El veterinario neuquino que busca revolucionar la producción animal con vacunas para peces
Sus vacunas orales podrían evitar el uso de antibióticos en la acuicultura. Una tecnología que cambia el paradigma de los productores de carne para consumo.
Luis Barletta siempre quiere saber un poco más. La indomable curiosidad que lo atraviesa desde chico le despertó, primero, la necesidad de aprender cómo funcionan otros cuerpos que no se parecían al suyo. Y mientras cursaba la carrera de Veterinaria en la Universidad de Buenos Aires (UBA), también se aventuró con algunas materias de Agronomía, en un recorrido que siguió con posgrados en Negocios. La síntesis de sus aprendizajes se dio con un innovador método para vacunar peces y así evitar su mortalidad sin aplicar antibióticos que podrían ser perjudiciales para el ambiente o las personas que los consumen.
"Desde muy chico tuve curiosidad por los animales", dijo el neuquino y aclaró que orientó su carrera a la producción animal y no al cuidado de pequeños animales. "Me recibí y durante la carrera hice algunas materias de agronomía o trabajaba en los campos para conocer la realidad de los distintos tipos de producción animal", afirmó.
En continuo movimiento, trabajó como consultor en áreas de ciencia y agronomía, y también brindaba asesoramiento veterinario a los productores de Uruguay, Bolivia y gran parte de la Argentina. Pero su ímpetu emprendedor no apareció en la tierra sino en el agua, cuando descubrió que la producción animal alcanzaba su mayor punto de eficiencia con la acuicultura.
Aunque el consumidor argentino todavía ve al pescado con cierta timidez, las ciencias veterinarias explican sus ventajas con elocuencia. "Los peces son animales poiquilotermos", explicó Barletta a LMNeuquén. Pero, ¿qué significa eso? "Los peces no manejan su temperatura corporal como hacen los mamíferos; en cambio, la toman del medio ambiente. Por eso no gastan tanta energía para vivir", explicó el profesional.
Por ese motivo, la eficiencia de la producción animal varía según la especie. "Un bovino convierte 12 kilos de alimento en un kilo de carne, un cerdo convierte 3 kilos a uno y un ave 2 kilos a uno", dijo y agregó que los peces ganan la puja por la eficiencia. "Un salmón tiene una relación de un kilo por un kilo", agregó.
El neuquino decidió involucrarse en la acuicultura tras conectar con un socio que trabajaba con la tilapia, un pez tropical de agua dulce que se cultivaba en el nordeste de Argentina. Aunque los dos tenían el mismo diploma, su colega cumplía el rol de veterinario mientras que Luis se puso a cargo de los negocios. Montaron una red de inversión pero no pudieron reunir el capital suficiente para producir a gran escala.
Si bien el proyecto quedó inconcluso, para Luis se tradujo en un curso acelerado de acuicultura. La idea siguió rondando en su cabeza, como una carpeta que no iba a cerrarse nunca, y recobró fuerzas después, cuando afinó otro método para optimizar procesos dentro de la misma cadena de producción.
Otra vez, esa indomable curiosidad lo llevó a adentrarse en un nuevo campo de conocimiento: la biotecnología. "Aprendí mucho del tema y empecé a darle forma a un proyecto que combinaba todas las ramas", dijo sobre su empresa, Feedvax, que conjuga veterinaria, producción animal, biotecnología y negocios.
¿Por qué diseñar vacunas orales para peces?
Con la cabeza ya seteada para los negocios, Luis sabía que tenía que resolver un "dolor" de la producción de peces y otras especies animales para consumo. Y no tardó en encontrarlo: para los productores, la manipulación animal suele ser el escollo que reduce su capacidad productiva y, por lo tanto, su rentabilidad. Así, pensó en crear vacunas orales.
Feedvax trabaja en el desarrollo de una vacuna oral para peces. Empezaron por la tilapia, el pez que más conocían, y buscan expandir su propuesta a más especies, como los salmónidos. Su objetivo es evitar que se apliquen antibióticos para tratar las afecciones de los peces, porque estas sustancias pueden dejar trazas en el ambiente y también en el organismo del ser humano, cuando consume pescado.
"La diferencia entre una vacuna y un antibiótico es que la vacuna previene y entrena tu sistema inmunológico, mientras que el antibiótico mata al patógeno del animal", dijo y agregó que la presencia de trazas de antibióticos es una problemática a nivel global, que incluso perjudicó la reputación de algunas producciones nacionales, como los salmones de Chile, que muchos consumidores rechazan por considerar que tienen trazas de este tipo de sustancias.
