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El pilates también se adapta y dan clases por videollamada

Supieron adecuarse a las herramientas tecnológicas para no perder los vínculos con los alumnos, aunque siguen pidiendo volver a funcionar con protocolos sanitarios.

Por Ailín Trepiana / trepianaa@lmneuquen.com

La pandemia por el coronavirus obligó a modificar los vínculos, el estilo de vida y hasta las formas de hacer ejercicio. Desde que se incrementó la modalidad de “hacer todo” por videollamada, muchos empezaron a tomar clases de zumba, yoga u otra actividad. Los centros de pilates, a pesar de usar aparatos específicos, también se las rebuscaron para poder mantener los vínculos con los alumnos y no perder el ritmo de las clases.

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Así fue el caso de Efecto Positivo, que cuenta con dos sedes en la capital neuquina. Durante el primer tiempo de cuarentena obligatoria, el recurso que eligieron fue el envío de videos con distintos ejercicios para que cada uno de los alumnos y alumnas pueda hacer en su casa. Sin embargo, por estos días ya dan clases virtuales todas las semanas a través de Zoom y llegan a tener hasta 18 alumnos al mismo tiempo.

La pregunta es: ¿cómo?. “Pilates es un solo, después tenés equipos con los que vas trabajando de diferente manera. Y tenés pilates mat, que tranquilamente se puede trabajar sin bandas, sin pelotas y solamente utilizando el peso de tu cuerpo. En pilates trabajás mucho el cuerpo y es muy integral, se trabaja la respiración, la fuerza abdominal, el ajuste, siempre basado en los seis fundamentos del método: respiración, precisión, concentración, control, fluidez y powerfast, que es el centro”, explicó Gabriela de los Santos, dueña de Efecto Positivo junto a su marido Gabriel Vanin, a LMN. Del mismo modo, implementó clases virtuales de entrenamiento funcional.

También tuvo que modificar su modo particular de dar clases ya que el centro de pilates no trabaja únicamente con camillas y ejercicios uniformes en simultáneo sino que también se utilizan otro tipo de equipos y cada actividad está pensada para cada alumna. “Mi forma de trabajar es así, personalizada, que no quiere decir que otros centros tengan esta misma forma de trabajar. Yo trabajo con todos los equipos y les voy dando diferentes ejercicios de acuerdo a las capacidades y cualidades físicas de cada uno”, contó.

pilates

Al mismo tiempo, Gabriela -con 44 años- se vio obligada a amigarse un poco más con las herramientas tecnológicas. “Yo sigo anotando y armando las clases en mi cuaderno. Soy muy reacia a la tecnología y soy muy del contacto físico, entonces empezar a trabajar por zoom me dio la posibilidad de interactuar con los alumnos, estar conectada y hacer lo que a uno le gusta desde casa y que lo pueda disfrutar el otro”, destacó.

Es que el aislamiento obligatorio no sólo dejó perjuicios económicos a nivel global sino que afectó los modos de relacionarse con la familia, amistades y afectos o vínculos fuertes como los que se generan en los ámbitos de recreación o actividad física. “Ese ida y vuelta de poder estar acompañados y sentir que estás 50 minutos o una hora desconectada de lo diario está buenísimo. Algunos se conectan todos los días, otros dos veces por semana, otras tres”, contó. El récord de asistencia fue un día que llegó a tener 18 alumnas conectadas al mismo tiempo. “Cuando terminé de dar la clase terminé llorando porque me emocioné muchísimo”, dijo.

Si bien desde Efecto Positivo mantuvieron desde un principio el contacto con los alumnos a través de mensajes y videos de WhatsApp, con el paso del tiempo muchos se fueron alejando y, de marzo a abril, registraron una baja del 50%. Sin embargo, aún a la distancia muchos otros continuaron con el trabajo físico y con el pago mensual de la cuota. “Hemos tenido el apoyo de muchos alumnos pero si tengo que ver en la totalidad, el porcentaje es distinto. Ha sido muy importante seguir conectados pero no deja de preocuparme no estar ahí para corregirlos, para verlos”, señaló Gabriela. Incluso otra tanda que había abandonado las clases antes del inicio de la pandemia, vio una posibilidad en la virtualidad y se sumó a las clases en mayo.

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Piden volver a funcionar

A principios de mayo, todos los centros de pilates se unieron y pidieron al intendente Mariano Gaido la posibilidad de volver a funcionar y ser incorporados en el listado de actividades exceptuadas.

En la nota indicaron que la mayoría de los lugares dependen exclusivamente de los ingresos que perciben de sus alumnos en forma mensual y que deben afrontar una serie de gastos sin percibir ingreso alguno. “Es un perjuicio económico- financiero inconmensurable”, señalaron.

En su caso, de los Santos reiteró que, en caso de volver a la actividad normal, “nos vamos a ajustar a las medidas de la Municipalidad y vamos a cumplir los protocolos según la cantidad de personas que pueda haber por metro cuadrado“.

Además, aclaró que “como centro de entrenamiento ya preparamos las máscaras y barbijos correspondientes para trabajar”, al tiempo que se ocuparon de “acondicionar los dos lugares con todas las medidas de seguridad e higiene”.

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