El arte se une a la arquitectura para acompañar la construcción de un edificio en el centro

La artista Marianela Tisberger encabezará una performance colectiva que busca mostrar el cambio en la definición y el diseño del hogar, rescatando la historia de una tradicional casa, donde se emplazará un complejo de viviendas de alta gama.

Una propuesta inédita en la ciudad que busca promocionar y acompañar la construcción de la Torre Eleganza, a partir de una serie de acciones artísticas. Teniendo en cuenta la historia de una tradicional casona del centro de la ciudad, 17 performances esbozarán una suerte de ritual para conectar y dar cuenta del “después de un hogar y el antes de muchas hogares”.

La primera de ellas se llama “Un árbol de laurel” y será de carácter colectivo. Bajo la dirección de la artista Marianela Tisberger, se realizará el sábado a las 19 en un terreno ubicado en la calle Roca 135, donde en las próximas semanas comenzará a elevarse la Torre Eleganza, un complejo de viviendas multifamiliares de alta gama.

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“El terreno se volvió una galería a cielo abierto donde arte y arquitectura van a estar cruzando su lenguaje permanentemente a lo largo de los tres años que dura la construcción de la torre. Como tendrá 17 pisos, va a haber 17 momentos artísticos. El primero es el de este sábado y la entrada es libre y gratuita”, contó en diálogo con LMNeuquén Tisberger.

“La performance es una oda al hogar, un pasaje por el angostamiento del reloj de arena que implica el paso del hogar antropológico ancestral y del fuego real, al hogar postcontemporáneo del fuego virtual. Es una manera de honrar y mostrar ese pasaje, ese cambio de la definición y el diseño del hogar”, sintetizó.

“El laurel remite a quienes luchan batallas consigo mismo para poder sostenerse en el lugar que han elegido en la vida, como los artistas, los poetas. Y extiendo el concepto a quienes luchan batallas para sostener un hogar, sea como sea el hogar”, dijo en referencia al título que eligió para el evento.

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"En la performance habrá música en vivo, cantantes, movimientos de personas transitando por el espacio, comida conceptual", anticipó la licenciada y profesora de Artes plásticas, que se define a si misma como “una artista de la historia familiar, de lo antropológico, de lo ancestral" que hizo de la nutrición y "el alimentar" una marca registrada de su obra.

"Son 60 artistas, pero no los he convocado a través de un casting, son todas personas de mi corazón. Con todos tengo algo del orden del amor y los admiro. Quise que me acompañen porque confío en la fuerza que tiene lo que uno transmite tomado de la mano del otro. La humanidad no tiene vuelta atrás, ya no hay momento de individualismo”, sentenció al poner el énfasis en el carácter colectivo del evento.

La artista indicó a su vez, que el proyecto incluye un homenaje a quienes vivieron en ese lugar, puesto que en el terreno había una casa, habitada por una familia de apellido Fernández (“muy querida en el barrio”), que luego fue demolida.

“La pareja, Abelardo y Yoyi, caminaba por la calle de la mano. Tenían un ritual con la vecindad bastante extraño porque vivía como si estuvieran en un barrio de los de antes, en una cuadra donde hay comercios super modernos, edificios. Yoyi hacía pastafrola, por ejemplo, y salía a distribuir por el barrio, a convidar, a compartir. Los vecinos, a quienes les entregue personalmente una carta y una invitación, hablan de ellos con una genuina emoción. Creo que ambos fallecieron en 2014, una de sus hijas hija vendrá especialmente desde Aluminé para estar en la muestra”, comentó. Y añadió: "En la performance tenemos voces de los habitantes de la casa y algunas imágenes. Es lo máximo que pudieron darme porque es muy fuerte para ellos este cambio".

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En cuanto a cómo nació la iniciativa, la artista precisó que los desarrollistas de Torre Elevanza le ofrecieron el espacio para que ponga en valor su transición a nivel arquitectónico con una exposición, una acción o una instalación. “Ahora es un terreno desnudo, pero hay vestigios como azulejos que han quedado contra una pared o detalles que denotan el paso de seres humanos. Cuando fui al espacio tuve el privilegio de conocer a dos hijas del dueño de la casa y a un nieto que se crió ahí. Ellos me trajeron la esencia de los habitantes, relatos. Fue sumamente fuerte lo que sucedió porque me encontré con un pedazo de historia que no está a la vista pero que, sin embargo, está ahí flotando. Fue ahí cuando le propuse a los dueños que en vez de hacer sólo esta acción, hagamos un cruce permanente para que esa despedida y ese recibimiento fluyan en armonía”, relató.

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A la hora de convocar al público, Tisberger expresó: “Más que por qué me parece que estaría bueno que vayan, se me ocurre un para qué y es para que cada uno resuene con su propio modo de crear hogar”.

“La entrada es libre y gratuita y pedimos puntualidad porque como no es una muestra, sino una performance. Es como una función de teatro o cine. No quedará registro, no es que al día siguiente podés pasar a ver la muestra”, aclaró antes de adelantar que la segunda acción artística de Torre Elevanza será a puertas cerradas. El público sólo tendrá acceso al registro audiovisual y fotográfico ya que se realizará en el mismo momento en que se excave el foso que albergará las bases de la nueva construcción.

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