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El enfermero que luchó contra el coronavirus hasta contagiado

Conocé la historia de Claudio Guzmán quien a pesar de contagiarse no dio respiro a su labor de cuidar a los enfermos y trabajó desde su aislamiento en el Espacio Duam.

Claudio Guzmán es enfermero y trabaja en el Hospital Heller desde su apertura, hace 20 años. Son muchas las historias que tiene para contar, pero sin dudas las de este año marcado por la pandemia del coronavirus son muy fuertes, especialmente la de una paciente que había estado en contacto con un positivo y no lo advirtió, por lo que 11 de 14 enfermeros de un sector se contagiaron, y entre ellos él.

Allá por marzo, cuando se dictó la cuarentena preventiva ante la llegada del virus al país, Guzmán lo tomó con calma. El Hospital Heller no iba a atender pacientes con coronavirus y el sector de cuidados mínimos a moderados del que es jefe iba a seguir sus labores habituales. Pero con el correr de los días y el avance de los casos en Neuquén los cambios se venían y el enfermero comenzó a prepararse.

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En mayo ya tuvieron al primer paciente en el sector y comenzaron a recibir personas con "covid" también en otras áreas del hospital. La atención de pacientes con coronavirus para los enfermeros es una tarea mucho más difícil que la hacían hasta la aparición de este virus. A sus habitaciones ingresan entre dos o tres veces por día, mientras que a otro tipo de pacientes los ven unas 8 veces por día.

Claudio Guzmán, el enfermero que luchó contra el coronavirus aún contagiado.

Pero esta atención requiere de muchos cuidados para poder evitar el contagio. Guantes, cofia, antiparras, barbijos, máscaras, botas y camisolín, puestos de manera meticulosa. Cuando los ven deben llevarles la comida, intentan realizar varias tareas en cada visita. “No sabes lo difícil que es poner un suero con tres guantes en una mano”, ejemplificó Guzmán.

Los primeros días de septiembre, durante una recorrida por el hospital en una jornada de guardia, Guzmán atendió una mujer que había ingresado con problemas cardiológicos y ocultó que había estado en contacto con un pariente positivo de covid.

“En la unidad de cuidados críticos 11 de 14 enfermeros se infectaron. Cuando llegué a mi casa estaba por tomar mate con mi señora y ella se da cuenta que estaba con fiebre, y activamos el dispositivo para el personal”, relató el enfermero, que a los dos días tuvo la confirmación de que estaba contagiado y como su esposa y sus tres hijos dieron negativo se fue a aislarse al Espacio Duam para resguardarlos, especialmente a uno de sus hijos que tiene una miocardiopatía.

Claudio Guzmán, el enfermero que luchó contra el coronavirus aún contagiado.

Los primeros días el coronavirus no le dio respiro. Mucho dolor de espalda, fiebre que no bajaba, suero antibióticos y hasta una neumonía bilateral. Pero con el correr de los días los dolores fueron aflojando y al ver a sus dos colegas atendiendo a 30 pacientes no dudó en dar una mano. Internado en el Espacio Duam también puso sueros, acompañó a otros pacientes al baño y ayudó a higienizarlos.

El 28 de septiembre, menos de un mes después, ya estaba de nuevo al frente de la jefatura de enfermería del sector 12 del Hospital Heller.

“Hasta el día de hoy camino y me falta el aire, quedás con una disminución de la capacidad pulmonar”, aseguró el enfermero, quien además detalló: “Una vez que volví me encontré con que ya éramos un hospital covid”.

Esos días que quedaban de septiembre, octubre y noviembre fueron de total esfuerzo para él y todos sus compañeros. Todas las áreas del hospital estaban llenas y no había tiempo para los descansos.

Claudio Guzmán, el enfermero que luchó contra el coronavirus aún contagiado.

“Fueron días caóticos, desgastantes, estábamos sin licencia, sin francos, laburamos de una manera impresionante. No teníamos descanso”, relató Guzmán acerca de esos días de los que en realidad no pasaron tantos, aunque la situación actual cambió.

Hoy los trabajadores de salud están más tranquilos, aunque aparecen otras patologías, otros tratamientos que habían pasado a un segundo plano por el coronavirus.

Durante los meses más duros el enfermero veía muy poco a sus tres hijos, su esposa también trabaja en el hospital y los chicos tuvieron que quedar al cuidado del más grande. No consiguieron a ninguna niñera, porque las postulantes tenían miedo a contagiarse.

"Enfermería es una gran profesión y muy linda y me dio muchas satisfacciones, no la cambió por nada. Aunque no es muy reconocida, amo ser enfermero", concluyó Guzmán.

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