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El Barón que conoció a San Martín, luchó junto a Belgrano e hizo historia en Neuquén

El Barón de Holmberg fue el primer jefe del Batallón de Infantería de Montaña 10 en el interior neuquino.

Por Fabián Cares - Especial

Las instituciones van atravesando su historia de la mano de aquellas personas que tienen el bendito privilegio de dirigir sus destinos. Esas personas, con sus actos y sus acciones, dejan una marca indeleble en esa huella que les toca andar. Este es el caso del Regimiento de Infantería de Montaña 10 asentado en este rincón neuquino desde el año 1937, luego de andar distintos destinos por el país desde su histórica creación en 1814.

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Este emblema del ejército argentino tuvo en Eduardo Holmberg a su primer jefe. Hoy ocupa ese rol principal el Teniente Coronel Carlos María Fraquelli, aficionado a la historia y escritor, quien logró hacer un recopilación de la vida y de la trayectoria en las fuerzas armadas del “Barón de Holmberg”. Así es que 206 años después, Fraquelli recrea la historia de este noble de origen austríaco que supo escribir importantes páginas de la historia en los albores del ejército argentino, en su patria adoptiva.

“El Barón de Holmberg, primer jefe del Batallón de Infantería N° 10, marcó el hito inicial de los más de 200 años de historia recorridos por el actual Regimiento de Infantería de Montaña 10, que a partir del 1937 se estableció en la localidad neuquina de Covunco Centro, y desde 1976 fue distinguido con el nombre histórico del “teniente general Eduardo Racedo”, cuenta Fraquelli.

Agrega además que “en sus años de lucha en las guerras de la independencia, el Barón de Holmberg tuvo un destacado papel participando en diferentes hechos de armas. Llegó a combatir a las órdenes de figuras centrales de nuestra historia como los generales Belgrano y Alvear, y tuvo el privilegio de conocer al general San Martín”.

La vida del Barón

“El nombre completo del Barón de Holmberg era Eduard Ladislaus Kaunitz, nació en el año 1778 en la localidad de Burg Holmberg (actualmente Austria), ubicada en la zona alpina del Tirol, que pertenecía por esos años al Sacro Imperio Romano Germánico”, cuenta en su repaso histórico. Apunta además que formaba parte de una familia noble. Con solamente 16 años, recibió formación militar en Prusia. “De la escuela prusiana, Holmberg adquiriría ese apego por la disciplina militar y por el estricto cumplimiento de las órdenes, que luego serían característicos en su forma de mando”, relata.

Combatiendo a las fuerzas napoleónicas como parte de las fuerzas del Reino de Prusia, Holmberg conoció a varios oficiales americanos que integraban las filas del ejército del rey de España, entre ellos José de San Martín y Carlos María de Alvear. En 1811, luego de pedir la baja en las fuerzas españolas, se dirigió a Londres. Desde allí se embarcó con destino a Buenos Aires. En los cincuenta días de navegación, San Martín y Holmberg, como compañeros de viaje, tuvieron oportunidad de intercambiar ideas y de ponerse al tanto sobre situación imperante en las tierras americanas. Una vez llegados a puerto sus destinos tomarían rumbos diferentes, pero ambos al servicio de la causa revolucionaria. “San Martín permanecería en Buenos Aires, con la misión de formar el Regimiento de Granaderos a Caballo, mientras que Holmberg marcharía a reunirse al Ejército del Norte, cuyo mando había asumido el general Manuel Belgrano hacía muy poco tiempo”, comenta Fraquelli.

A órdenes del General Belgrano

Allí fue nombrado jefe del estado mayor en todo lo concerniente a artillería e ingenieros. Tuvo después el honor de llevar en sus manos la primera bandera argentina, cuando fue bendecida en Jujuy, el 24 de mayo de 1812, por pedido del mismo creador de la enseña patria.

Entre fines de 1812 y marzo de 1813, Holmberg dirigió los trabajos que el gobierno le encargó en otras tareas operativas.

En agosto de 1814, al ser nombrado jefe del Batallón de Infantería N° 10, pasó a Montevideo a integrar las fuerzas sitiadoras a órdenes del general Alvear. Los conocimientos de artillería e ingenieros harían que el Barón continuara ligado a la vida militar, participando en las distintas luchas que se fueron sucediendo en nuestro país.

Su cultura general y sus conocimientos se extendieron hacia la telegrafía, a las comunicaciones (siendo un precursor y presentando en 1815 al Cabildo un sistema de comunicaciones combinando banderas de colores y pirotecnia) y a las ciencias botánicas.

“Para el Regimiento de Infantería de Montaña 10 Teniente General Racedo, el Barón de Holmberg puede ser considerado su padre fundador. Junto con el teniente general Eduardo Racedo, militar y político de distinguida trayectoria, fue uno de los jefes más reconocidos y brillantes de esta mística unidad bicentenaria, que en la actualidad es parte de las tropas de montaña del Ejército Argentino”, confía Fraquelli.

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