Empezó San Fermín y ya hay un herido por cornada

El toro lo enganchó del glúteo. Hay más personas con otras lesiones.

“A Pamplona hemos de ir, con una media y un calcetín”, dice la canción que homenajea la tradicional fiesta de San Fermín que ayer comenzó en la ciudad española de Pamplona, y como suele ocurrir año tras año, la polémica la envuelve. Una tiene que ver con la cosificación de las mujeres, históricamente manoseadas en las manifestaciones multitudinarias que se producen en estas fechas, como parte de un extraño tradicionalismo que se trata de desterrar. El otro punto conflictivo es, en realidad, el más simbólico de estas fiestas: los encierros de los toros, que son soltados para que comiencen a correr incitados por cientos de personas que van delante de él hasta la plaza de toros. Año tras año, esto provoca la reacción de los protectores de animales. Ayer fue el primer encierro y cuatro personas debieron ser internadas con diferentes heridas, una de ellas producto de una cornada de toro en un glúteo.

La víctima del toro se llama Eder Isidro Sanz Díaz, pamplonés vecino de Sarriguren, de 38 años y corredor habitual de los encierros que presenta cornada en el glúteo, aunque su estado no es de gravedad. De los otros lastimados no fueron revelados sus identidades aunque sí las iniciales de sus nombres y sus diagnósticos: D.C.O., de Pamplona y de 40 años, con fractura de tibia, luxación de hombro derecho y herida en un dedo de la mano izquierda; M.M.O., canadiense de 20 años con traumatismo en la rodilla y herida en el codo; A.D.A., de 22 años, nacido en Pamplona, traumatismo craneoencefálico.

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848 metros recorren los toros desde que les abren la puerta hasta la plaza

Esta primera corrida se preveía peligrosa por la lluvia que había caído poco antes sobre Pamplona, haciendo las calles más resbaladizas, y la gran afluencia de gente. Además, desde el principio los toros se separaron, lo que más imprevisible la carrera. A pesar de la dispersión de la manada, el encierro fue rápido y los animales tardaron dos minutos y 54 segundos en recorrer los 848 metros por las estrechas calles de Pamplona hasta la plaza.

--> El “no es no”, un grito fuerte de las mujeres

En mitad de la tradicional marea roja y blanca del inicio de San Fermín hubo algunos pañuelos morados en alto representando muestras particulares de rechazo a las agresiones sexuales, y las camisetas negras de luto fueron una minoría que pidió “unas fiestas sanas y seguras para todos”. Además, un grupo de chicas viajaron desde Madrid para pedir que no haya que preocuparse de nada más que no sea disfrutar todos y todas pasándolo bien y sin que haya miedos. Y el símbolo más repetido fue la mano roja contra las agresiones sexuales en cada pecho de la ciudad para dejar claro que “no es no”. El Ayuntamiento puso la app AgreStop que muchas ya tienen descargada para denunciar cualquier agresión de forma inmediata con un sistema de geolocalización incluida. “Es muy triste que tengamos que usar una aplicación así”, lamenta una de las jóvenes que acudió a las fiestas, que están súper vigiladas por agentes de la policía.

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