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El regreso al jardín de infantes, afectado por los bolsillos flacos

A diferencia de la prepandemia, los padres aguardan a último momento para inscribir a sus hijos en establecimientos privados. Otros, aprovechan el homeoffice y la ayuda familiar para hacer un ahorro.

A días de que se inicie un nuevo ciclo lectivo, los jardines maternales y de infantes continúan con las inscripciones y con vacantes disponibles. Aunque el escenario es más auspicioso que el del año pasado (marcado por la incertidumbre, los cupos reducidos y el funcionamiento con burbujas debido a la pandemia de coronavirus), muchos padres continúan haciendo consultas y estirando la decisión de mandar a sus hijos a las salitas.

Las dudas no tienen que ver tanto con el temor al COVID, sino que están atadas a una cuestión económica. Algunos, con un presupuesto escaso, se ven obligados a resignar la cuestión pedagógica, mientras que otros evalúan si afrontar o no una cuota mensual en un establecimiento privado dado que continúan trabajando desde sus casas o bien porque - durante la pandemia- encontraron otras alternativas para el cuidado de sus hijos. Esa situación hace que la foto sea diferente a la de otras épocas cuando la búsqueda de un espacio se resolvía a fines del año anterior o al menos mucho antes de marzo.

"La matrícula ha bajado en comparación con la prepandemia. Hay muchas averiguaciones, muchos solicitan entrevistas, pero concretamente hasta que no arranque marzo no vamos a saber cuántos van a empezar. Nosotros empezamos en enero y febrero con la modalidad colonia, en marzo arranca el ciclo lectivo y hasta el momento tenemos inscriptos 40 alumnos en los dos turnos", contó Gladys, la directora del Jardín de Infantes Cariñositos, ubicado en Buenos Aires 1.195.

"Lo habitual sería que a esta altura del año tengamos el cupo completo", postuló la docente, quien desde hace 14 años se encuentra al frente del establecimiento. "Hay que tener en cuenta que muchos siguen trabajando desde la casa algunos días y prefieren que sus hijos se queden con ellos para ahorrar. Yo tengo muchos niños de alumnos de la universidad o personal no docente y todavía no han empezado en forma presencial", comentó, al tiempo que recordó que por la pandemia muchas personas se quedaron sin trabajo o mientras otras están cobrando la mitad de sus sueldos por reducción de su jornada laboral.

"Hay muchas familias que están en la búsqueda de un jardín. Muchas que se animaron este año y no el año pasado por la pandemia. Todavía tenemos vacantes. Hay demanda, pero las familias no terminan de resolver porque quizás tiene dos hermanos y hoy el ingreso a un jardín implica la inscripción y la cuota. Hay mucha gente que se acomodó con el cuidado de los niños haciendo homeoffice o con la familia, los abuelos. Económicamente el jardín implica una movida, igualmente sigue siendo mucho más económico que una niñera", postuló, por su parte, Lorena del Jardín Maternal y de Infantes Mundo de Colores, emplazado en Figueroa Urmenio del Carmen 2.145.

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"Nosotros tenemos 80 vacantes y hoy tenemos cubiertas 60. Siempre la demanda es mucho mayor para las salitas de la mañana por eso en esa franja funcionamos con cinco salas y a la tarde con dos que todavía se están completando", precisó.

Por su parte, Cristina del jardín Castillito de Papel, comentó: "Por ahora nosotros venimos bien con las consultas y las inscripciones. Yo cerré en el 2020 y regresé ahora, el 7 de febrero, por pedido de los padres. Aún no tengo la matrícula completa, sé que muchos van a empezar en marzo. No sé cómo fueron las inscripciones en el 2021, pero no siento que la gente tenga miedo por la pandemia". "Lo que sí veo que desde el 2020 la gente recién empieza a inscribir en marzo. El verano con las colonias no es como antes, la gente prefiere ahorrar para irse de vacaciones. Antes las reservas las hacían en febrero, ahora esperan hasta marzo", observó.

Un panorama parecido -e incluso más positivo- pintó la directora del Jardín Maternal y de Infantes Entre Mimos. El establecimiento ubicado en Santa Fe 373 ya completó los cupos de la franja matutina, la más solicitada por los los padres debido su ausencia en los hogares para cumplir la jornada laboral. "Creo que a la tarde se va a ir sumando más gente. Este horario no está tan vinculado a la necesidad de los padres por su trabajo sino más bien a la necesidad de que los chicos compartan con otros de su edad. Como el año pasado estuvo un tanto restringido, quizás no se completó porque necesitamos promocionarlo más", comentó Fernanda.

El costo de las cuotas y la matrícula

El valor de las cuotas y la inscripción varía según la propuesta de cada institución. A nivel general los aportes mensuales arrancan en un mínimo de 15 mil pesos para jornadas de tres o cuatro horas y pueden llegar a extenderse a más de 21 mil pesos. En tanto las jornadas extendidas, que suelen tener un límite de seis horas, rondan los 20 mil y 30 mil pesos, mientras que las matrículas tienen un costo promedio de 18 mil pesos.

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La incidencia de los jardines clandestinos

En los últimos días, una nota publicada por el diario El Día de La Plata advertía sobre un descenso del 25% en la matrícula de los jardines oficiales en esa ciudad, debido a la existencia de otros clandestinos, que se incrementaron en la pandemia.

En Neuquén existe una situación similar aunque no se sabe a ciencia cierta cuánto incide en la merma de la matrícula en establecimientos habilitados.

