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La Mañana internado

Estuvo ocho meses internado por COVID y sus vecinos lo recibieron con una emotiva bienvenida

Familiares y amigos le dieron la bienvenida más emocionante cuando el cipoleño Gabriel Valenzuela, de 44 años, pudo volver a su casa del barrio Villarino. Mirá el video.

"Fueron siete meses y 20 días, exactamente", contó Gabriel Valenzuela, el cipoleño de 40 años que rompió todos los récords y es la prueba viviente de que la fe mueve montañas.

EL primero de junio cayó internado en el hospital de Cipolletti. Un día antes, el 31 de mayo, falleció su padre por Covid-19. Y su madre, también enferma, permaneció internada un mes y salió adelante.

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Los primeros meses fueron muy difíciles. Perdió la conciencia. El Covid-19 tomó sus pulmones y también afectó el funcionamiento de otros órganos como los riñones. Tuvo que ser intubado. Dejó de hablar, de comer y de poder hacer lo mínimo y necesario para valerse por sí mismo. Su vida estaba en manos de otras personas, por completo.

"Fueron cinco meses de agonía, sin probar un alimento. Todo pinchado. Ya no me encontraban una vena", ejemplificó.

Esos primeros cinco meses de internación fueron muy difíciles. Pero agradeció al personal de salud del hospital cipoleño que lo hayan mantenido con vida. El 27 de octubre le salió el traslado hacia una clínica privada que está en Neuquén, camino a Plottier, y comenzó a repuntar. "Dejé de usar oxígeno. Pude empezar a hablar y a comer. A los 10 días había dejado de usar pañales y al mes y medio di mis primeros pasos. Gracias a Dios, hoy estoy en un 90 por ciento recuperado y me puedo desempeñar por mi cuenta", relató.

Gabriel, con 44 años, tenía muchas razones para seguir viviendo.

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Todavía está con medicación y necesita continuar con sus sesiones de kinesiología para recuperar fuerzas y ganar mayor resistencia. Pero es todo un milagro que hoy pueda abrazar de nuevo la vida que tenía.

"Desde que caí internado, tuve la seguridad de que iba a salir, pese a los peores pronósticos que recibía mi familia. Le pedí a Dios que me dé una oportunidad por mis hijos -una adolescente de 15 años y un nene de 12- y mi madre; y lo logré", expresó.

En la clínica donde estuvo internado volvió a nacer. Se había puesto la meta de comenzar a caminar antes de Navidad y estuvo cerca. El 26 de diciembre dio sus primeros pasos. Pero una serie de contagios dentro del establecimiento asistencial postergó su salida para después de las fiestas.

"Mi última meta, cuando estaba internado, fue tratar de salir lo mejor posible. Toda mi familia me estaba esperando", manifestó el vecino.

Así fue que el viernes, a las 15.30, recibió la mejor noticia de todas y pudo regresar a su casa. "Pasamos a comprar carne al Coto porque hacía ocho meses que no comía un asado, y al llegar al barrio me dieron una hermosa bienvenida. Yo lo que más extrañaba era estar con la familia, con todos los afectos que uno necesita y lo alimentan", contó el hombre.

Emotiva bienvenida a un paciente recuperado de COVID.mp4

La primera noche costó conciliar el sueño, pero después de unos días puede decir que duerme tranquilo.

Gabriel fue uno de los tantos cipoleños que por la edad que tenía, aclaró, no llegó a estar vacunado cuando contrajo la enfermedad. Las primeras dos dosis las recibió en la clínica privada donde estuvo internado el último tiempo.

Hasta ese momento, trabajaba como empleado municipal en el área de Espacios Verdes, donde confesó que tiene muchas ganas de volver. Sin embargo, reconoció que todavía no recupera todas las fuerzas y tiene que ser examinado por un grupo de profesionales.

"Dios tiene un propósito con nosotros en la vida. A veces nos hace pasar por ciertas situaciones para darnos cuenta de nuestros errores y de que tenemos que disfrutar de los afectos. Pero si le ponemos ganas y tenemos fe, primero, Dios se encarga después de acomodar todo", concluyó.

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