El chocolate favorito de todos: cómo hacer marroc en casa y con 3 ingredientes
Con ingredientes simples y pocos pasos, se puede lograr una deliciosa preparación ideal para darse un gusto dulce. Los secretos de la receta del marroc.
Con su combinación suave de chocolate y crema de maní, el marroc es una tentación para los amantes de lo dulce. Contundente y reconfortante, esta golosina argentina también puede hacerse en casa con pocos ingredientes y una receta especial para aquellos que buscan alternativas económicas y rápidas para darse un gusto sin depender de las versiones industriales.
Esta versión casera ganó popularidad por su simplicidad: no requiere técnicas avanzadas ni equipamiento especial, además de permitir controlar la proporción de chocolate y maní y evita aditivos, manteniendo ese sabor y textura característica que mezcla la cremosidad del chocolate con el aporte denso y salado del maní, algo que muchos valoran si buscan opciones más equilibradas.
Los ingredientes para la receta de marroc casero
La preparación se hace con ingredientes fáciles de conseguir:
- 200 gramos de chocolate con leche
- De tres a cuatro cucharadas de pasta de maní
- Una cucharadita de cacao amargo
Además, será necesario un molde rectangular o fuente pequeña forrada con papel manteca. Y aunque la versión tradicional se hace con chocolate con leche, también se puede optar por chocolate semiamargo, según la preferencia.
Cómo hacer marroc en casa, paso a paso
Preparación del molde: forrar un molde rectangular pequeño o una fuente con papel manteca, dejando un ligero sobrante por los lados para facilitar desmoldar. Así, se logra un bloque tipo tableta que se corta en porciones.
Derretir el chocolate: picar o trocear 200 g de chocolate con leche para que funda de manera pareja. Derretir el chocolate a baño maría: colocar un bowl resistente al calor sobre una cacerola con agua apenas hirviendo. Revolver con una espátula hasta obtener una textura homogénea y brillante. Una alternativa rápida es fundir en microondas en intervalos de 20–30 segundos a potencia media, removiendo entre cada intervalo para evitar que se queme. El objetivo es un chocolate liso y fluido.
Incorporar la pasta de maní: retirar el chocolate fundido del calor y agregar inmediatamente las cucharadas de pasta de maní. Mezclar enérgicamente hasta integrar por completo la pasta de maní con el chocolate. La mezcla debe quedar homogénea, sin grumos visibles de pasta de maní.
Ajustar con cacao amargo: añadir a la mezcla la cucharadita de cacao amargo en polvo. Incorporar con movimientos envolventes para enriquecer el sabor y equilibrar la dulzura del chocolate con leche. Probar una pequeña cantidad para verificar el punto de sabor. Si se desea más intensidad de chocolate, se puede sumar una pizca extra de cacao amargo.
Verter en el molde y alisar: volcar la mezcla sobre el molde forrado con papel manteca. Usar una espátula para distribuirla de manera uniforme y alisar la superficie. Golpear suavemente el molde contra la mesada para eliminar burbujas de aire y nivelar. Si se quiere una textura más crocante, en este punto se puede añadir opcionalmente trocitos de maní tostado o galleta; pero la receta básica no los incluye.
Reposo y endurecimiento: dejar que el marroc se enfríe a temperatura ambiente hasta que empiece a perder el brillo y tome consistencia. Para acelerar el proceso y asegurar un buen sellado del chocolate, llevar el molde a la heladera por al menos una hora, o hasta que esté firme al tacto.
Corte y presentación: desmoldar tirando del papel manteca. Colocar sobre una tabla y cortar en porciones con un cuchillo bien afilado o con un cortador de repostería. La porción puede ser de tamaño pequeño o mediano según el gusto. Conservar en un recipiente hermético a temperatura fresca, o en la heladera si el clima es cálido. El marroc casero se mantiene en buen estado varios días si se lo guarda correctamente.
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