Jessica Guadalupe Jaramillo, de 23 años, era una joven estudiante de Psicología y madre soltera muy aplicada y responsable. Desde que el padre de su hijo, en ese entonces de diez meses de edad, la había abandonado, lo único que hacía era criar a su bebé, estudiar, asistir a la Universidad Tecnológica de Toluca (México) y volver a la casa de sus padres. Allí vivía y repetía esa misma rutina semana tras semana. Pero el 24 de octubre de 2019, Jessica avisó que no iba a volver esa tarde después de la facultad.
“No se preocupe, me voy a casa de Óscar a una fiesta”, decía el mensaje de texto que su papá recibió. Al hombre, que la buscaba con el auto todos los días una vez que terminaba sus clases, le pareció raro. Su hija nunca iba a fiestas. Además, había algo en esas líneas que no le sonaba del todo a ella. Entonces, decidió llamarla y sacarse la duda. Una vez. Dos veces. Tres. Cuatro. Nada. No solo nadie atendía del otro lado: el teléfono estaba apagado. Y de la preocupación pasó al miedo. Sobre todo cuando se dio cuenta de que ese Óscar del mensaje de texto podía no ser el padre ausente de su nieto, del mismo nombre, en quien había pensado en un principio. Quizás este Óscar era ese que Jessica les había mencionado alguna vez, un poco asustada. Aquel compañero suyo de la universidad que la miraba fijo y la seguia por la calle de vez en cuando.
Desesperados, los padres de la joven fueron hasta el domicilio del acosador. La dirección la consiguieron a través de otros estudiantes, al igual que su nombre completo: Óscar García Guzmán. Una vez allí, vecinos les dijeron que habían visto entrar a Jessica a la casa, pero no salir.
Convencidos de que García Guzmán tenía cautiva a su hija, el matrimonio se dirigió hasta la comisaría más cercana para hacer la denuncia correspondiente. Pero la Policía les indicó que, para proceder en su búsqueda, debían transcurrir al menos 24 horas. Cuando por fin el tiempo pasó, la efectivos se trasladaron con ellos hacia la puerta de la casa en cuestión. Tocaron y tocaron a la puerta, pero nadie contestó. Y se rindieron. Les explicaron a los familiares que no podían hacer más que eso sin una orden de allanamiento, y se retiraron del lugar.
Pero los Jaramillo se quedaron ahí. Estaban seguros de que Jessica estaba adentro, y si las autoridades no iban a hacer nada al respecto ellos, por lo menos, iban intentarlo. Hicieron sonar el timbre una y otra vez hasta que, por fin, Óscar salió.
-Déjenos entrar. Sabemos que Jessica está ahí-, le dijo el hombre.
-Váyanse. Si entran les baleo. Aquí no hay nadie. No conozco a ninguna Jessica-, les respondió el dueño de casa, furioso.
La situación era intimidante. Sobre todo por la presencia de los perros de García Guzmán, entre ellos un feroz Pitbull que no paraba de ladrarles. Aún así, no se dieron por vencidos. Siguieron vigilando la casa y los movimientos del presunto captor, hasta que consiguieron la prueba definitiva de que estaban en lo cierto. El 26 de octubre, la señora Jaramillo les señaló a su esposo una de las ventanas de la casa. A través de la misma, por un instante, vieron a su hija. Y no la vieron bien. “Estaba rara. Ida”, le dijeron más adelante a los medios de comunicación, luego de que, por fin, la Policá se dignara a ingresar a la propiedad. Cinco días después de que la denuncia fuera realizada. Demasiado tarde.
La orden de allanamiento recién llegó una vez que Óscar declaró en la fiscalía local. Había sido citado debido a la perseverancia de la familia Jaramillo, que seguía “acampando” frente a su casa. La orden judicial fue aprobada luego de que García Guzmán se contradijera respecto a su testimonio inicial. Había admitido que sí conocía a Jessica y que ella había estado en su casa el 24 de octubre, pero que la había acompañado a tomarse un taxi después de unas horas y no había vuelto a saber de ella. Cuando la Fuerza estuvo lista para ingresar al domicilio, Óscar ya había regresado y vuelto a salir, cambiado y con una mochila, frente a las narices de los desesperados padres de la joven desaparecida.
Jessica Guadalupe Jaramillo fue encontrada muerta en el baño de García Guzmán, con signos evidentes de estrangulamiento. Pero su cadáver no fue el único que hallaron los efectivos. En el patio, debajo de la cucha de sus perros, los cuerpos sin vida de otras dos mujeres habían sido enterrados a pocos metros de profundidad. Fue entonces que todos se dieron cuenta que quien se les había escapado no era solo un perturbado acosador devenido en femicida. Óscar García Guzmán era un asesino serial.
