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La Mañana Minotauro

El terror en un laberinto: ¿Cómo es la leyenda del minotauro?

El hallazgo de la escultura sumergida revivió uno de los personajes de la mitología griega. Conocé de qué se trata.

La imagen del minotauro en el fondo del Mari Menuco no solo causó temor, sino que avivó historias e hipótesis. Si bien este martes se confirmó cómo llegó la escultura al fondo del agua, el hallazgo revive a uno de los personajes de la mitología griega que comparten algunas características con la escultura neuquina.

Si bien es difícil realizar esta comparación, se puede destacar ciertos elementos compartidos como el parecido físico, la oscuridad en la que habitan, el temor que generó entre los que sorprendieron con su presencia y la soledad en que ambos se encuentran.

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Para la mitología, el minotauro era hijo de Pasifae, esposa del rey Minos de Creta y de un toro blanco enviado por Poseidón, dios del mar. Minos había ofendido gravemente a Poseidón quien como venganza hizo que Pasifae se enamorara del animal. Fruto de dicha unión nació el Minotauro, un ser violento, mitad hombre, mitad toro.

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La escultura del minotauro en el fondo del Mari Menuco.

La escultura del minotauro en el fondo del Mari Menuco.

Esta bestia fue encerrada en un laberinto. Según decían, todo aquel que entraba nunca salía, ya que era devorado por el minotauro. El rey Minos de Creta tenía aterrorizados a sus vecinos que todos los años le pagaban un tributo para que los dejara en paz y deje a la bestia dentro del laberinto.

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Laberinto. Foto de gentileza.

Laberinto. Foto de gentileza.

Mientras el minotauro vagaba sin poder salir, ocurrió una desgracia: Andrógeno, hijo del rey Minos, fue asesinado, tras ganar una olimpiada y su padre declaró la guerra a Atenas, que acabó rindiéndose. Esa rendición tuvo un precio: entregar siete hombres y siete mujeres al terrible laberinto. Y así lo hizo el rey de Atenas.

Teseo - hijo del rey de Atenas- junto a otros trece jóvenes y fue para Creta. Aunque son muchas las versiones, el príncipe de Atenas dio un paso al frente y se ofreció el primero para adentrarse en el laberinto. Estaba muy oscuro y no sabía qué camino tomar. Cada paso conducía a una muerte segura. Pero el héroe recibió la ayuda de Ariadna, la hija del rey Minos enamorada del joven. Le dio un ovillo de hilo para saber por dónde regresar en caso de acabar con el Minotauro.

Sin la cuerda, no habría tardado en perderse en aquel laberinto de pasadizos sinuosos. De pronto, sus dedos rozaron la curvatura huesuda de un cuerno. El Minotauro rugió junto a su oído y derribó a Teseo de un empujón. Lo pisoteó. Le propinó un golpe que le obligó a soltar la cuerda. Pelearon completamente a oscuras.

El monstruo, mitad hombre, mitad toro, le estrujó entre sus brazos y le azotó con su cola. Pero Teseo le agarró por los cuernos y los giró primero hacia un lado, después hace el otro. Le pateó, le embistió, forcejeó con él, y finalmente la bestia profirió un balbuceo y cayó muerta.

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Son muchas las versiones sobre cómo murió el Minotauro: unos dicen que Teseo lo mató a puñetazos, otros que le clavó su propio cuerno y algunos que llevaba una espada entregada por Ariadna. La cuestión es que el valiente Teseo pudo salir sano y salvo de aquel laberinto. Ariadna se marchó con él.

El final de la mitología griega plantea el fin físico del minotauro, pero tiene una metáfora. El minotauro es el símbolo de la sombra que todos tienen oculta y que no quieren ver ni aceptar. Permanece cautivo, nadie lo ve ni lo oye, como la sombra de cada uno, que apenas llega a la conciencia como una leve sospecha de su existencia.

Hay una crítica social, desde lo individual. Y, al fin y al cabo, la escultura en Mari Menuco también podría exponer una crítica al individuo, que sea más responsable con el medioambiente, y -también- realiza una invitación a un mundo oscuro y poco conocido: la vida subacuática.

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