¿Cómo preparar una deliciosa mermelada de frutillas?
Aprovechando que durante esta época hay buenas frutillas, aquí una receta de mermelada para hacer en casa, guardar y disfrutar
No es una tarea difícil encontrar buenas frutillas a esta altura del año. Aprovechando las dulces y maduras podemos hacer una rica receta de mermelada para todos los días. Elaborar y cocinar de manera casera los dulces es un viaje de ida.
Para esta mermelada y para todas es clave mantener la higiene y el cuidado de esterilización de los frascos. Si bien es sencillo, también es vital para no enfermarnos y mantener nuestros alimentos correctamente conservados.
Ingredientes mermelada de frutillas
- 1 kilo de frutillas frescas (cuanto más lindas y maduras, mejor)
- 700 gramos de azúcar (podés ajustar según cuánto te guste el dulzor)
- Jugo de 1 limón
Desarrollo de receta
- Prepará las frutillas: Lavá bien las frutillas, sacales el cabito y cortalas en mitades o cuartos, según te guste. Si son muy grandes, cortalas un poco más para que se desarmen bien al cocinar.
- Mezclá todo: Poné las frutillas en una olla grande, tirales el azúcar por encima y mezclá un poco. Sumale el jugo de limón, que le da un toque de acidez y ayuda a que espese mejor. Dejalo reposar unos 30 minutos para que las frutillas larguen su jugo.
- Cociná: Llevá la olla a fuego bajo, revolviendo cada tanto. Vas a ver que las frutillas empiezan a largar más jugo. Cuando hierva, bajale un poco el fuego y seguí cocinando por unos 30 a 40 minutos, removiendo de vez en cuando y sacando la espuma que se forma en la superficie.
- Probá el punto: Para saber si está lista, podés hacer la "prueba del plato frío": ponés un plato en la heladera, y cuando esté bien frío, tirás una cucharadita de mermelada sobre el plato. Si al inclinarlo la mermelada se desliza despacio y queda firme, ya está. Si todavía está muy líquida, cocinala un poquito más.
- Envasado: Cuando tengas la mermelada en su punto, pasala a frascos de vidrio bien limpios y secos, que podés esterilizar previamente. Llenalos hasta el borde, tapalos y dales vuelta para hacer el vacío. Dejalos así hasta que enfríen.
Esterilizar frascos es clave para conservar tus mermeladas caseras de forma segura y que duren más tiempo sin que se arruinen.
Método de esterilización de frascos de dulce
- Lavá bien los frascos de vidrio y las tapas con agua caliente y detergente. Asegurate de enjuagarlos bien para que no quede nada de jabón.
- En una olla grande, poné a hervir agua suficiente para que cubra por completo los frascos. Colocalos dentro de la olla (podés usar una pinza para evitar quemarte) y dejalos hervir durante 10 a 15 minutos. Si usás frascos con tapas de metal, agregalas al agua también, pero cuidá que no tengan partes de goma o plástico.
- Para evitar que los frascos choquen entre sí y se rompan, podés poner un paño limpio en el fondo de la olla.
- Una vez que hirvieron el tiempo necesario, sacá los frascos con cuidado (usá pinzas o guantes de cocina) y colocalos boca abajo sobre un paño limpio o papel absorbente. Dejalos secar al aire. No los seques con un trapo, ya que podría introducir bacterias nuevamente.
- Mientras los frascos todavía estén tibios, llenalos con la mermelada caliente. Esto ayuda a evitar que el frasco se rompa por el cambio de temperatura y también crea un sellado mejor.
- Llenalos hasta casi el borde para reducir la cantidad de aire en el frasco.
- Colocá las tapas mientras el contenido esté caliente y asegurate de que cierren bien. Después, para hacer el vacío, dales vuelta boca abajo durante unos 10 minutos. Luego, volvé a colocarlos de pie y dejalos enfriar completamente.
Opción en horno:
Si preferís no hervir los frascos, podés usar el horno:
- - Precalentá el horno a 140°C (280°F).
- - Lavá bien los frascos y ponelos en una bandeja en el horno, boca arriba. Dejalos durante unos 15 minutos.
- - Las tapas se esterilizan mejor hirviéndolas en agua, ya que algunas tienen gomas que se podrían dañar con el calor del horno.
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