El Monstruo que se reía por Facebook
Así como, en un principio, las autoridades no tenían ni idea de quiénes eran las otras dos mujeres asesinadas, mucho menos sabían dónde podía llegar a estar el joven que se había dado a la fuga. Solo tenían a sus mascotas (dos perros y un gato, todos bien alimentados y cuidados), su nombre completo y su perfil de Facebook. Fue en esa red social donde pudieron descubrir algunos datos más sobre el criminal, para aquel entonces, más buscado de todo México.
Gracias a una foto en la que exhibía sus diplomas, las autoridades se enteraron de que García Guzmán practicaba el Krav Maga, una técnica de lucha y defensa personal letal utilizada por las fuerzas de seguridad israelíes. También, por otras publicaciones en su muro, que le gustaba la música heavy metal de bandas como Nightwish y Cannibal Corpse. Pero el hallazgo más importante fue un posteo del 28 de octubre, dos días antes de que la Policía entrara a su casa.
En el mismo, y bajo el nombre de perfil de Alexander Anderson, Óscar publicó los boletines de búsqueda de tres mujeres desaparecidas. Sus propias víctimas. “Para atrapar a un asesino en serie debes pensar como uno”, escribió junto a lás imágenes de los documentos con las fotos de Adriana González Hernández, Martha Patricia Nava Sotelo y Jessica Guadalupe Jaramillo. Sí, el Monstruo de Toluca se había burlado de todos, y seguía suelto.
Lo que nadie se esperaba es que, desde la clandestinidad, volvería a provocar. Poco después de que una orden de captura sobre su persona fuera emitida y su rostro empapelara las paredes de calles y comisarías, García Guzmán volvería a desafiar a las autoridades a través de las redes sociales. Y, esta vez, con un tono mucho más amenazante. El “serial killer” publicó fotos de sus adoradas mascotas junto con el siguiente mensaje (repleto de faltas de ortografía, pero que nosotros transcribiremos correctamente para una lectura más amena):
Más les vale que estén bien. En serio, horas conectado desde el mismo lugar todos los días y ni así dan conmigo. Puta madre, les haré un mapa. Por cierto, en mi cuarto estaba un cuaderno con el nombre de mis víctimas. No son 3. Llevo 6, más las que me cargué por pasados de verga con mis mascotas. Solo quedarse mi cuenta de Face pudieron, y eso porque dejé la infomración en mi casa. Son el colmo de la mamada. En fin, para cuando me entregue, porque no creo que me agarren, habré matado ya por lo menos el doble. Negociaré mis mascotas por vidas. Nos vemos, incompetentes. Pónganse a leer lo que les dejé, en serio. Tal vez, y solo tal vez, podrían predecir mis patrones de pensamiento de otra manera. Están lejos de mi categoría.
Extasiado con la repercusión que su caso estaba recibiendo, Óscar tardó pocos días en volver a comunicarse. En esta ocasión, el asesino posteó:
Quiero agradecer de todo corazón a las autoridades, ya que sin ellas no hubiera sido posible irme a la fuga. Más de una vez pudieron detenerme. Pero no todo es su culpa, ya que si no fuera listo o más que ellos no hubiera podido ser. En fin, muchas gracias. Sigan así, en lo que sigo cazando para mis mascotas.
Y, no conforme con eso, publicó un texto más. El más detallado, impactante e indignante de todos:
Confesiones de un asesino en serie
Qué pensarían si les dijera que cuando estaban por ingresar a mi casa con su orden de cateo yo estaba en el interior pero me les escapé por la azotea de la casa, y que hora y media antes de que entraran, aproximandamente, había atado a Jessica frente a los padres, hermano y cuñada que estaban frente a mi casa... La culpa no solo fue de las incompetentes e indiferentes autoridades que no supieron ver a quién tenían delante de ellos. Incluso cuando fui a declarar, la Lic. Beatriz, quien fue la que me tomó declaración, fue la misma que me había tomado declaración en el caso de Martha Patricia Nava Sotelo. En ese momento, supe que era cuestión de días para que sacaran su orden de cateo. Incluso cuando me iba a declarar, a Jessica la dejé viva en mi casa. Drogada e inconsciente, pero viva. El Rivotril me permitía tenerla en ese estado. Si el cobarde del padre, el Sr. Jaramillo, hubiera tenido los huevos y el valor de padre para entrar a la fuerza a mi casa la salva viva, así que no todo fue culpa de las autoridades. Pero no lo culpo: al saber a quién tenía enfrente puedo entender que me tuvieran miedo. De hecho, pensé que al regresar de mi declaración me iban a detener por secuestro. Pero por su falta de competencia al actuar por parte de ambos lados ahora será por homicidio, jajajajajajajaja.
