LMNeuquen Entrevista con LMN

El increíble destino del defensor oficial que perdió a su pareja en un trágico accidente 

El defensor oficial Leandro Seisdedos perdió a su pareja en un accidente de tránsito y ahora le toca defender al joven cipoleño que arrolló al policía Emiliano Amaya. "Cada uno gestiona el dolor como puede", dijo a LMN.

Guillermo Elia - policiales@lmneuquen.com.ar

El defensor público Leandro Seisdedos tiene una historia de vida vinculada a los accidentes de tránsito ya que en 2004 falleció su pareja en un choque frontal con un camión de la fruta y él se quedó solo con su hijo de un año y diez meses.

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Ahora, la vida lo pone en un lugar donde los sentimientos son encontrados porque está defendiendo a Mauricio Retamal, el joven cipoleño que manejaba su camioneta a más de 100 kilómetros por hora y arrolló al agente Emiliano Amaya que estaba en su auto aguardando el semárofo. Amaya falleció el viernes y Retamal un día antes logró, gracias al trabajo de Seisdedos, la prisión domiciliaria.

Leandro Seisdedos: Cada uno gestiona el dolor como puede

La historia

Las encrucijadas de la vida son un enigma, basta con preguntarle a Leandro Seisdedos cuya historia ofrece una experiencia por la que nadie querría pasar.

Alejandra Torres, de 33 años, se desempeña como psicóloga en el hospital de Cinco Saltos, localidad rionegrina donde vivía con Seisdedos y disfrutaban del pequeño Lautaro que tenía un año y diez meses.

Él trabajaba como fiscal en Neuquén junto a Richard Trincheri y Sandra Ruixo.

Sus vidas profesionales estaban encaminadas y el futuro parecía prometedor hasta que un día todo se fundió a negro.

El 25 de febrero de 2004 la vida para Seisdedos cambió para siempre. Alejandra iba junto a cuatro compañeros de trabajo, del hospital de Cinco Saltos, a realizar una atención a Contraalmirante Cordero a tan solo 8 kilómetros.

El conductor del remis que contrató el hospital público iba por la Ruta 151 cuando un camión de la fruta no logró doblar en una curva, supuestamente se habría quedado sin frenos, e impactó de frente el remis. El saldo fue terrible, murieron todos los ocupantes del auto y el chofer del camión sobrevivió.

“Al quedar solo con mi hijo, se vinieron mi mamá, la mamá de Alejandra y tía abuela de mi hijo para ayudarme a criarlo”, recordó a LMN Seisdedos.

“Con el tiempo me vine a vivir a Neuquén y ahí me tuve que arreglar solo, corriendo todo el tiempo con mi hijo para todos lados. Durante muchos años fui un papá luchón, como hay muchos más, que crían a sus hijos solos. Hasta que después con el tiempo conocí a mi actual pareja”, detalló el letrado.

“Nunca pensé en el conductor del camión, todo el tiempo tuve que estar centrado en mi hijo, nunca tuve odio. Pero como te digo, cada uno gestiona el dolor como puede. Todo lo que hace una víctima es válido porque hacen lo que pueden. A mí, mi hijo me salvó porque tuve que ocuparme y estar tan pendiente de él que no tuve tiempo a sentir odio, bronca ni resentimiento”, aclara Seisdedos que hasta se acercó al camionero con el cual mantuvo una charla (ver recuadro).

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El profesionalismo ante todo

Cuando cayó en sus manos la causa de Mauricio Retamal, Seisdedos no pudo evitar las reminiscencias de su propia historia de vida.

“Todos, fiscales, defensores, jueces, somos seres humanos y cuando tenés un caso por delante se nos juegan cosas íntimas, como convicciones, creencias y dolores de cosas que nos pasan o pasaron”, afirmó el defensor público.

