POR ALEJANDRO OLIVERA / [email protected]
Los comerciantes del Bajo que se verán afectados por las obras del Metrobús advirtieron que enfrentarán pérdidas de hasta el 80 por ciento por los inconvenientes de sus clientes para llegar a los locales. Hoy comenzará la repavimentación de calles en esa parte del centro de la ciudad.
La calle Sarmiento estará cerrada al tránsito por cinco días. Si bien una vez terminada la obra la zona lucirá en mejores condiciones para los consumidores potenciales de los comercios de la zona, mientras tanto el corte de calles implica un dolor de cabeza, sobre todo para los empresarios con menos espalda.
Una semana hábil con ventas menguadas puede hacer estragos en las cuentas de un pequeño empresario que da pelea a diario por recaudar para pagar los costos de su negocio y rescatar unos pesos para vivir.
A pesar de que el consumo en Neuquén resistió la crisis mucho mejor que en otras latitudes del país, ningún rubro comercial está para tirar manteca al techo. En ese contexto, muchos comerciantes vieron mermar sus ventas debido al impacto de las obras públicas sobre los accesos a sus locales.
Tal es el caso de los negocios del Bajo que desde hoy hasta el martes funcionarán con la calle cortada para el tránsito. “Si hacen esto en un barrio, la realidad es que no pasa nada porque no modifica la situación de los vecinos. El tema es que, si hacen esto acá, a mí me bajan las ventas en un 80 por ciento”, se quejó Susana, dueña de una zapatería, en diálogo con este diario.
Pero eso no es todo, sino que, además, aseguró que no es la primera vez que tiene que padecer obras molestas para el acceso de los clientes. Contó que desde hace 40 años tiene su negocio sobre Sarmiento. “Me comí la construcción del Parque Central, con todos los trabajos de movimiento de suelo que me llenaron de tierra, y ahora también los espectáculos que hacen acá –en los Arcos Romanos-, que ponen la música a todo volumen y me obligan a cerrar el local”, sumó a sus quejas.
La comerciante del calzado consideró que “es algo que se tiene que hacer”, pero recomendó a la Municipalidad que busque otras metodologías para que los comerciantes no salgan perjudicados.
Claudio, dueño de una óptica, coincidió con su colega. “Ahora que estamos en verano, podrían aprovechar que de 13 a 17 estamos cerrados. En esas cuatro horas podrían trabajar sin afectarnos. También podrían hacerlo los domingos y feriados o por la noche”, manifestó.
Consideró que si bien de esta manera puede ser más costoso para la Municipalidad -por el precio de la hora nocturna y de las horas extra-, no sería tan perjudicial para los negocios.
Enma, trabajadora de una tienda de ropa, vaticinó pérdidas menores a las que indicó Susana, pero igual de dañinas para la actividad. “Podemos perder más de la mitad de los clientes”, le dijo a LM Neuquén. Precisó que en su mayoría la clientela está formada por gente que pasa con el auto, estaciona y chusmea los precios. “También hay que tener en cuenta que mucha gente viene en colectivo, por lo que seguramente va a cambiar su recorrido y no van a pasar por acá. Eso también nos quita un montón de clientes”, agregó.
Otro de los inconvenientes que advirtieron los comerciantes es que, al estacionar las máquinas frente a sus negocios, la gente que pasa por la otra vereda no puede ver sus vidrieras, lo que profundiza la baja de ventas.
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