El boom de la comida sana: eligen comprar frutas en las chacras
ANDREA DE PASCALIS
Neuquén
En una búsqueda por cambios en la vida saludable y una alimentación sana, muchos neuquinos eligen volver a la tierra. Algunos se animan a la huerta en casa y muchos otros apuestan a comprar en las chacras de la zona. Aprovechando que el Alto Valle ofrece variedades y posibilidades, en los últimos años se abrieron ofertas y se encontraron consumidores.
La certeza de que el producto será bueno y, en muchos casos, el precio más accesible, convirtieron las antiguas chacras en espacios de compra. Las redes sociales ayudaron a su difusión, la oferta fresca llama a la curiosidad por acercarse y probar. La tendencia de consumo saludable convocó un público más numeroso y dio otra oportunidad a los productores de que encuentren la forma de comercializar sus productos y hasta vivir de esto.
En Centenario, una pareja apostó a trabajar la tierra y producir sin químicos ni fertilizantes. “Es un cambio de vida producir y consumir sin pesticidas, el sabor es distinto, la textura también. Comprar es un compromiso con el cuerpo también. Cuando cambiamos el aceite al auto buscamos el mejor aceite, ¿por qué no podemos pensar en elegir mejores productos para nuestro cuerpo?”, resumió Carlos Yacono, impulsor de Canasta Flor Dorada.
Ellos ofrecen todas las semanas a través del correo electrónico ([email protected]) las verduras y frutas de estación, proponen una canasta con una gran variedad de verduras, aromáticas y peras o manzanas. Tienen dos medidas -grande y mediana- y los precios varían entre 390 y 520 pesos, según el tamaño. “Se contactan y nosotros mandamos el mail, ellos hacen el pedido que después tienen que venir a buscar”, contó Yacono.
Maitén García, del establecimiento Los García de Plottier, coincide en que la búsqueda por la alimentación sana incrementó el consumo. “Cada vez hay más clientes que vienen por lo saludable, que llegan y compran frutos secos que incorporamos, arándanos para jugos naturales porque tienen muchas propiedades, y los frutos rojos”, explicó.
En sintonía opinó Gisela Hoffman, del establecimiento La Piedad de Plottier. “Buscan alimentarse con productos saludables porque somos cosechadores, acá no hay intermediarios. Saben que acá van a comprar un producto sano. Tenemos buenas prácticas de manufactura y sanitización. Contamos con normas IRAM, tenemos el respaldo de que hacemos las cosas bien bajo todas las normas de inocuidad alimentaria”, describió.
Los encargados de estos lugares coinciden en que además de la compra de un producto natural y directo de la huerta, muchos de los que se acercan a estos espacios disfrutan de la chacra, caminan y se toman un pequeño tiempo para disfrutar. También los precios ayudan porque aseguran un buen producto a los mismos valores que la calle. Por ejemplo, un kilo de frutillas ronda los 70 pesos, lo mismo que la cereza. Coinciden en que es parte de la compra estar en contacto con estos lugares. “Muchos quieren una vida saludable pero pretenden que las cosas les lleguen a la puerta de la casa. Nosotros lo que planteamos es que vengan a buscarlo, que lleguen hasta la chacra a buscar su canasta”, señaló Yacono.
El establecimiento Los García también ofrece una casa de té y tortas para disfrutar del lugar. En tanto, en La Piedad hay una plaza para los más chicos. “Tienen un lugar para despejarse, pueden quedarse a tomar mates, tenemos juegos para los chicos y hacemos visitas guiadas”, contó Hoffman.
Los precios y el lugar, la tentación de muchos
El perfil de la gente que se acerca a estos lugares es variado, pero todos buscan un producto sano. Una fruta o una verdura que no tenga intermediarios, que llegue directo de la huerta.
“La gente viene por el precio y también porque les gusta comprar en un lugar así. Por ejemplo el mix de frutos rojos congelados sale 100 pesos cuando en un súper una bandeja de 250 gramos cuesta 60 pesos”, comentó Maitén García, del Establecimiento Los García. Contó que llegan clientes de toda la región.
“Acá vienen todos, desde los de paladar exquisito hasta el ama de casa que quiere comprar para hacer mermelada”, agregó Gisela Hoffman, del establecimiento La Piedad. Contó que un público habitual es el extranjero y los trabajadores del petróleo. “Ellos están acostumbrados a tomar mucho jugo natural y compran mucho, los argentinos estamos acostumbrados al jugo o gaseosa”.
“Tenemos clientes fieles y otros que vienen cada tanto. Hicimos una encuesta, y nos compran mucho los empleados públicos y los de título universitario”, cerró Carlos Yacono, de Canasta Flor Dorada.
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