“Pasaron 15 años del accidente y ya hay cosas que con el paso del tiempo las tengo masticadas y cicatrizadas, pero cuando tengo que defender un caso me tengo que poner en frío porque obviamente que no puedo dejar de pensar en lo que me pasó”, admitió Seisdedos a la vez que reconoció que “vivimos en una sociedad de riesgo”.

“Muchas veces nos mimetizan con el delito de la persona que defendemos. Yo sé lo que está bien y está mal, eso no quiere decir que yo no deba ejercer la defensa de esa persona dentro del marco de la ley”, destacó.

De hecho, tras la audiencia de acusación a Retamal, el defensor se acercó a la familia de Amaya para solidarizarse y explicarles que él también había estado en ese lugar donde el dolor no da tregua.

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--> La charla con el camionero

Charlé con él. Le dije sin ningún sentimiento de venganza u odio, que no creía que estando en la cárcel pudiera mejorar la situación y suplir el dolor de mi pérdida. Quería decirle que no tenía por qué torturarse ni culparse por lo sucedido. En una conversación llena de emoción, él y yo nos sentimos aliviados; me contó de su hijo, habló de su situación familiar y lloró.

Que haya provocado el accidente no quiere decir que deba pagarlo de un modo más grave aún; ya estaba detenido.

Quería que supiera que al menos uno de los familiares de las víctimas no tenía ese pensamiento, y quería que pudiera dormir con su conciencia tranquila. Él me comentó que le costaba conciliar el sueño; el encierro contribuía a que sus reflexiones se fueran a los lugares más oscuros. Nuestra conversación, creo fue aliviadora, para ambos.

Bastante después, tuvimos la audiencia de mediación en el Juzgado Civil. Él entró esposado. Los otros familiares, sus abogados y yo, presenciamos la entrada del detenido. Cuando le sacaron las esposas, frente al juez, vino a saludarme y me comentó que creía que yo era “un señor”. Los familiares, el juez y todos los presentes, se sorprendieron; no entendían qué pasaba.

* Tramo de un capítulo del libro de Víctimas por la paz donde Leandro Seisdedos aportó su vivencia.

--> El respeto por el trabajo de las ONG

Para Leandro Seisdedos cuando se trata del dolor, todas las miradas son respetables.

“Está la ONG Estrellas Amarillas, ellos trabajan y creen que hay que endurecer las penas porque eso es lo que va a ayudar a disminuir los accidentes fatales y es entendible su punto de vista”, destacó Seisdedos.

“Por otro lado, está Víctima por las Paz, que está vinculada a Asociación Pensamiento Penal (APP), que busca una salida, que puede ser el acercamiento entre víctima y victimario. Acá no hay una cuestión de resentimiento sino que tiene que ver con el modo de pararse frente a estos temas”, aclaró el defensor oficial que está vinculada a los organización de Víctimas por la Paz.

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--> La Cooperativa Obrera fue una prueba de fuego

La tarde del 25 de octubre de 2012 cedió el techo de la sucursal de la Cooperativa Obrera que estaba ubicada en la esquina de Godoy y Ortega y Gasset en el oeste neuquino.

El resultada de la tragedia fue siete muertos y veinte heridos.

A Seisdedos le tocó defender al arquitecto que fue acusado junto con el dueño del edificio y el capataz de la obra.

“Tuve sentimientos encontrados porque fue un caso muy fuerte, muy movilizante porque de un día para el otro esas personas murieron y ya no estaban más”, recordó el defensor.

“En un hecho doloso hay una conducta desplegada, pero en un accidente pasa algo y de un día para el otro se terminó todo. Fue una causa muy difícil y la que más me costó defender porque se me cruzaban los sentimientos. Por un lado, entendía el dolor de la gente que pedía justicia porque yo estuve en ese lugar y sé lo que es eso, pero por otro lado tenía que hacer mi trabajo técnico profesional lo mejor que podía”, concluyó el abogado que consiguió que al arquitecto le dictaran una pena de 3 años de prisión.

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