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Don Nico, el poblador que zafó del virus tras estar 42 días en terapia

Tiene 72 años y vive en Mariano Moreno. Lo internaron junto con su esposa en Zapala pero el virus lo complicó y estuvo con respirador. Regresó a su pueblo con aplausos.

La pandemia y el virus impactó en la vida de todos. A algunos los ha tocado de cerca con alguna muerte y a otros con una dura batalla contra el virus, cuerpo a cuerpo. La lucha ha sido cruel, incesante y dolorosa. Sin embargo hay personas que han superado el virus con voluntad, firmeza y valentía: lo han vencido y hoy pueden contar la historia. Es la vivencia de Nicolás Antonio Queupo, o simplemente “Don Nico” para todos. Un vecino más de Mariano Moreno, de 72 años, que tras dos meses de dar batalla contra el COVID-19 finalmente pudo retornar a su hogar con su familia y sus afectos.

Sergio, uno de los hijos de don Nico contó cómo se fueron sucediendo los hechos que pusieron en riesgo la vida de su padre. El pasado 22 de noviembre ingresó al hospital de Mariano Moreno, su madre Margarita Beroiza; tenía neumonía y diagnóstico positivo de coronavirus. Pero a su vez, en ese entonces, cayó Don Nico con el mismo cuadro. “Seis días después los trasladaron al hospital de Zapala y debieron ser conectados a un respirador a causa del virus”, contó el hijo.

En Mariano Moreno todo era solidaridad. Amigos y vecinos comenzaron a viralizar por las redes sociales una cadena de oración pidiendo por la salud de este conocido matrimonio en el pueblo para reponerse del virus.

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Los días pasaban y los tratamientos surtieron más efectos en la esposa de Don Nico y así el pasado 14 de diciembre regresó curada al pueblo. Recibió el alta médica y quedó al cuidado de su familia.

Pero las cosas no estaban tan bien para Don Nico quien seguía batallando con todas sus fuerzas contra el virus en terapia intensiva, ese lugar ominoso donde todo puede pasar. Estuvo 42 días hasta que su notable mejoría hizo que pasara a una sala común el 7 de enero.

“Durante el transcurso de esos días mi papá tuvo una recuperación lenta porque el estado en que entró fue de una neumonía muy avanzada. Los profesionales de la salud tuvieron un control y acompañamiento permanente para su cuidado”, contó Sergio.

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El hombre se acongoja cada vez que recuerda cómo la pasó su padre el COVID-19. “Estuvo mucho tiempo conectado con el respirador, se le dañó la garganta, su cuerpo estaba débil y bajó mucho de peso. Tenía colocado un suero, un tubo en la nariz y el oxígeno por cánula, que dificultaba un poco su respiración”, recordó el hijo, quien vive en Mariano Moreno

El panorama para Don Nico era muy complejo desde su salud después de estar los 42 días con el virus. Mejoró muy de a poco y corrió riesgos, como muchos que están en las terapias. “Cuando lo trasladan a la sala de clínica media estuvo durante 12 días a nuestro cuidado, donde cada hijo lo cuidaba un día a la vez, hasta el día martes 18 de enero dónde le dieron el alta médica y nos vinimos a casa”, relató.

Vida de un poblador

Don Nico nació el 12 de octubre de 1948. Blanca Campos y Antonio Queupo, se llamaban sus padres quienes fueron los primeros habitantes en establecerse en la Laguna La Solitaria, uno de los paraísos naturales de este rincón neuquino cerca de Mariano Moreno.

Fueron crianceros y artesanos, gente de mucho trabajo. Esa estirpe laboriosa la heredó Don Nico, quien en sus años jóvenes comenzó a trabajar como peluquero a domicilio, en esas épocas en que las peluquerías eran comercios de las grandes ciudades. Se destacó con ese oficio dentro de las instalaciones del Ejército RIM 10.

Completó, además, múltiples trabajos hasta que en 1987, a poco de crearse el Vivero Provincial de Mariano Moreno en una chacra de Covunco Arriba, Don Nico logró ingresar como empleado de ese lugar. En 2018 se jubiló con todos los honores a la edad de 69 años y con 31 de servicio. Toda una vida de trabajo para el pueblo.

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-> En primera persona

“Tengo este testimonio, de haber superado está enfermedad. En momentos me ponía mal porque por mucho tiempo no podía ver a nadie, pero tuve fe en Dios que me sacaría y hoy estoy en casa recuperándome con ayuda de mi familia y junto a mi esposa también recuperada de este virus”, contó Nico, con su voz algo debilitada.

Siempre tuvo palabras de agradecimientos a todos los que lo ayudaron, personal de salud del hospital de Mariano Moreno y del hospital de Zapala y a toda la familia y amigos que se unieron a orar por él. “Hoy siento que Dios me dio una oportunidad más para vivir y para disfrutar con mi esposa, mis seis hijos y mis quince nietos”. A modo de consejo dijo que “les pido a todos que no menosprecien esta enfermedad, que valoren la vida y que sean cuidadosos y respetuosos con todo. Hasta que se vive en carne propia recién se siente lo terrible que es la enfermedad. Me tocó ver partir a otras personas y sus familias no pudieron verlos ni velarlos. Fue muy triste”, finalizó el hombre.

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“Como familia estamos muy agradecidos primeramente con Dios por el milagro en las vidas de mi madre y de mi padre, y por su puesto un profundo y sentido agradecimiento al personal de salud de los hospitales de Mariano Moreno y de Zapala. Realmente son unos profesionales y unos comprometidos con su labor”, sostuvo Sergio tras toda la situación vivida en este tiempo con su familia.

En cuanto a la recuperación de su padre indicó que “es lenta y al día a día, pero estamos convencidos que va a volver a ser el Nicolás de siempre. “El peluquero de muchos” que salía todos los días a visitar a su familia, a dialogar con los vecinos, a cortar el pelo y a visitar a sus ex compañeros de trabajo”.

En el sentido de la recuperación contó que con sus hermanos se turnan por día para brindarles los cuidados necesarios. El hospital de Mariano Moreno lo asiste todos diariamente con curaciones y controles sanitarios.

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“Mi padre quedó muy débil, de manera que lo levantamos y en su silla de ruedas tratamos que cumpla con sus cuatro comidas diarias sentado en la mesa con su familia. De a poco, un hermano y yo le vamos haciendo rutinas de kinesiología por video llamadas hasta que lo podamos trasladar al consultorio”, relata su hijo Sergio.

“También estamos felices porque de a poco va recuperando su capacidad de hablar, de reconocer y de interactuar con nosotros, así que hoy podemos decir que prácticamente mi papá volvió a nacer”, concluyó Sergio.

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