No dejen de leer mis confesiones, jaja.
Les deseo mucha suerte atrapándome, porque inteligencia quedó más que demostrado que soy MÁS QUE SUPERIOR a ustedes.
Por cierto, le fui a dejar flores al panteón donde está mi perra Jessica. No se amarguen: para estas fechas, todos cometemos errores. Bueno, el de ustedes le costó la vida a su hija, jaja. Y el de las autoridades a 6 personas que pasaron por mis manos, por eso amo MÉXICO.
No se confíen: seguiré matando mujeres por el maltrato cometido a mis mascotas por parte de las autoridades. Quedará así y las familias de las que mate sabrán que fue por su negligencia y falta de cooperación, porque me ofrecí a entregarme a cambio de mis mascotas y no quisieron. Eso tendrán que explicar a las familias de las próximas personas que asesine.
Nos vemos. Felices Fiestas, jaja.
A esa altura, era claro que García Guzmán disfrutaba de la atención. Y esa seria la clave para atraparlo.
Cazador cazado
“La noche que este sujeto escribió que 'para atrapar a un asesino en serie debes pensar como uno' me molesté mucho”, comentó a BBC Mundo la activista feminista mexicana Verónica Villalvazo, más conocida en su país por su seudónimo Frida Guerrera, quien para ese entonces seguía muy de cerca los casos de las desapariciones de las víctimas del Monstruo de Toluca, como de otras mujeres. Frida, quien había ayudado a dilucidar algunos casos de femicidios en México y colaboró con la fiscalía desde el día uno en la investigación de los crímenes de Jessica, Adriana y Martha, sabía que la única manera de dar lo antes posible con García Guzmán era que éste continuara con sus mensajes en redes sociales y cometiera algún tipo de descuido que le permitiera a la Policía averiguar su paradero y capturarlo. Fue entonces que decidió darle a probar de su propia medicina.
Guerrera publicó una columna en su página de Internet, en la cual defenestró a Óscar. Lo tildó de “don nadie” y lo acusó de matar mujeres para llamar la atención. Y, como él en sus propios posteos, se mostró desafiante: “Eres un cobarde y un pendejo. Aquí te espero”, escribió.
La estrategia no tardó en dar resultado. Mientras la activista revisaba junto a los fiscales de la causa las posibles confesiones realizadas por el sospechoso en el cuaderno que él mismo había dejado en su habitación, el asesino le escribió por Facebook. “Le mostré a un comandante de investigación sus mensajes, en los que me decía 'a esta la asesiné tal día, a esta tal día'. Y luego de de darme los detalles de lo que había en la casa, me escribe 'ya tengo tu atención'. Le contesté a su mensaje: ¿qué quieres?'. Y me dijo: 'Quiero saber de mis mascotas. Son tres. Quiero que las busques y me hagas saber que están bien'. Me dio los nombres y yo le pedí tiempo, porque las tenía la Fiscalía. El comandante de la investigación me dijo que lo mantuviera así, interesado. Pensé que ellos, o el área de inteligencia, intervendrían a través de mí con una negociadora. Pero ellos solo querían la IP de donde estaba conectado”, recordó, en declaraciones al ya mencionado medio.
Desde ese momento, el diálogo entre García Guzmán y Guerrera se hizo constante. “Yo quería que fuera visible, y por eso busqué el contacto contínuo. En un acuerdo que tuvimos, yo tenía que buscar a sus mascotas y él tenía que probar que era él. Me mandó una credencial de la universidad escaneada y un documento detallado de cómo mató a una chica de nombre Mónica y su padre, y dónde fue a tirarla: en una barranca en Toluca”, reveló la activista, quien agregó: “Yo buscaba que lo detuvieran, que se hiciera justicia por Jessi y por las otras chicas. Y que hablara de Mónica”. Y no fue de ella de la única de quien habló...
Con el correr de los días, el Monstruo le confesó a la Frida haber asesinado a seis personas, entre ellas su padre biológico, cuando tenía tan solo 16 años. Su primera víctima. No se conocen los detalles de ese homicidio, solo que enterró su cuerpo en el patio de la casa de éste.
