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La Mañana Guerra

Elsa Retzer, inmigrante yugoslava que sobrevivió a la Segunda Guerra y cruzó la Cordillera a pie

En Argentina formó su familia con Enrique Jankowski  luego de atravesar los Andes con sus tres hijos.

En el análisis de otros entrevistados de la misma nacionalidad, los Wasilewski, los Sobieralski, narramos que durante el periodo entre las dos Grandes Guerras (1918-1939), inmigraron al país muchos polacos, en su mayoría campesinos, que se dispersaron a lo largo del territorio argentino. Por esta razón, se fundaron varias asociaciones de polacos en ciudades del conurbano industrial de Buenos Aires.

Hasta que en 1940 se creó la Unión de los Polacos en Argentina con sede en Buenos Aires.

Entre 1946 y 1950 se produjo una importante ola inmigratoria de polacos refugiados de guerra, entre los que se encontraban ex soldados. Fue el último gran grupo en inmigrar a la Argentina. Tan importante era el número de residentes de Polonia en el país, que el Papa Juan Pablo II, durante su segunda visita a la Argentina el 10 de abril de 1987, tuvo un encuentro con sus coterráneos en el Luna Park.

Don Armando Vidal, recordado vecino del Neuquén, trabajaba en distintos proyectos inmobiliarios con su Compañía La Nueva España y les tendió una mano a todos los polacos que iban llegando a Neuquén buscando tierras de paz con futuro.

A estos polacos que se juntaron para armar un taller de chapa y pintura, les alquiló el terreno en la calle Bahía Blanca y allí se inauguró el taller de chapa y pintura La Octava. Estaban José Wasilewski, Mariano Sobieralski, Bruno Marcinkowski (médico de profesión en Polonia), Enrique Jankowski, Mikolai, Mariano el viejo para diferenciarlo del joven Mariano Sobieralski, y otros.

Venían todos de Inglaterra, algunos habían estado en la Fuerza Aérea inglesa como pilotos o mecánicos aeronáuticos.

En los comienzos, traían con camiones, rollizos de madera de la cordillera a la ciudad de Neuquén capital para ganarse algunos pesos y de a poco se unieron con la idea del Taller.

La sociedad se disolvió con los años, cada uno tomó un rumbo personal diferente como por ejemplo Mariano, que siguió los pasos de las fábricas de cerámica de la zona: una cerca de Plottier y otra en la Confluencia, llamada Cerámica del Valle. Wasilewski siguió con el Taller que continuaron sus hijos; Roberto Jankowski también continuó la línea sembrada por su padre, dueño de un taller de chapa y pintura.

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Enrique y Elsa.

Enrique y Elsa.

Enrique nació en Polonia, el 18 de enero de 1907. Fue parte de la cofradía de extranjeros que arribados a Neuquén conformaron la Octava.

Don Enrique Jankowski era el vocero del grupo: hablaba y escribía siete idiomas.

Cuando se disolvió el grupo, compró en 1948 terreno en calle Bahía Blanca y Félix San Martín. Falleció el 10 de octubre de 1990.

Su familia

Enrique se casó con Elsa Retzer en 1955, que gentilmente nos acompañó -hace unos años- con los recuerdos de su mente lúcida, abundante en recuerdos.

La historia de Elsa es digna de mencionar: es sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial: Elsa se había casado en Europa, en Yugoslavia con un Sr. Vanic, en la década del ’40. Tuvieron una hija, llamada Victoria. Este señor falleció en la Segunda Guerra Mundial. Por ese motivo, Elsa se fue a Polonia, posteriormente se casó con Enrique Bednarek, con el que tuvo dos hijos: Enrique y Edith. Recordaba que “seguidamente se fueron a Alemania, trabajaba en la fábrica de armas, cuando la bombardearon, yo no había ido y por eso me salvé”. Ellos caminaban entre los cadáveres luego de los bombardeos. En 1945 los llevaron a Estados Unidos y fue con su marido y sus tres hijos a un campo de refugiados. Luego partieron a Chile, donde estuvieron viviendo dos años, hasta que Elsa se enteró que, en la provincia argentina de Neuquén estaban asentados parientes, la familia Segat. Es así que en 1952/53 decidieron venir: para tal fin, cruzaron la cordillera caminando con los tres niños de 12, 4 y 2 años. Tenían provisiones para tres días, pero se perdieron en el camino: así estuvieron diez días, casi muertos. Personas que pasaban por allí “unos contrabandistas”, -se sonreía Elsa cuando narraba este episodio-, los rescataron, les dieron de comer y así pudieron arribar a Neuquén.

El esposo de Elsa, Bednarek, consiguió trabajo en el taller de don Enrique Jankowski; pero sufrió un accidente y falleció.

Es así que Elsa, posteriormente, se casó con Enrique Jankowski. De esa unión nació Roberto Adán el 13 de mayo de 1956, que estudió en la vieja escuela ENET 1 de Neuquén, y se recibió en 1975 de Técnico Mecánico. De joven trabajó en una Compañía de Seguros. Pero cuando su papá se quedó solo en el taller, sufrió un accidente, se quemó gravemente. Por ese motivo, Roberto comenzó ayudarlo en 1976.

En 1980, Roberto se casó con Marta Nélida Sixto y tuvieron dos hijos: Natalia y Gabriel, que les dieron cuatro nietos.

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Enrique Jankowski.

Enrique Jankowski.

La búsqueda de familiares

Roberto recuerda que cuando se quemó el taller en 1978, su madre comenzó con la búsqueda de sus familiares. En Australia vivía su mamá así que fueron a visitarla: se quedaron seis meses. Después empezó a buscar a su hermano Edward, lo encontró en Londres, vivía en Derby. La búsqueda se hizo a través del Ejército de Salvación, rememoraba Elsa con su prodigiosa mente repleta de recuerdos.

Esta es la historia de inmigrantes que estuvieron presentes en los sucesos de la Segunda Guerra Mundial, la cruel guerra que tantas vidas arrasó. Afrontando todo tipo de privaciones, pudieron sobrevivir. Incluso acá, intentando acostumbrarse a la dura realidad de un nuevo país. Elsa partió hace unos días a otra vida con 97 años. Nos queda el grato recuerdo de haberla entrevistado y haber escuchado su historia, que comenzó en la otra punta del planeta y terminó acá, donde echó raíces y sembró amor y una familia.

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Roberto Jankowski y flia.

Roberto Jankowski y flia.

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