Ciudad del Vaticano
El papa Francisco sorprendió ayer con un nuevo "mea culpa" en nombre de la Iglesia "por los escándalos que hubo recientemente en Roma y en el Vaticano" a los miles de fieles que estaban en la Plaza de San Pedro para la audiencia general de los miércoles.
Francisco improvisó, sin explicitar a qué escándalos se refería.Probablemente aludió al monseñor polaco Krzysztof Charamsa, alto funcionario de la Congregación de la Doctrina de la Fe y profesor de teología, que en vísperas del sínodo de obispos sobre la familia confesó públicamente ser homosexual y vivir con un compañero, y de inmediato fue expulsado de sus funciones por el Vaticano. Y quizás también aludió a otro escándalo por relaciones gay de un sacerdote, que estalló en los últimos días en la Iglesia de Santa Teresa de Roma, cercana a Villa Borghese.
Aunque muchos también pensaron en el revuelo por la carta que 13 cardenales le escribieron cuestionando la metodología del sínodo que fue difundida el lunes, que reflejó un clima de intrigas dentro de la asamblea de obispos de todo el mundo, en curso en el Vaticano.
El mea culpa del Papa fue inspirado por el pasaje bíblico leído en diversas lenguas por los altavoces que dice: "Guay al mundo por los escándalos. Es inevitable que vengan escándalos, pero guay al hombre a causa del cual viene el escándalo".
Al saludar luego a los peregrinos de América Latina, Francisco se refirió a los 33 mineros chilenos que estuvieron atrapados durante 70 días, en 2010, presentes en la audiencia con banderas. "Cada uno de ustedes podría explicar qué es la esperanza", les dijo. "Gracias por su esperanza", concluyó.
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