El clima en Neuquén

icon
23° Temp
19% Hum
La Mañana

El miedo, esa sensación que nos sirve como radar

Un mecanismo de defensa que reacciona aun ante amenazas que son falsas.
Chicago.- El miedo es una forma de supervivencia. Temer a las cosas correctas, tales como un insecto venenoso, un animal feroz o un arma, es lo que muchas veces nos mantiene alejados del peligro.
¿Pero qué pasa cuando no hay un peligro claro ni obvio? Por ejemplo, las cosas que simplemente nos asustan en una película de terror, como un muñeco posado en una ventana, un niño usando una máscara de tela o alguien disfrazado de payaso.

No hay nada que indique que debamos temer y sin embargo, aun así, todas las imágenes tienen algo de inquietante.

Según el escritor y maestro del horror Stephen King, hay tres formas de miedo: la primera es lo grotesco, que implica lo desagradable, mórbido o enfermizo; la segunda es el horror, que implica lo no natural, como ser atacado por una araña gigante; la tercera es el terror, a la que define con un simple sentir una respiración en la nuca, saber que te están por agarrar y darte vuelta y ver que no hay nada ni nadie. Eso es lo verdaderamente espeluznante.

La ambigüedad también puede perturbarnos. Esa herramienta ha sido muy usada en el cine de terror.

Si bien no se ha trabajado mucho sobre esta sensación, el neuropsicólogo norteamericano Michael Stevens explica que hay varias teorías que la atribuyen a la vaguedad o ambigüedad.

Y aquí otra vez es posible mencionar las máscaras o los payasos que suelen darnos miedo.

El antropólogo Claude Levi Strauss escribió que "los disfraces faciales eliminan temporalmente del intercambio social la parte del cuerpo que revela sentimientos personales y actitudes".

Por lo tanto, se puede decir que parte de la razón de que estos accesorios nos den miedo radica en qué esconden las intenciones de las personas bajo la máscara.

Es que la ambigüedad es espeluznante cuando tiene que ver con la forma humana.

Una definición común explica que el miedo es una reacción adoptada por los humanos como respuesta a algo que se vive como una amenaza.

Sin embargo, las cosas "espeluznantes" se encuentran en una zona ambigua. No sabemos si son realmente una amenaza, pero se ubican en ese "valle" entre la seguridad y el miedo: el cerebro no sabe qué hacer y simplemente nos sentimos intranquilos. Una manera de activar un radar personal.
Según Stevens, el miedo sirve también "para entendernos a nosotros mismos y a nuestras debilidades. Esa aversión es un recordatorio de que el mundo es vago y también de la conciencia de nuestra propia fragilidad".

Cómo se activa y quién lo controla

Hay una porción del cerebro que controla las emociones, y dentro de ellas, esa parte juega un papel fundamental en el miedo: se llama amígdala cerebral. Cuando estamos ante un estímulo que puede ser peligroso, esa amígdala se activa rápidamente y se producen cambios en los músculos faciales que muestran miedo, aumenta el ritmo cardíaco y se produce sudoración. Esto ocurre incluso antes de que seamos conscientes. Una vez que la información pasa a la corteza visual, somos capaces de actuar en las situaciones más aterradoras.

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas