De chica Marianela Pepe escuchaba atentamente a su madre, profesora de Biología, que le explicaba sobre las aves o los tipos de peces que se podían encontrar en un río o de las particularidades de las montañas. En su ciudad natal, Junín de los Andes, Marianela disfrutaba de la naturaleza, del río y de la montaña, y jugaba al aire libre en ese entorno que la cobijaba. Con el correr de los años todas esas enseñanzas que le transmitió su mamá, Ana Prieto, la llevaron a interiorizarse por las ciencias y a juntarse con otros jóvenes de su ciudad, con los mismos intereses, para investigar y presentar proyectos en el país y en otras partes del mundo.
Actualmente, esta joven de 20 años que egresó como Técnica en Ciencias de la Alimentación de la EPET 4 de Junín de los Andes y estudia Ingeniería Química en la Universidad Nacional del Comahue, fue elegida miembro del Consejo de Liderazgo Juvenil de EarthEcho International con sede en Estados Unidos por sus contribuciones en investigación en temas ambientales y por sus trabajos científicos. EarthEcho colabora con jóvenes de todo el mundo para brindar conocimientos y desarrollar herramientas que impulsen acciones ambientales significativas para proteger y restaurar el planeta.
A mediados del mes de julio, la juninense viajó a Estados Unidos para participar en la ciudad de Washington de la reunión anual del Consejo Juvenil y recibir capacitaciones de Philippe Cousteau, cofundador de EarthEcho e hijo del legendario explorador Jacques-Yves Cousteau, y de Rick Spinrad, de La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA). Por otra parte, Marianela mantuvo una reunión con Maxine Burkett, la subsecretaria adjunta de Océanos, Pesca y Asuntos Polares. Este Consejo está conformado por unos veinte miembros de países de Asia, Europa, Africa y América que trabajan en forma colaborativa para movilizar a jóvenes defensores de los océanos en todo el mundo y aprenden a trabajar en una red global mientras adquieren habilidades y conocimientos.
Marianela explicó a LMNeuquén que su presencia en el Consejo se debe a "las cosas que he realizado en relación a la conservación y cuidado del medio ambiente, en especial de cuerpos de agua, no solamente de océanos, teniendo en cuenta que Junín de los Andes no es un lugar marítimo sino que tiene río y lagos, y todo el trabajo de calidad de agua alrededor del río Chimehuin que desde el Club de Ciencias Huechulafquen he llevado adelante junto con otros jóvenes de la localidad".
Su presencia en el Consejo de Liderazgo Juvenil de EarthEcho International con sede en Estados Unidos se debe a "las cosas que he realizado en relación a la conservación y cuidado del medio ambiente, en especial de cuerpos de agua, no solamente de océanos, teniendo en cuenta que Junín de los Andes no es un lugar marítimo sino que tiene río y lagos, y todo el trabajo de calidad de agua alrededor del río Chimehuin que desde el Club de Ciencias Huechulafquen he llevado adelante junto con otros jóvenes de la localidad".
Agregó que mantuvieron reuniones con "senadores y representantes de cada estado de los Estados Unidos, que son las personas que votan las leyes y toman decisiones importantes para el futuro”. Agregó que uno de los temas que plantearon es la protección del 30 por ciento de los océanos y mares del mundo para el 2030. “Se planteó el tema de la protección de las áreas marinas lo que permitiría la conservación de un ecosistema que ocupa más del 70 por ciento del planeta”, precisó.
Preocupada por las consecuencias del cambio climático, resaltó el compromiso de las generaciones más jóvenes en todo lo relacionado al tema ambiental, lo que la lleva a mantener un sentimiento esperanzador para el futuro. “Siento que hay una cierta distancia generacional entre lo que nosotros pensamos del cambio climático y el cuidado del medio ambiente y lo que puede pensar una persona de 40 o 50 años. En un punto es esperanzador que los jóvenes estemos preocupados por esto pero también, de algún modo, es un reclamo a las anteriores generaciones que no hicieron lo suficiente para no llegar a esto que vivimos en la actualidad”, describió. Y agregó que "hay un mayor compromiso de los jóvenes, hay una mayor consciencia y eso nos alienta a continuar por este camino”.
“Estudio para que el mundo sea más consciente de los daños que provoca”
Consideró que el hecho de vivir en Junín de los Andes rodeada de un entorno natural contribuyó a la carrera que eligió y a poner en marcha distintas investigaciones. "Cuando en el secundario me pasé a la EPET 4 me gustaba bastante trabajar en el laboratorio, hacer los análisis físico químicos, la calidad del agua", describió.
Antes de decidirse por estudiar Ingeniería Química, Marianela tenía cierta inclinación por la arquitectura. “Mi papá es maestro mayor de obras y en un momento pensé en estudiar arquitectura porque me llamaba la atención todo lo que tenga que ver con construir. Después fui variando y con el Club de Ciencias y la posibilidad de presentarse en ferias comencé a perfilarme por las ciencias. Además me abrió un mundo, no sé si nuevo porque mi mamá hacía lo mismo en la escuela, pero me parecía interesante el hecho de poder viajar a otros países, conocer otras gentes con las mismas inquietudes y otras culturas. Me generaba entusiasmo y era bastante inspirador", explicó.
Ese interés por la investigación lo descubrió cuando su madre, además de profesora de Biología es máster en Enseñanza de Ciencias, fundó en 2014 el Club de Ciencias Huechulafquen en Junín de los Andes con el objetivo de crear un espacio de educación no formal para que los jóvenes se interesen en temas como tecnología, ciencias, ingeniería o matemática.
Marianela junto con otros jóvenes, como Lucio Martínez y Juan Wehinger, comenzaron a desarrollar diversos trabajos de investigación, muchos de ellos fueron premiados en el mundo. “Son desafíos importantes y uno los ve crecer, se empiezan a capacitar y generan muchas otras habilidades”, explicó Ana Prieto, quien a pesar de jubilarse de la docencia decidió continuar con el camino de la educación y contagiar a su hija y a otros jóvenes la pasión por la ciencia.
En 2019, uno de esos trabajos que analizaba la "Distribución y abundancia de mosquitos en el mundo" fue premiado por el Proyecto Globe “Educación y Prevención Zika” y el Departamento de Estado de los Estados Unidos.
El trabajo consistió en analizar la distribución y abundancia de larvas según la latitud, elevación, tipo de hábitat, comparándolas con las condiciones climáticas. Para ello realizaron muestreos en Junín de los Andes con un clima adverso para el desarrollo de los mosquitos. Concluyeron que “la mayor abundancia de larvas de mosquitos se encontró en latitudes y elevaciones bajas, en forma coincidente con altas temperaturas, precipitaciones abundantes y alta humedad".
Marianela junto a Lucio y Juan tuvieron la oportunidad de presentar la investigación en Estados Unidos y de trabajar con estudiantes, profesores, expertos de mas de 40 países y científicos de la NASA para contribuir a la comprensión de la Tierra como sistema.
Un año después, en abril de 2020, Marianela junto a sus compañeros de investigación fueron nominados al Premio Internacional LUMA StarT de Finlandia que distingue los mejores proyectos y prácticas educativas en ciencia, tecnología y matemática del mundo. La investigación de los jóvenes juninenses, "Comparación de la calidad del agua del río Chimehuín con la de los charcos cercanos con mosquitos", que hacía foco en la calidad del agua y el hábitat donde viven los mosquitos de la región, fue incluida entre las diez mejores del certamen internacional. El Centro LUMA es una red de universidades finlandesas que trabajan para garantizar la alta calidad de la enseñanza.
Al año siguiente ganaron el Premio Argentino Junior del Agua y representaron a la Argentina en la Semana Mundial del Agua que se realizó en Estocolmo, Suecia en junio de 2021. La selección de la investigación la realizó AIDIS Argentina y participaron estudiantes de entre 15 y 20 años y de 38 países.
En su trabajo, los jóvenes estudiaron la caracterización del hábitat larvario de mosquitos en zonas cercanas a Junín de los Andes, motivados por la propagación del mosquito Aedes y el aumento de casos de dengue en Argentina, que se fue extendiendo por el país desde el norte. La investigación la realizaron durante todo el verano de ese año en los charcos paralelos al río Chimehuin.
“Siempre me gustó trabajar con análisis de calidad del agua y desde hace un tiempo estamos haciendo proyectos relacionados con esto. Ha sido una experiencia que me ha dejado una lección importante y espero que me inspire a seguir realizando investigaciones similares en el futuro", expresó Marianela en una entrevista con LMNeuquén cuando recibió este importante premio.
Por último señaló que su deseo es recibirse y trabajar "para que el mundo sea un poco más consciente de los daños que provoca al ambiente y podamos hacer algo para revertirlo con la finalidad de todo lo que queremos para el 2030".
Te puede interesar...













