Un día Mafalda desembarcó en la estación de trenes de Zapala junto a su familia. Era la primera vez que esa niña inteligente pero crítica, integrante de una familia de clase media argentina, se disponía a cambiar las vacaciones en algún lugar de la costa bonaerense para emprender un viaje por los lagos del sur.
La tira humorística creada por el genial Joaquín Salvador Lavado, mundialmente conocido como Quino, que se publicó por primera vez el 29 de septiembre de 1964 en la revista Primera Plana, daba cuenta de la llegada desde la ciudad de Buenos Aires de Mafalda a Zapala, donde terminaba el recorrido de la línea sur del ferrocarril General Roca. Desde allí, Mafalda junto a sus padres emprenderían el viaje en micro para disfrutar de los bellos lugares que ofrecían los lagos del sur neuquino.
Recibidos por una ráfaga de viento, la familia baja en la estación para seguir el viaje en colectivo, mientras Mafalda corre a despedirse del tren y a disculparse por el déficit, en clara referencia a lo que tiempo después emprenderían las políticas liberales de los ’90 que constituyó la privatización y desguace del sistema ferroviario argentino.
El paso de Mafalda por Zapala registrado en aquella tira fue recordado con una escultura realizada por el artista Martín Pugliese que se instaló a mediados de 2019 en el andén del ferrocarril justo al lado del histórico cartel de la estación.
El “papá” de Mafalda dejó de escribir y dibujar la tira en 1973 y se convirtió en un ícono cultural que trascendió la Argentina. Las historias de Mafalda, junto a los otros personajes, su padre, su madre Raquel, su hermano Guille y sus amigos –Felipe, Miguelito, Susanita y Libertad- se tradujeron a más de treinta idiomas.
Mafalda se caracterizó por un penetrante sentido del humor que escondía siempre una profunda reflexión sobre las cuestiones de la vida cotidiana. Esa nena cabezona, irónica, reflexiva y preocupada por las cuestiones sociopolíticas del mundo al que le llenó de preguntas, sigue todavía vigente acaso porque sigue interpelando a los adultos y, por ende, a la humanidad ante la falta de respuestas y soluciones a los problemas mundiales como el hambre y las guerras.
Cómo nació Mafalda
En 1962, Quino fue contactado por su amigo, el humorista y escritor Miguel Brascó, para crear una tira de historietas con el objetivo de promocionar la marca de electrodomésticos Mansfield, de la empresa Siam Di Tella. La condición que se le impuso a Quino fue que los personajes comenzaran con la letra M. El humorista realizó varias tiras protagonizadas por una familia de clase media con dos hijos: una niña y un niño.
El nombre Mafalda nació de la película "Dar la cara", basado en la novela homónima del escritor David Viñas, donde hay una bebé que lleva ese nombre, y que a Quino le pareció alegre.
La agencia de publicidad ofreció la tira al diario Clarín pero se descubrió la estrategia encubierta detrás de la historia y de los dibujos, y no se publicó. Dos años después, la revista Primera Plana accedió a publicar la tira sin ninguna mención a los propósitos publicitarios que tenía en su origen.
En las primeras tiras sólo aparecía Mafalda y sus padres, y con el tiempo Quino agregó a los otros personajes de la emblemática historieta.
Mafalda solo apareció en las páginas de Primera Plana durante menos de un año, ya que en marzo de 1965, Quino decidió alejarse de la publicación por algunas diferencias. A partir de entonces, las historias de Mafalda se publicaron en el diario El Mundo y en la revista Siete Días hasta junio de 1973.
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