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El instagramer neuquino que convierte el trap y el rap en poesía

Miguel Ángel es profesor de Filosofía y creó un canal para acercarse a los adolescentes con dos lenguajes que conviven. Los traperos le piden consejos.

Saco y corbata o chaleco y moño. El pelo entrecano y unos anteojos de marco metálico. Detrás, en su biblioteca, un telescopio, un pequeño globo terráqueo y una cantidad exagerada de libros desordenados. Con esa estética, Miguel Ángel se presenta ante la cámara para hacer poesías. Y aunque nadie se lo imagine, su propuesta se hizo popular entre los adolescentes neuquinos y los propios traperos, que lo contactan para pedirle consejos de composición, de orientación vocacional y hasta de amor.

"Empezó como una joda durante la pandemia, con un humor un poco ácido para mi grupo más cercano", dijo durante su visita a los estudios de LMPlay. Miguel es apasionado de las letras y los libros, de la poesía, de la enseñanza, y también se desempeña como actor, por lo que tiene una tendencia natural a explayarse frente a una cámara. Para entretenerse durante el encierro más estricto, creó Letras Pandémicas, una propuesta que buscaba conjugar el humor con la literatura, con un tono similar a su admirado Tato Bores.

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La repercusión de sus videos lo hizo virar de rumbo. "Empecé a notar que me seguían muchos adolescentes y traté de bajarle un poco el tono", aclaró. Y quiso aprovechar que había ganado el interés de esa audiencia para dejar un mensaje positivo. Por eso, empezó a generar contenidos con un doble objetivo: primero, empoderarlos, decirles que ellos pueden lograrlo todo. Segundo, empezar a escucharlos, conocer sus lenguajes, valorar por primera vez lo que los más jóvenes tienen para decir en un mundo que parece correrle las orejas.

En esa escucha, se interesó por el rap y el trap. Se sumergió en un universo de canciones nuevas, y oyó por primera vez las letras que los adultos juzgan o no comprenden. A veces, Miguel abre los ojos en círculos enormes y se le escapa una sonrisa ante tamaña picardía. Pero las acepta, y encuentra la forma de dialogar con esos mensajes, no desde el rechazo o la negación, sino encontrando la forma de problematizarlos, profundizarlos y hasta reírse con ellos.

Miguel Ángel - Letras Pandémicas - 01.mp4

Así fue como Miguel lo mezcló todo. Sigue con el ritmo acelerado y el humor irónico de Tato Bores que importó de los años 70, pero también suma las lecturas de autores fallecidos hace poco, de poetas antiquísimos y de corrientes filosóficas de otros siglos. Todo eso puesto al servicio de interpretar las letras de trap, de generar un ida y vuelta que, casi de casualidad, tiene un éxito rotundo entre los adolescentes y los propios traperos.

Su despegue en Instagram lo llevó a ganar popularidad entre las estrellas del género. No dice nombres propios pero asiente cuando le preguntan si conversa con algunas figuras conocidas. Y dice que le piden consejos. A veces hablan de las letras, de la composición. Y otras veces le piden consejos de vida. "Ellos son muy chicos y se meten en un mundo de adultos donde hay muchos intereses económicos, ganan mucha plata pero es muy fácil perderse", afirma y agrega que hasta le han compartido historia de desamores y pedido consejos amorosos.

A partir de esa difusión, Miguel está a pocos días de vivir una nueva experiencia. Es que uno de los traperos del momento lo invitó a uno de los shows que va a ofrecer en Neuquén. Y así, con su traje impoluto de profesor de Filosofía, se propone mezclarse con los más jóvenes para disfrutar de una expresión cabal de la música urbana, las voces de aquellos que bautizó como profetas del asfalto y las letras con las que muchos jóvenes interpretan el mundo.

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Para el profesor, la diversión del encierro se convirtió en otra cosa. Y esa cosa es Letras Pandémicas, este perfil de Instagram que ya suma casi 3 mil seguidores y que lo lleva a desafiarse cada día con un nuevo texto. Algunos son serios y otros delirantes. Combinan la poesía, la literatura, la música y el humor. Hablan de temáticas cotidianas o de pensamientos profundos, pero todos tienen algo en común. "Siempre los hago de un minuto, para conservar la atención de los adolescentes", dijo.

Miguel se considera un lector incansable. Y así como nunca se cansa de leer, así como siempre encuentra la curiosidad para abrir un tomo nuevo, tampoco cree que vaya a cansarse de compartirlo. Por eso, lee. En soledad y frente a una cámara. Para él o para su comunidad de Instagram. Y así, difunde la literatura con una hibridación poderosa, para traspasar todas las fronteras posibles rescatando poemas clásicos y autores que no deberían olvidarse nunca. Y también para revalidar el aporte cultural del trap, del rap, de esas propuestas urbanas que muchos banalizan.

Aunque está a generaciones de distancia de muchos adolescentes, tuvo que adaptarse para convertirse en una figura de Instagram. "Yo me iba a comprar una cámara de fotos, pero ahora entendí que todo se hace con el celular", dice y muestra el nuevo modelo que adquirió para sumar calidad a sus producciones. Y posa en los estudios de LMPlay para una selfie, para mantener al día a sus seguidores de sus actividades cotidianas.

Miguel Ángel - Letras Pandémicas - 02.mp4

Poesía para un grupo invisible

Desde muy joven trabaja en una organización de la sociedad civil vinculada a los adolescentes, y considera que es necesario iniciar acciones para acercarse a este grupo de la población, que muchas veces parece ignorado por las políticas públicas. "Hay muchos adolescentes que no están en el sistema, que dejan el secundario y que tampoco trabajan, no están en ningún lado y tenemos que llegar a ellos", explica.

Considera que las propuestas deportivas para alejarlos de los consumos problemáticos son insuficientes. Por eso, se propone escucharlos, dejar de subestimar sus lenguajes para empezar a saber qué piensan y cómo piensan, y encontrar alternativas para generar valores positivos a través de sus propios lenguajes.

Y les deja un mensaje claro. "Primero, tienen que ser felices, con lo que sea que tengan, y después, también tienen que pensar en el otro", afirma y se propone que cada lectura frente a su celular tenga un fragmento de ese mensaje: un minuto para hablar de la libertad, de los vínculos, de la felicidad, de ser mejores.

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