¿Por qué es malo consumir pescado con restos de antibióticos? "Si uno consume esos trazas de antibiótico, los microorganismos de tu cuerpo se pueden acostumbrar y generar una resistencia, que es una de las 10 amenazas contra la salud humana y causa un millón de muertes a nivel global", señaló el emprendedor.
Aunque no hay nada nuevo en vacunar animales, Feedvax es una de las primeras tres start ups en el mundo que apuestan por las vacunas orales. El objetivo es evitar la manipulación animal que proponen las dosis inyectables. "Una problemática que ocurre es que en los dos tercios de la vida del animal, durante la etapa de engorde, los peces están en grandes superficies de agua y no se puede vacunar, y por eso muchos productores recurrían a los antibióticos", aclaró.
Sus vacunas orales se aplican directamente al alimento y, mediante modelos estadísticos, logran comprobar si los peces consumieron o no el alimento con la vacuna. "Como es un método de prevención, no tiene efecto nocivo en caso de que se consuma más de una dosis", agregó Barletta, que ya tiene una empresa con 26 empleados trabajando en la etapa final de su vacuna.
Con sedes en Córdoba y Buenos Aires, pero con su fundador en Neuquén, Feedvax ya tiene contratos de distribución por 22 millones de dólares con dos multinacionales que buscan insertar las vacunas a nivel global. Mientras tanto, ellos siguen trabajando en el laboratorio: "Lo bueno es que se pueden combatir todas las enfermedades sólo cambiando algunos ingredientes, porque ya está desarrollada la plataforma de la vacuna oral".
Barletta trabaja en el preescalado de la vacuna para avanzar después hacia un escalado a nivel industrial. Sus vacunas pueden aplicarse también a la zoonosis. Por eso, planean hacer codesarrollos con otras multinacionales, dueñas de patentes que generan inmunidad en enfermedades que podrían transmitirse a seres humanos. "En colaboración con ellos, se haría más rápido el recorrido", señaló.
Un cambio de paradigma en la producción animal
Luis bromea y asegura que Feedvax es el "Netflix de la producción animal". La analogía platea ese cambio de paradigma para optimizar procesos y evitar la manipulación de procesos que antes se hacían de manera más artesanal. "Así como ya no hace falta ir al videoclub a buscar una película, tampoco será necesario pasar a toda la hacienda por una manga para inyectar vacunas a bovinos", explicó.
Además de la acuicultura, ya trabajan con la misma tecnología en la producción porcina, en ese caso con la inmunocastración sin intervención quirúrgica en lugar del tratamiento de enfermedades.
Para los acuicultores, las enfermedades pueden causar pérdidas de hasta un 30% de sus ejemplares. Por eso, buscan alternativas que los alejen del uso de antibióticos y de la manipulación animal. Así, la vacunación "a un solo click" podría ser la solución.
"Hoy se pierden 300 mil millones de dólares por enfermedades de la producción animal todos los años, queremos erradicar de raíz este problema", dijo Barletta y aclaró que, en muchos casos, la manipulación de animales se choca contra el obstáculo de la falta de personal calificado para la tarea.
"Se observa un envejecimiento global de la población rural porque la gente joven emigra a las ciudades y esa mano de obra es muy poco calificada, son trabajos muy poco humanos, muy mecánicos y repetitivos", afirmó el veterinario, que se propuso crear una combinación máquina-hombre que se complemente. "No es buscar el ahorro de mano de obra sino más eficiencia del sistema", aclaró.
Así, Feedvax pensó en un nuevo proyecto, también aplicado a la tecnología pecuaria. Se trata de un comedero inteligente pensado, en primera instancia para los bovinos. "Reconoce animales y le puede dar tratamiento sanitario y nutricional individualizado y sostenido en el tiempo", detalló Barletta.
Esta tecnología se propone como una herramienta para que los veterinarios y productores tomen decisiones más informadas. No busca reducir los puestos de trabajo sino que apela a "soluciones con la gente adentro". Con el comedero, puede que "le digamos al encargado de los animales, que se fije en un animal específico si bajó el consumo, porque en el montón no ves un animal caído, pero ese animal puede tener algo particularmente".
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