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La Mañana justicia

El crimen de la mujer de Villa Ceferino podría quedar impune

Sobreseyeron al viudo, único acusado.

Neuquén

El crimen de Edith Marín, la mujer que fue golpeada y asfixiada con una camisa en su casa de Villa Ceferino, sigue impune. La Justicia absolvió a Ramón Romero, el viudo y único acusado. La hora en que una cámara lo captó manejando y el resultado negativo de las muestras de ADN echaron por tierra la teoría que apuntaba en su contra.

Ayer, mientras la Justicia lo sobreseía por la muerte de su esposa, Romero besó entre lágrimas la fotografía de la mujer que sostuvo durante toda la audiencia.

La causa, que giró en torno a la hora de muerte de Marín -entre las 8:30 y las 9 del 28 de noviembre de 2016-, sumó un nuevo dato temporal que liberó al hombre.

Esa mañana, cuando Romero volvía de trabajar fue captado por las cámaras de seguridad de un negocio de calle Catriel al 1300 a las 8:58, a dos cuadras de su vivienda.

“El poco tiempo disponible desde que llegó a su casa, informó a vecinos e inició llamadas a los hijos para dar alerta, sumado a la ausencia de indicios biológicos, lleva a descartar la autoría del hecho”, señaló la fiscalía.

Cabe recordar que el agresor ingresó sin que los perros ladraran, golpeó y ahorcó a la mujer con una camisa y luego tuvo tiempo de limpiar la escena del crimen.

Además, tras el análisis del cabello y los rastros biológicos hallados en la víctima, se descubrió que no eran compatibles con Romero.

“Lo único que le pido al fiscal es que se haga Justicia por mi ser querido que no está”, apuntó al salir de la audiencia y pidió que le devuelvan el trabajo que le “hicieron perder”.

Luego, indicó que si bien desde un principio le contaron al fiscal de sus sospechas, este “no quiso escuchar”.

“Se dedicó solamente a mi persona. Hoy me está dando la razón a mí, que soy inocente”, concluyó Romero.

El hombre, junto a algunos de sus hijos, sentenció: “Quiero saber quién fue, nada más, el resto lo dejo en manos de Dios”.

“Desgraciadamente esto hay que vivirlo en carne propia, no se lo deseo a nadie porque esto es horrible”, afirmó Romero.

Sobre ese día, el hombre recordó que llegó a su casa como siempre y que desgraciadamente tuvo que encontrar a su mujer, avisar a la Policía y a sus hijos.

“Cuando le damos sepultura a este ser querido, me voy con una de mis hijas y me llaman de la comisaría para pedirme la llave de casa. Cuando llegamos, me dijeron que estaba detenido”, recordó.

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