Su segundo ataque letal fue un doble crimen: el de la ya mencionada Mónica, de apellido Chávez, y el del papá de ésta, de nombre Tomás. Mónica Chavez había sido compañera suya en la escuela secundaria y estaba obsesionado con ella. Una noche, decidió irrumpir en su casa, pero Mónica no estaba. Solo se encontraba su padre, a quien terminó asesinando a puñaladas. Pasó varias horas junto al cuerpo sin vida de Tomás Chavez, hasta que la chica por fin llegó. La golpeó, la sometió y se la llevó a su casa. Allí la mantuvo privada de su libertad durante casi dos semanas, período en el cual la violó y torturó varias veces. Finalmente, la asesinó a golpes y descartó su cuerpo arrojándolo por un barranco en Huixquilucan, Ciudad de México. “Me detalló la tortura a la que sometió a Mónica en 2012, lo que le hizo a su papá. El nivel de detalle me hizo tener un ataque de ansiedad en una ocasión", contó Guerrera.
Su siguiente asesinato fue el de Adriana González Henández, una estudiante de Psicología de 27 años, a quien secuestró el 24 de marzo de 2017. No se conocen los detalles del crimen. Óscar solo le reveló a Frida que mantuvo cautiva Adriana por casi un año y que la estranguló recién en febrero de 2018.
Su anteúltimo femicidio fue el de Martha Patricia “Patty” Nava Sotelo, una estudiante de abogacía de 25 años e hija de una ex vecina de la madre de García Guzmán. El Monstruo la secuestró en febrero de 2019 y la estranguló, tal como había hecho con Adriana, después de torturarla por unos días.
El último crimen que se le conoce es el de Jessica, aunque la propia Guerrera duda acerca de si el “serial killer” frenó su sangrienta marcha tras su fuga. Sobre todo después de uno de los mensajes que le envió duarante aquellos días de intercambio vía Facebook. “Se le mandó las fotos cuando se llevan a sus mascotas en jaulas y eso a él lo hizo enojar. Me dijo que se iban a arrepentir en la Fiscalía, que iba a matar a otra, y que ya tenía una cita con una fulana. Yo le dije que se calmara y que le iba a ayudar con sus mascotas. Al otro día me dijo: ‘ya la maté, luego te digo dónde la enterré’”, contó a Infobae México.
A pesar de todas las cosas escabrosas que tuvo que leer, y de los mensajes amenazantes que ella misma recibió por parte del asesino, Frida no claudicó en su estrategia de mantenerlo hablando y conectado: “Le di largas para que él mantuviera la comunicación y fuera ubicable, porque quería que yo me trajera a sus mascotas a mi casa y me reclamaba que por qué no les daba más atención. Me decía que cuando ya los tuviera conmigo él se entregaría. Incluso me dijo que adoptara, además, a un perro callejero sin un ojo que él alimentaba y que vivía cerca de su casa. Me dijo que ese abandono demostraba la sociedad podrida que éramos”.
Finalmente, el esfuerzo de la activista, y de los investigadores dio sus frutos. Para los primeros días de diciembre de 2019, la Fiscalía del Estado de México lo tenía cercado, gracias a los chats de Facebook con Guerrera. "Se elaboraron redes de vínculos, se llevaron a cabo seguimientos telefónicos, así como rastreo de diversas cuentas de redes sociales; se realizaron operativos en diversas zonas del estado de México en las que participó además la Secretaría de Seguridad de esta entidad, y de igual manera se llevaron a cabo movilizaciones en la Ciudad de México", explicaron desde la mencionada oficina a BBC Mundo.
Óscar García Guzmán fue capturado la noche del 6 de diciembre, mientras comía en una tortería de la Ciudad de México, luego de permanecer 37 días prófugo. El Monstruo de Toluca opuso una fuerte resistencia, demostrando sus habilidades de Krav Maga. Tuvo que ser reducido por seis efectivos policiales.
Una confesión íntima
Una vez apresado, Óscar tuvo derecho a una llamada telefónica. El asesino serial hizo uso de ese derecho, y eligió a su madre como destinataria. Horas después de la conversación, el periodista Héctor de Mauleón tuvo acceso a una grabación de la misma y la difundió en los medios.
La charla generó conmoción en la opinión pública. En ella, el Monstruo de Toluca vuelve a demostrar su amor y preocupación por sus mascotas, se hace cargo de las acusaciones en su contra y hasta le revela a su mamá que, efectivamente, mató a su propio padre, a la vez que asesinó a la hermana de su novio. Sin embargo, lo más impactante es su total falta de arrepentimiento por los atroces crímenes que cometió.
A continuación, reproducimos el diálogo entre Óscar García Guzmán y su madre.
—¿Cómo estás hijo?
—Pues... yo no importo. Oye, ¿mis mascotas?
—Ahí están. Nomás que mañana voy a ir primero contigo, porque creo que tienes audiencia, ¿no?
