¿El cigarrillo electrónico es una bomba de tiempo?

Una universidad dice que puede estallar y provocar quemaduras.

washington.- Los cigarrillos electrónicos se convirtieron en un aliado de fumadores compulsivos, se los consideró una puerta de salida a uno de los vicios más perjudiciales para la salud. Los conocidos como e-cigarrillos comparten un diseño básico: sus componentes esenciales incluyen un generador de aerosol, un sensor de flujo y una batería.

Hasta el momento se creía que los cigarrillos electrónicos eran menos dañinos que los tradicionales. Por eso, emergían como una solución para aquellos que no podían dejar de fumar. Ahora, un informe realizado por el Centro Médico de la Universidad de Washington, publicado en The New England Journal of Medicine, pone en el centro de la polémica a los dispositivos.

En la Universidad de Washington, desde octubre de 2015 hasta junio de 2016 se trataron 15 pacientes con lesiones causadas por explosiones de cigarrillos electrónicos. El motivo radicó en el componente perjudicial de la batería hecha de iones de litio. Tales explosiones fueron consideradas en un principio como una excepción, pero en los últimos años al menos se provocaron otros 25 incidentes en Estados Unidos.

En la actualidad, se calcula que existen 250 marcas de cigarrillos electrónicos diferentes en el mercado. Los e-cigarrillos son dispositivos que no generan humo, sino que despiden vapor producto de las sustancias químicas que lo componen. Según los especialistas, muchos de sus usuarios no comprenden el riesgo de la fuga térmica, mediante la cual el sobrecalentamiento de la batería interna provoca un incendio o explosión.

Ilegal: En Argentina se venden por internet, aunque están prohibidos por sus riesgos.

Las lesiones por explosión de estos aparatos, en los pacientes tratados por el centro médico de Washington, arrojó que el 80% de ellos tenía daños ocasionados por la llama y un 33%, por quemaduras químicas. De acuerdo con el relevamiento, las zonas del cuerpo humano más comprometidas debido al cigarrillo electrónico fueron la cara (20%), las manos (33%) y el muslo o la ingle (53%).

Las quemaduras no sólo perjudican en lo estético, también repercuten en daños severos vinculados a lo funcional. Por caso, algunos pacientes perdieron dientes por las explosiones y gran parte del tejido blando, lo que requiere una cirugía para cerrar esos tejidos defectuosos. “Las quemaduras de la llama demandaron un extenso cuidado de la herida e injerto de piel. La exposición a los productos químicos liberados de la explosión de la batería causaron lesiones en la piel que requieren una atención minuciosa”, detalló el cuerpo médico de la universidad.

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