El estómago vacío saca lo peor de nosotros

Es un mecanismo evolutivo que nos asegura la supervivencia.

Ohio.- Cuántas veces hemos experimentado un leve mal humor o incluso nos hemos puesto a la defensiva en momentos de hambre. Y aunque nos parece algo irracional, en ocasiones es casi imposible poder controlarnos.

Por suerte, no estamos solos en esto. Existe una razón científica o, mejor dicho, evolutiva que hace que por tener el estómago vacío perdamos el control.

Según la doctora Amanda Salis, del Instituto Boden en Australia, "ponerse agresivos en momentos de hambre es un mecanismo de supervivencia".

Esto viene, al parecer, de la época de las cavernas y ha llegado hasta nosotros dentro del combo de información genética con el que nacemos.

La especialista explica que en aquella época "si educadamente nos permitíamos que otros se quedaran con la comida, había chances de quedarse sin alimentos y morir: los individuos más agresivos cuando estaban hambrientos tenían una ventaja para la supervivencia".

Pero más allá de un recurso para asirse de un buen platillo, este mecanismo también tiene una explicación biológica.

Influye: No sólo el hambre afecta nuestro estado de ánimo, sino también lo que comemos.

Considerando que la falta de nutrientes pone la vida en peligro, el instinto de supervivencia se dispara. Como respuesta, el cuerpo segrega adrenalina y neuropéptidos ligados al estrés, la respuesta ante el peligro. Ante el hambre, el cuerpo se prepara para pelear por comida.

Estudios de la Universidad Estatal de Ohio han encontrado que el sentimiento de ansiedad y la agresividad se despiertan cuando el cerebro percibe una falta de glucosa. Específicamente, cuando la corteza prefrontal está hambrienta de energía, nuestro autocontrol disminuye.

"Aunque el cerebro sólo comprende el dos por ciento del peso corporal, utiliza entre el 20 y el 30 por ciento de las calorías", explicó en una entrevista el doctor Brad Bushman, de dicha universidad. "Para controlar el enojo, el cerebro necesita combustible en forma de glucosa. El hambre es la señal de que el cerebro necesita más combustible. Y si se queda sin combustible, le cuesta regular el enojo".

Un ejemplo impensado de cómo impacta en la vida cotidiana es el estudio dirigido por Bushman y realizado junto con un equipo de investigadores de la Universidad de Kentucky, donde trabajaron con parejas. Allí se estableció que una baja de glucosa en sangre lleva a las personas casadas a ponerse más agresivas entre sí.

Los investigadores trabajaron con 107 parejas en un transcurso de tres semanas, y descubrieron que cuando los individuos presentaban niveles de azúcar en la sangre menores, mostraban comportamientos más agresivos.

Para medirlo, utilizaron muñecos vudú que representaban a la pareja. Los voluntarios podían expresar sus impulsos violentos insertando agujas dentro de los muñecos- esposos cada noche mientras duró el experimento.

Sin embargo, Bushman aclaró: "La correlación no implica causalidad. Aunque el hambre puede aumentar la probabilidad de ataques de ira, estas acciones no son inevitables".

Los alimentos que nos "pegan" bien

Así como la falta de alimento nos pone de mal humor, hay algunos que ayudan a mejorar estados emocionales. Los últimos estudios señalan que todos los alimentos que contienen omega 3 -como por ejemplo los pescados de mar, los mariscos- ayudan a estabilizar el ánimo. Aunque hay que evitar excederse, el chocolate y el helado también son buenos. Un estudio reveló que ambos contienen un aminoácido que tiene la capacidad de aumentar la producción de serotonina, la hormona de la felicidad. Por su parte, frutas y verduras ayudan a relajarnos y tener más energía.

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