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La Mañana contrabajo

El drama de un profe de música: le robaron el contrabajo, no lo pudieron vender y lo destrozaron

El docente integra la Orquesta Ocasional de Rock Sinfónico, en la región, y da clases a chicos en una orquesta infanto-juvenil en Cipolletti. Está perdiendo presentaciones y espectáculos.

Fue en menos de un minuto. Un robo rápido y doloroso. "Limpio". Nadie escuchó nada, nadie vio nada y cero pistas. Doloroso porque el botín era ‘excéntrico’ hasta para el propio delincuente (que no supo qué hacer con él) y un objeto por demás valioso para su dueño. Porque no solo resume para él una de sus grandes pasiones, sino porque también es lo que le permite pagar la olla. Trabaja pura y exclusivamente gracias a este instrumento que mandó a fabricar, años atrás, a un experto luthier -esos artesanos que fabrican piezas únicas de cuerda- porque lo necesitaba “al revés”, a su medida.

Y ahora, se quedó sin nada.

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La cuestión es que el "chorro" se movió veloz. Quizás esperó, quizás lo planeó o quizás solo aprovechó la ocasión. Un lugar oscuro, un auto con "algo grande" adentro y un segundo que trajo amargura y bronca a muchos.

Abrió el auto y, pese a sus más de 2 metros de altura y sus 25 kilos de peso, se cargó un contrabajo al hombro y escapó.

Pero Tin Chau lo vivió como un segundo eterno. Para él, un músico de alma, que vive en Roca, nació en Buenos Aires y se crió en Bariloche, significó una pérdida muy significativa. Porque su instrumento, costoso y hecho completamente a medida porque es zurdo, es su medio de trabajo. Su modo de vida.

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Para graficarlo de algún modo: "le cortaron las piernas", como habría dicho el Diego.

“La verdad es que fue pura crueldad, cuando se dieron cuenta que no lo podían vender lo rompieron todo, me dolió muchísimo. Es mi herramienta de laburo de todos los días y de repente la veo destrozada, es un dolor muy grande porque tanto tiempo cuesta conseguir las cosas y a veces, en un lapso tan corto, ese valor que sobre todo es emocional, se desintegra”, contó.

Martín Gutiérrez Chau, es un profe de Música –de 29 años- que integra la Orquesta Ocasional de Rock Sinfónico (OORS), en Roca, y da clases a chicos y adolescentes en una Orquesta infanto-juvenil educativa y comunitaria en Cipolletti.

Un apasionado de las cuerdas que, pese a la adversidad, reconoce el enorme valor de “todos los que se han juntado” para ayudar. “Es increíble”, sostuvo. Es que hoy, y con la realidad económica actual, ni sueña con poder comprarse un contrabajo nuevo, pero son muchos los que se ofrecieron a ayudar con los costos de la reparación.

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Martín tuvo que mandar a fabricar a un experto en San Martín su contrabajo para zurdos, allá por el 2015, y “hubo una serie de complicaciones porque era la primera vez que armaba un instrumento al revés, era diferente”, explicó el músico. Pero se pudo y llevó alrededor de un año y medio.

Además de integrar una Orquesta en la región, en la cual básicamente “cobra” si toca, es profesor de contrabajo en la Orquesta Almirones de Cipolletti, una orquesta Infanto-Juvenil, que es parte de un programa educativo de la Escuela 366 de Cipolletti.

“Es impresionante lo que se genera ahí, van chicos desde los 7 años hasta 16 aproximadamente, de la escuela, del barrio y es un proyecto educativo y de contención, muy lindo. Eso es lo que genera la música. La orquesta les brinda la posibilidad de estudiar, conocer los instrumentos, de que se los puedan llevar a su casa. Que los conozcan como herramienta de trabajo, de educación y contención”, explica el docente, que no pudo continuar –por falta de recursos tecnológicos- sus estudios en la pandemia.

Martín explicó que, a raíz de la pérdida del contrabajo, el trabajo se le hace cuesta arriba. De hecho, está perdiendo laburos porque no puede tocar.

“Iba a tocar con la Orquesta por el cumpleaños de Casa de la Cultura y no pude estar ahí, iba a ser tremendo", lamentó.

“Tenemos una grabación de nuestro primer disco, la Mujer en el Rock, un homenaje que se va a grabar en Cipolletti, y no creo que llegue tampoco. Y nos invitaron al aniversario de Allen y tampoco voy a poder participar como contrabajista”, explicó, con un poco de bronca, pero resignado.

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Somos una orquesta autogestiva independiente que, estamos buscando un formato de orquesta cooperativa, en la que todos los integrantes reciban a través del trabajo que dan, lo dividimos en un sistema de puntos según las actividades que se hacen”, señaló.

La integran unas 60 personas. Trabajan con distintos grupos que son patrimonios culturales de la ciudad, como Metatambó Percusión, y suben al escenario en toda la región.

“No podemos vivir enteramente de tocar, pero vamos sumando para llegar a fin de mes”.

La música, siempre

La música lo rodeó y lo cautivó desde pequeño, en Bariloche. “Empecé desde muy chico, me gustó siempre. Mi padre y mi madre me inculcaron la música, eran autodidactas. Mi madre se dedicaba al piano y a los 7 años me decidí ir a estudiar. Mi viejo después me guió más hacia las cuerdas y empecé por ahí, a los 12 años”.

Al terminar el secundario, lo invitaron a integrar una banda y ese nuevo mundo le marcó un ‘click’. “Conocí el INSA en Roca, ahora la Universidad de las Artes y me comentaron que daban becas, pero se nos complicaban los recursos, era un montón para mí. Me postulé, tuve suerte y sigo estudiando en el IUPA, sigo con proyectos”

Lo más importante de esto, para mí, es destacar el trabajo colectivo, que termina proponiendo y creciendo. Es mucho más amigable para la comunidad, la cantidad de gente que se ha ofrecido a colaborar, es de gran ayuda porque para mi es imposible sobre todo con lo que cuesta vivir hoy, casi impensado proyectar algo nuevo. Lo más importante de esto, para mí, es destacar el trabajo colectivo, que termina proponiendo y creciendo. Es mucho más amigable para la comunidad, la cantidad de gente que se ha ofrecido a colaborar, es de gran ayuda porque para mi es imposible sobre todo con lo que cuesta vivir hoy, casi impensado proyectar algo nuevo.

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Pura maldad

Días después del robo, Martín recibió la noticia del hallazgo del instrumento. Maltrecho y tirado en una calle, cerca del Canal Principal de Riego.

Hasta allí llegó.

“Fue muy triste verlo. El mástil partido a la mitad, la tapa de atrás partida. Son materiales particulares, maderas específicas que se mandan a pedir, se moldean. Es muy costoso y estamos pensando hacer una rifa, un festival para recaudar fondos porque es costoso también repararlo”; explicó el músico de la OORS.

“Hay gente dispuesta a ayudar, poner su granito de arena. Es bueno darse cuenta que, como comunidad y colectivamente podemos empujar mucho más que estas pequeñas acciones crueles, porque la verdad es que fue pura crueldad, cuando se dieron cuenta que no lo podían vender lo rompieron todo”.

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