Domingo Vena Parcaroli se hizo conocido años atrás por sus precios solidarios en su carnicería de Plottier. Esta semana ajustó sus números y volvió a bajarlos para que "todos los vecinos puedan llevar un pedazo de carne a su mesa".
Aunque en la mayoría de las carnicerías de la zona el precio promedio por kilo es de 500 pesos, en la carnicería “El Abuelo” la oferta de hoy es de 299 pesos el kilo de asado. "Cómo le vamos a negar el asado a un vecino, con la malaria que hay", dijo Domingo a LM Neuquén.
“Volví a bajar los precios porque veo la necesidad de mi barrio, viene mucha gente a comprar carne con 100 pesos, imagináte lo que pueden llevar, casi nada”, contó dolido por la situación que se vive en medio de la pandemia.
Domingo -con 83 años y toda vida detrás del mostrador- siempre tuvo precios bajos en su negocio, pero ante la crisis que palpita a diario decidió bajar aún más los valores. Es así que ofrece cortes de carne desde 299 a 450 pesos el kilo.
En su pizarra indica que los cortes como carne picada común, el asado sin hueso y los chorizos están a 299 pesos el kilo, por ejemplo. También se puede conseguir el kilo de bola de lomo, cuadrada, paleta y rost beef a 399. Lo más caro que tiene que es el peceto, la nalga, el matambre y el vacío llegan a 449 pesos el kilo.
"Aunque no gane nada, que me quede para pagar las cuentas vamos a mantener estos precios hasta que pase la pandemia. Esta es mi ayuda para los que menos tienen”, expresó el hombre detrás de su barbijo que hace meses no se lo saca.
Claro, a su edad, Domingo es una persona de riesgo pero elige seguir trabajando ya que ese fue el motor de toda su vida y ninguna pandemia lo va a frenar. "La verdad que me da un poco de miedo, porque a mi edad y con mi principio de asma si me llego a contagiar me llevan en cajón de madera, pero bueno yo elijo trabajar", confesó a LMN.
Y para hacerlo volvió a la carnicería donde empezó en la calle Entre Ríos al 800, del barrio Los Aromos de Plottier.
Contó que las sucursales que abrió tanto en Neuquén como en Plottier ahora la trabajan sus hijos. “Yo me quedé solo donde empecé, con mi esposa Luz, acá estamos los dos solos, como no tengo que pagar alquiler ni sueldo a los empleados puedo tener estos precios tan económicos”, contó.
Entre las nuevas costumbres por los resguardos del coronavirus "El Abuelo" limpia con lavandina todos los días su pequeña carnicería, no se aleja del alcohol en gel y no se saca el barbijo ni cuando va para su casa en la parte de atrás del negocio.
Desde las 9 abre sus puertas y le pega de corrido hasta las 19, siempre de lunes a viernes. Los sábados no abre porque siempre va a la reunión de su iglesia.
“No me duele nada, hoy venía a abrir y pensaba qué más le puedo pedir, ni los dientes me duelen”, comentó el carnicero solidario con asombro y siempre dispuesto a atender a sus vecinos con una sonrisa.
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