—No, yo ya... Mira, mis tres opciones son estas. Escúchalas, pero no sientas gacho. Hay de tres sopas: o me matan, o me suicido o muero aquí de viejo, y es lo único que hay para mí
—Ay, hijo...
—Es lo que hay. Fue lo que le dije al detective cuando me entregué. Yo nomás quería que mis mascotas estuviesen bien. Si mis mascotas están chidas, de mí que sea lo que sea... Como ya no te he visto, no sé si te enseñaron la grabación. O sea, todo lo que dije, pues sí es neta, para qué te miento, para qué te echo choro. Sí, yo maté a papá... yo lo maté...A la hermana de tu novio... O sea, sí, me la estoy pasando gacho, pero es lo que es. Soy un asesino, tampoco es para que me la esté pasando chido. O sea, si te llegas a enterar qué me pasó, tú tranquila, tú ni me entierres, ya que sea de mí lo que sea, ¿va?
—No, hijo...
—No, tú chida... Y aparte, yo no quería... Ya ves que me contaste que los fueron a levantar para buscarme y todo. Ya no quería que tuvieran broncas por mí, y menos tú, ¿no? Entonces, era eso. Nomás quería saber si ya están bien, si ya no los acosan.
—No, ya no. Tengo el apoyo de la procu, tengo el apoyo de la fiscalía. Ahorita ya nada más platiqué con la de los perros y ya nada más voy a ir a verlos...
—¿Quién es la de los perros?
—Pues ahorita voy ir a buscarla.
—¿Mis perros quién los tiene?
—Ahorita me dijeron que tienen al Bronda hasta allá, no me acuerdo en qué colegio, donde cuidan perros.
—¿Te marcó la abogada que me tocó?
—No, mañana voy a ir a conocerla. Para presentarme y para ver qué vamos a platicar, para ver cómo van a tramitar las visitas...
—Uy, no, no quiero que me veas así, no manches.
—Pero no estás golpeado, ¿nada?
—¿Golpeado? ¡No! Y si me golpean no te preocupes, no pasa nada. Si te llegan a decir que se suicidó en la celda, no pasa nada. Si te llegan a decir que lo descuartizaron, no pasa nada.
—No me digas eso...
—Mira, es lo que puede pasar aquí y lo acepto.
—¿Estás en una celda, estás con todos o estás solo?
—Ahorita por el proceso, estoy solo. Pero es tarde que temprano que me van a mandar a donde están todos, y ahí sí voy a saber lo que es bueno. Pero no importa. Tú no te preocupes, tú sigue con tu vida. Tampoco te voy a decir que me arrepiento. No. Nadie me va quitar lo que hice, ni a golpes.
—Échale ganas...
—No, tú relax, jefa. (Risas) Ya aliviánate... Oye, tenía una duda, ¿no me podrías traer cosas de higiene personal?
—Sí, como qué te llevo, a ver dime
—Papel de baño, jabón, champú, cepillo de dientes, ¡gel! que en las audiencias me veo de la porquería... Cremas, ese tipo de cosas.
—Ropa. ¿Qué te llevo de ropa?
—Pants azul, chamarra azul que no tenga cuerda, y no sé si me puedas comprar unos tenis que no tengan agujetas... Unos calzones, un par de todo. Es lo que necesito, mi existencia no necesita más. Pero, en serio, no quiero que vengas a verme seguido... Mira, me la van dejar caer bonito, ahorita nada más me están sentenciando por lo de Jessica, pero ya me están investigando las cinco anteriores, entonces... (se ríe)
—Tú tranquilo, tú tranquilo...
—No, yo estoy relax. Ya te dije que yo acepto lo que sea. Pues, bueno, fue mi única llamada que tenía, ya la quemé, qué bueno que estás bien. Ya me tengo que ir. Te cuidas...
—Te quiero mucho...
—Chale, me haces sentir mal, todavía me dices que me quieres...
—Yo siempre te he querido, hijo, y te voy a querer siempre. Y lo he dicho, a mí no me importa lo que haya pasado, yo siempre te voy a querer. Eres mi hijo y te voy a querer siempre, siempre, escúchalo (llora).
En ese momento, la llamada termina.
El Monstruo de Toluca hoy
En septiembre de 2021, Óscar García Guzmán fue condenado a 17 años de prisión por el secuestro de Jessica Guadalupe Jaramillo y a 12 años y seis meses por la violación de otra joven a la que dejó viva, en 2018. Todavía debe ser juzgado por todos sus asesinatos y demás delitos relacionados a los mismos. Mientras espera dichas instancias judiciales, pasa sus días encerrado en el Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Almoloya de Juárez.
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