Cuando en 2019, el obispo emérito de Neuquén Marcelo Angiolo Melani fue enviado como misionero a la Amazonia peruana en el marco de la 150 expedición misionera salesiana, fue fiel a su lema episcopal, “no para ser servido, sino para servir” y reconoció sentirse maravillado porque Dios le brindó “un proyecto nuevo para un viejo de 81 años”.
Ayer, la noticia de su muerte por coronavirus en una clínica de Perú, donde se encontraba internado en terapia intensiva, impactó a la sociedad neuquina porque sus allegados se habían ilusionado con una leve mejoría que había presentado en los últimos días. “Pero su corazón no resistió”, señalaron desde la Diócesis en la que estuvo al frente desde 2002 hasta 2011.
“Nos deja con mucha congoja en medio de esta pandemia, pero también con un corazón agradecido por todo lo que Dios nos ha brindado por medio de este hermano sencillo, generoso y misionero”, aseguraron.
Muchos recordaron en sus redes sociales la presencia de Melani no sólo en el ámbito eclesiástico sino también en los lugares donde, según él, debía estar: junto a los hombres y mujeres que reclamaban por sus derechos, ya sea por contar con una vivienda digna hasta por un mejor salario.
“Sabemos de su entrega, de su sencillez, de su humildad y de su ejemplo. Lo recordamos por todo lo que él sirvió en su querida Patagonia y en especial a nuestra Diócesis”, expresó Fernando Croxatto, obispo de Neuquén
Nació en Florencia, Italia, el 15 de septiembre de 1938. El 16 de agosto de 1962 hizo su primera profesión religiosa en los salesianos de Don Bosco y fue ordenado presbítero en Turín el 21 de marzo de 1970 por el cardenal Michele Pellegrino, arzobispo de esa ciudad italiana.
En 1971 llegó a la Patagonia argentina como misionero y fue enviado al colegio Don Bosco de Bahía Blanca. Cumplió su rol como salesiano durante 59 años, fue sacerdote durante 51 años y obispo por 28.
En abril de 2002 inició su ministerio pastoral como tercer obispo de Neuquén, sucediendo a Agustín Radrizzani. Hace dos años llegó al Vicariato Apostólico de Pucallpa, Perú, donde cumplía tareas misioneras
Dos años antes de cumplir 75, edad que marca como límite el Código Canónico, Melani presentó su renuncia ante el Papa Benedicto XVI, quien la aceptó. La renuncia anticipada de Melani se produjo tras ser acusado por el Vaticano por supuestos “abusos litúrgicos” como no utilizar alba y estola durante las celebraciones eucarísticas e “imprecisiones teológicas”, como una falta de diferenciación entre jerarquía y feligresía. El estilo de Melani, abierto y desestructurado en lo formal y con un trato igualitario entre sacerdotes y laicos, no gustaba en el Vaticano.
Al despedirse de la feligresía neuquina, Melani precisó que “han sido años llenos de momentos de atención a problemas comunitarios y personales, años de diálogos y de esfuerzos para contribuir a la paz social”. Además pidió “perdón a cuantos pude haber incomodado con mis palabras y actos”.
“Estaba siempre con los que reclamaban por sus derechos”
El cura Rubén Capitanio expresó “un profundo dolor” por la muerte de Marcelo Melani en un hospital de Perú, donde se encontraba en terapia intensiva por coronavirus. “Esperábamos que pudiera salir adelante de esta situación pero indudablemente la edad, las secuelas del dengue que sufrió el año pasado y ahora el Covid no lo dejaron resistir más y llegó el final”.
El religioso rescató la figura de quien fuera obispo de Neuquén hasta 2011 porque “estuvo al lado de todos aquellos que lo necesitaban para celebrar las alegrías pero sobre todo para las tristezas, para las dificultades, los problemas, las crisis, por eso no era extraño verlo junto a aquellos que reclamaban que se respeten sus derechos”.
Definió a Melani como un hombre “austero”. “A Marcelo le gustaba estar con los que no ostentan, con los que no aparentan, con los sencillos, con los auténticos, los sinceros, los humildes. Era un hombre de mucho compromiso. El que se ponía último para servir a todos”.
Recordó la relacion de Melani con Jorge Bergoglio, antes de que se convirtiera en Papa. Especialmente cuando Melani fue cuestionado desde el Vaticano cuando Benedicto XVI era la máxima autoridad de la Iglesia Católica. “En septiembre de 2009, Melani compartió en Centenario una misa de peregrinación al santuario de la Virgen de Luján con Bergoglio.
“La presencia de Bergoglio en aquel encuentro religioso “fue una expresión muy clara de apoyo solidario a su hermano obispo que estaba siendo cuestionado por otros hermanos obispos y algunas autoridades del Vaticano, esos reductos del poder del Vaticano con los que el Papa Francisco todavía sigue luchando”.
Charlas sobre la muerte y el truco
¿Cómo piensa la muerte? le pregunte al obispo Marcelo Melani en una de las tantas conversaciones que mantuvimos en el Obispado. Pensó un rato y expresó su deseo: “La quisiera vivir como un encuentro con alguien que me ha acompañado a lo largo de toda mi vida y también como un paso de lo que estoy haciendo ahora a algo que prosigue. Porque si ahora me estoy preocupando de amar y vivir amando a los demás también mañana lo continuaré haciendo”.
Pero había más ante la pregunta de cómo la vivirá: “es algo que se lo voy a contar cuando tenga la oportunidad de experimentarlo”, y no disimuló la risa.
Ese día también confesó que jugaba al truco con amigos: “Hay una regla de oro en el truco que es la de mentir mucho. La mentira grande está permitida, la pequeña no”, sentenció otra vez risueño.
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