El fiscal sospecha que los presos tuvieron ayuda interna y externa
Neuquén > El fiscal Pablo Vignaroli sospecha que hubo apoyo externo e interno en la fuga del sábado y dispone distintas medidas de prueba para establecerlo. Mientras investiga la posible comisión del delito de favorecimiento de la evasión y, si es el caso, trata de determinar quiénes fueron los responsables, la Justicia ya libró pedidos de captura nacional e internacionales, ya que uno de los presos –Alexis Retamal Jara– es de Chile y había solicitado su extradición.
“Como mínimo hay negligencia”, dijo Vignaroli, de la Fiscalía de Delitos Violentos. El funcionario judicial no tiene dudas de que los cuatro presos que se escaparon recibieron ayuda externa para concretar la fuga una vez que salieron de la U11. Se sospecha que los esperó un vehículo.
Puertas adentro de la cárcel, también investiga si hubo complicidad de guardiacárceles u otros internos, ya que la evasión fue pergeñada con tiempo y en detalle.
El fiscal no pasó por alto la circunstancia de uno de los internos que a pesar de su evidente dificultad para caminar pudo escapar como el resto. Y no es la primera vez que lo hace. Víctor “Tortuga” fue uno de los internos que se fugó de la U11 el 17 de julio de 2012. Al día siguiente fue recapturado.
Ahora, este interno junto con Retamal Jara, Cristian Humberto Manzini y Sergio Fabián Soto utilizaron la pata de hierro de una mesa del comedor para hacer el boquete en una de las cuatro celdas inhabilitadas del pabellón uno. La número diez.
Fuentes penitenciarias que consultó La Mañana advirtieron que estas tendrían que haber sido revisadas con el recuento de internos de las 8 y de las 20, y en otros controles que realiza el grupo Requisa dos veces por semana. “Este no es un trabajo de dos días, sino de más de una semana”, agregaron.
Limar
Según informó Vignaroli, antes los internos tuvieron que limar la pata que utilizaron para hacer el boquete, hasta que la arrancaron de la mesa, que estaba encastrada al piso. Con esa pata rompieron y levantaron la letrina cementada e hicieron luego un boquete.
La celda tenía candado, pero hay fuertes sospechas de que el original haya sido dañado y reemplazado por otro de marca incluso diferente, que se presume ingresó del afuera.
Ese candado fue secuestrado al igual que la pata de hierro para ser peritados.
Cuando lograron escabullirse por el boquete, ganaron el exterior, atravesaron un portón que estaba abierto, porque cierra a las doce de la noche, corrieron hasta el sector de pre-egreso, saltaron dos cercos de alambrado y se fueron. Para esto recorrieron no menos de 200 metros.
El modo de pergeñar y ejecutar la fuga por sí mismo pone bajo sospecha a personal de U11. Los internos ni siquiera perdieron de vista que el portón cerraba a las doce, ya que se escaparon alrededor de las 23.20 del domingo. Esto es, luego de la visita.
Las cámaras de seguridad captaron ese momento. Y aunque la Policía dice que el personal le dio la voz de alto y ejecutaron varios disparos intimidatorios, lo cierto es que escaparon. Incluso pudo hacerlo Campos, siendo rengo.
Fuentes penitenciarias se sorprendieron respecto de la evasión de este interno porque “no puede correr ni dos metros, a gatas camina”. Es que le faltan los dedos de un pie.
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