El gas y sus dos caras

La politica energética no sólo golpea a los que menos tienen, ahora también la sufren las petroleras.

La producción y la distribución del gas mostraron esta semana su costado más incómodo en Neuquén, asiento de la formación hidrocarburífera no convencional más importante del país.

La incomodidad se da en dos sentidos. Y, en ambos casos, provocadas por controvertidas decisiones del gobierno nacional y su errática política energética.

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Por un lado, la decisión de aumentar el precio de la garrafa social golpea otra vez con dureza sobre los que menos tienen.

El gas envasado, del que todavía deben abastecerse vastos sectores de Neuquén, a falta de inversión en redes, cuesta 266 pesos, a precio subsidiado, pero en el oeste las garrafas de 10 kilos pueden costar hasta 300 pesos.

El verano y sus altas temperaturas no lograron menguar las necesidades de los que dependen de la garrafa social para satisfacer sus necesidades más elementales.

El problema, por lo tanto, será más crudo cuando llegue el invierno, según advirtió ayer la organización social Barrios de Pie durante una movilización en el centro de la ciudad, donde reclamó una mayor atención por parte de las autoridades provinciales y municipales.

Por otra parte, la decisión del gobierno nacional de disminuir los estímulos a la producción de gas en Vaca Muerta fue un golpe difícil de digerir por parte de las grandes compañías que se quejaron por las pérdidas millonarias que supone esta medida.

El gobierno nacional ha hecho ya demasiada demagogia con Vaca Muerta. Pero los cambios en el programa de estímulos ha mostrado con claridad la ambigüedad de la política energética de Macri al punto que la estatal YPF le advirtió acerca de los graves perjuicios que le ocasionará la medida.

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