"Yo no me he enterado de un caso en participar, pero suele ocurrir. Hay lugares que acondicionan un garage para recibir niños de conocidos. También baja el precio porque no hay empleados, no hay alquiler, no hay nada. Casos de acá en Neuquén no me enterado, lo que sí sé es que cerraron varios jardines en pandemia porque no pudieron soportar los costos de mantenimiento sin poder trabajar. Con las restricciones, nosotros tuvimos cerrado casi un año. fue muy difícil", señaló Gladys de Cariñositos.

En sintonía, Lorena de Mundo de Colores advirtió que hay gente que cuida niños en sus casas sin contar con ningún tipo preparación y de habilitación y que hasta promocionan su actividad en las redes sociales. "Obviamente que sale la mitad de lo que cobro yo y otros jardines habilitados. Yo no podría abrir las puertas si no cuento con un seguro, si no tengo los matafuegos como corresponden y sin contar con un servicio de emergencias. Tampoco si las seños no están correctamente encuadradras, Son miles de cosas. Si alguien se anima a trabajar así con niños y hay papás que eligen eso, me parece terrible. Yo pienso en los niños, en quién supervisa ese lugar. Un papá deja a su hijo en un lugar sin saber siquiera cómo está el edificio y sin saber la preparación de quien los cuida", postuló.

"Cuando viene un papá yo no digo que estoy pagando un técnico en Seguridad y Higiene y a veces me pregunto por qué no decir todo lo que hago para tener en condiciones en jardín", se preguntó. "Parece que contar esto es necesario. Evidentemente caen en esos lugares por la cuestión económica", conjeturó.

Al respecto, Cristina de Castillito de Papel postuló: "Yo me enteré que hay casas que están recibiendo nene con cuotas de inscripción mínima y da un poco de bronca porque vos hacés el esfuerzo para tener todo en condiciones. Eso hace que los jardines habilitados no tengamos una buena inscripción".

Las consecuencias de la falta de interacción en el jardín

Sin dudas la pandemia y el aislamiento han tenido consecuencias negativas para los chicos que se vieron privados de interactuar con sus pares y ser acompañados con una propuesta pedagógica en las aulas. Por eso, más allá de las vacilaciones y las inscripciones a último momento, las dueñas de los jardines maternales y de infantes observan "una necesidad y un regreso" a las salitas.

"Por supuesto que pedagógicamente no es lo mismo una niñera o estar al lado del papá que está haciendo homeoffice. Eso uno lo observa e incluso lo comentan las familias. Sin el jardín muchos veían a sus nenes más aislados, por ejemplo, cuando iban a una plaza", señaló Lorena de Mundo de Colores.

"Muchos ven desarrollos lentos en los niños, poca tolerancia a la frustración y a la espera. Necesitan que todo sea ya y si les marcás un límite, enseguida entran en llanto. También hay dificultades en el desarrollo del lenguaje. Algunos siguen tomando mamadera o usando chupete en un momento donde esas cosas deberían estar logradas", agregó en alusión a los efectos que tuvo el aislamiento del COVID.

"Hay nenes que uno ve entrar corriendo al jardín con la necesidad de estar con pares y digo pares, nenes de la misma edad, porque no es lo mismo jugar con un hermanito mayor", enfatizó.

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Cambios en la modalidad en comparación con el 2021

Tras un 2021 marcado por la incertidumbre, los horarios y cupos reducidos y el funcionamiento con burbujas por los protocolos para prevenir los contagios de COVID, este año los chicos regresarán a las aulas en un marco más parecido a la prepandemia.

"En febrero del año pasado funcionamos de 9 a 12 con talleres específicos. En marzo decidimos trabajar solo el turno mañana porque nos estábamos reponiendo de lo que fue la pandemia. Este año sí abrimos el turno tarde que es de cuatro horas, como el de la mañana que lo tenemos casi completo. Tenemos mucha demanda para el horario extendido que es de seis horas porque no somos guardería", explicó la directora de Entre Mimos, luego de decir que mientras el año pasado recibieron un total de 40 chicos, este año tienen un cupo de 55 niños en cada franja horaria.

"Nuestro jardín es maternal, tenemos bebés de dos meses a niños de tres años en la franja horaria de 7 de la mañana a 6 de la tarde. Dentro de esa franja horaria hay un mínimo de tres horas y después lo que la familia necesite dejar a sus hijos, que por lo general coincide con sus horarios de trabajo. El máximo es de 6 horas", contó la referente de Cariñositos.

"Nuestro jardín tiene sala de 1, 2 y 3 años. Está abierto de 7:30 a 18 y dentro de ese horario tenemos dos jornadas pedagógicas a la mañana y a la tarde de cuatro horas. Cada familia va resolviendo su horario. algunos necesitan ingresar un poco más tarde o una jornada de cinco horas", detalló, en tanto, Lorena de Mundo de Colores y aclaró que dentro de su propuesta el límite de la jornada extendida es hasta las 15.

"Nuestro proyecto es pedagógico y emocional. Trabajamos para los niños, todo es pensado en función a ellos. No me interesa exponerlos en un acto que por lo general está pensando para los adultos. Gracias a Dios muchos padres llegan a mi jardín por recomendación, eso es una satisfacción para mi", agregó.

"Las expectativas para este año son buenas. Yo volví a abrir por fuerza de los padres que me lo pedían. Veo que la gente no tiene miedo al virus, más allá de los cuidados", celebró Cristina de Castillito de Papel, luego de mencionar su trayectoria de más de 25 años y su pesar al verse obligada a cerrar las puertas de su establecimiento en el 2020.

"El año pasado cuando se abrió todo, nos empezaron a preguntar si volvíamos a abrir y finalmente lo hicimos ahora en febrero. Mi jardín está abierto desde las 7:30. Hay nenes que vienen hasta las tres de la tarde. Otros solo cuatro horas", dijo sobre su propuesta.

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