Final feliz para Toto, el perro atrapado entre dos paredes

Enloqueció con la pirotecnia y se metió entre dos medianeras. Lo rescataron los bomberos.

Neuquén.- A Toto siempre lo asustan los cohetes. Nunca se pudo acostumbrar. Y después de una noche tormentosa de festejos y estruendos, la explosión de un par de petardos que tiró un grupo de chicos en horas del mediodía de ayer fue suficiente para que se volviera loco.

El hecho ocurrió en Centenario, en el barrio Juan Manuel de Rosas, cuando la familia se disponía a sentarse a la mesa para festejar la Navidad. Por la explosión de petardos que a los pibes del barrio les habían quedado de la noche anterior, Toto salió corriendo asustado en busca un refugio. La única salida que vio como posible fue un estrecho pasillo que había entre dos paredes. Para su desgracia, no se dio cuenta de que el túnel se hacía cada vez más angosto, hasta que en un momento se quedó atorado y no pudo salir, pese a que su cabeza había quedado afuera de aquel laberinto de ladrillos.

La familia se dio cuenta cuando escuchó el llanto del animal. Cuando vieron que estaba atrapado, inmediatamente llamaron a los bomberos.

José Hueche, Agustín de Caboteau, Leonardo Spinelli y la enfermera Carina Bengolea participaron en el insólito operativo para liberar a Toto.

Si bien el perro no es un animal de gran porte y es muy bueno, le tuvieron que atar el hocico con una tela porque la liberación le podría generar alguna herida. El desafío era determinar cómo lo sacarían de allí.

Los bomberos estudiaron el caso y se dieron cuenta de que era imposible sacarlo del lugar sin romper la pared. El espacio era tan angosto que ninguna persona podía meterse para maniobrar y buscar la forma de liberarlo. Estaba muy atorado.

Así fue que los rescatistas ingresaron al baño de la casa y luego de calcular la distancia donde había quedado atrapado Toto, comenzaron a romper la pared con un taladro percutor. Una vez que lograron hacer un boquete, rescataron al animal sin ningún rasguño.

Dagoberto, el dueño de Toto, reconoció que su mascota siempre se asusta con los estruendos de la pirotecnia y que para Año Nuevo lo encerrará en alguna habitación para que no sufra.

"Ahora anda corriendo otra vez. Está lo más bien", dijo el propietario del perro poco antes de sentarse para compartir el almuerzo con sus familiares y amigos.

Fue un final feliz para un problema que se repite para las fiestas en todo el país: el uso de la pirotecnia y el sufrimiento de miles de animales.

Un rottweiler atacó a un caniche

Dos familias se habían juntado para celebrar la Navidad en el barrio Sarmiento de Centenario. Una tenía un rottweiler; la otra, una caniche. En un momento dado, el perro más grande enloqueció con la pirotecnia y atacó a la perrita. Una nena salió a defender a su mascota y el rottweiler se la agarró con la criatura. La rápida intervención de los familiares evitó que el caso terminara mal.

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