El método extorsivo de la Uocra: plata o plomo

Así aprietan a empresarios y financian la guerra entre las facciones.

Por Guillermo Elía - policiales@lmneuquen.com.ar

La lucha de las facciones de la Uocra desnuda una trama de manejos mafiosos en los que se aprieta a empresas para que tomen personal que luego no cumplen con sus tareas pero cobran el sueldo y lo reparten con el gremio para financiar y mantener aceitado el mecanismo y la guerra interna.

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Los empresarios prefieren pagar a estos “empleados” porque les da cierta certeza de que van a estar “tranquilos y funcionando”; de lo contrario, devendrán aprietes armados y piquetes. De ahí la expresión “plata o plomo”.

La guerra interna hoy está dada por dos facciones: la de Juan Carlos Levi y la de Juan Franco Acsama. El territorio caliente es Vaca Muerta, esto sería Añelo, El Chañar y Centenario.

El enfrentamiento que expuso la guerra interna ocurrió a principios de mes en el obrador que EDVSA tiene en el yacimiento Sierras Blancas, que opera la empresa Shell. Hasta allí llegaron en camionetas todo terreno 15 hombres armados que abrieron fuego contra un delegado del gremio de la facción opuesta. En esa batalla por el territorio terminó herido y hospitalizado el delegado agredido.

En tanto, ayer balearon a otro obrero de la Uocra en Centenario cuando regresaba con su esposa.

Así operan

Los manejos mafiosos de las facciones de la Uocra no son cosa nueva. Ya en 2016 habían caído dos delegados en el momento en que le cobraban una coima a un empresario mendocino que desmontaba una estación de servicio. Ese mismo año, la propia jefatura de Policía inició una investigación tras un enfrentamiento entre las facciones de la Uocra y descubrieron que había una patota integrada por policías que hacía trabajos sucios para el grupo de Juan Carlos Levi.

“Apretaban a empresarios para que tomaran gente, la pusieran en blanco y le pagaran un sueldo pero sin ir a trabajar”, reveló un informante.

Con Levi preso, algunos empresarios se animaron a contar las andanzas de la Uocra, pero en la más absoluta reserva.

“Hay un grupo de cuatro empresas que han tenido que contratar entre tres y cuatro personas de estas facciones a las que les pagan sueldos de 60 lucas pero no van a trabajar, como mucho van una vez al mes para ver que esté todo en orden”, confió una de las fuentes consultadas.

—Pero, esto es una forma encubierta de pagar por seguridad y funcionamiento.

—Sí, pero al menos así se aseguran trabajar tranquilos.

—Es decir, ¿esto es plata o plomo?

—Tal cual.

El dinero que reciben estos miembros de la Uocra, “que después los ves todo el día en sus casas sin hacer nada”, pasa a financiar la actividad de cada una de las facciones. “Ellos se quedan con la mitad y la otra mitad va al gremio”, revelo el informante.

Todas estas personas que cobran sin trabajar pertenecen al riñón de cada facción. Es decir, son mano de obra disponible, cualquier día y a cualquier hora, para ir a realizar piquetes o aprietes.

Es tan virulento el accionar de estos grupos, que hasta “le cobran vuelto al transporte del personal. Ellos hacen entrar a la empresa de transporte y le cobran un peaje de unos 30 mil pesos mensuales”, contó otra de las fuentes consultadas bajo reserva.

Así van recaudando y tejiendo poder dentro del gremio. “La cosa es que siempre van por más. Por ahí los ves una temporada ‘tranquilos’, pero al tiempo vuelven y piden incorporar más gente en la misma empresa o en otras. Es algo de nunca acabar. Por eso no es alocado lo que dijo uno de los disertantes en el coloquio de IDEA sobre militarizar la zona”, concluyó la fuente.

60.000 pesos es el sueldo que pagan las empresas a estos integrantes de las facciones de la Uocra.

--> El trabajo sucio: la patota policial de la Uocra

Tras un enfrentamiento a tiros el 17 de agosto de 2016 entre las facciones de la Uocra, a 13 kilómetros de Añelo, la Policía inició una investigación a fondo que dejó al desnudo que había una patota formada por cuatro efectivos de la fuerza y un exonerado que trabajaba para uno de los grupos del gremio. El trabajo de campo y las intervenciones telefónicas permitieron determinar que había un subinspector de la Policía que había sido exonerado en 2015 que había reclutado a cuatro policías en actividad, entre ellos un subcomisario y tres oficiales que tenían entre 8 y 10 años de servicio.

La denominada patota policial hacía “aprietes a empresarios para que tomaran trabajadores de la Uocra, cobros ilegales bajo amenazas y tareas de inteligencia a la facción rival”, explicó en ese entonces un pesquisa a LM Neuquén.

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