado, me saludan, me conocen y se alegran por verme. Y lo siguiente es que se generaron conversaciones por el grupo de WhatsApp entre los mismos chicos y se preguntan dónde viven, cómo hacer para llegar, qué les gusta. Se relacionan a pesar de todo y eso también está bien, ya que son algunos disparadores que tiramos directa o indirectamente en el programa”.

Ahora, entre el descanso de la currícula y de la radio por las vacaciones de invierno, las seis se volvieron a juntar físicamente e hicieron un balance. “A todas nos dijeron que teníamos que seguir con este proyecto en la localidad”, reveló.

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En principio, Fabiana adelantó que van a seguir haciéndolo mientras dure la cuarentena y en vivo, una situación que descomprimirá el WhastApp de ella, la memoria del teléfono y el trabajo de edición que le lleva un tiempo a todos, porque tienen que crear un contenido “mucho más armado y organizado”. "Volveremos el 7 de agosto, que es el aniversario de la Escuela", confirmó.

Con la sonrisa y el orgullo de haber podido observar el objetivo de que los chicos aprendieran y se divirtieran, Fabiana y sus cinco compañeras seguirán “acompañando la infancia en El Huecú hasta llegar a la nueva normalidad”. “Que tampoco sabemos cómo será, pero allí llegaremos”, concluyó.

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