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La Mañana ferroviario

Francisco González Gonzalito, un ferroviario de "ley", socialista

La Fraternidad. Junto a sus compañeros, le hizo huelga al gobierno peronista, se produjo el despido de muchos trabajadores. Participó activamente en Calf. Productor frutícola.

Dentro de los habitantes del Neuquén y el valle del ayer no podemos dejar de mencionar a los empleados del ferrocarril. Nunca los debemos olvidar, a pesar de haberse borrado las huellas de las colonias donde habitaban (delimitadas por las calles Independencia y San Martín, al norte, y las calles Mitre y Sarmiento, al sur ) y silenciada la locomotora que los traía.

Don Gonzalito, como lo recuerdan aquellos que lo conocieron, era hijo de inmigrantes españoles llegados a la Argentina a principios del siglo XX. Se radicaron en Tandil, Provincia de Buenos Aires, donde su padre trabajó de obrero ferroviario y trasmitió su vocación por el riel a sus hijos.

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Nació en Catriló, provincia de La Pampa, el 8 de diciembre de 1922: era hijo de Elena Rodríguez y de Francisco González. En 1952 se casó con Antonia Dalmacia Castelli, con la que tuvo 2 hijos: María del Carmen y Daniel Horacio; nietos y bisnietos completan la familia de Francisco y Antonia.

Cursó la escuela primaria en La Pampa y Buenos Aires.

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Francisco González, hijo, nuera y nietas.

Francisco González, hijo, nuera y nietas.

Su familia era numerosa (once hermanos), de origen muy humilde, razón por la que debieron trabajar desde temprana edad. Gonzalito comenzó a trabajar como ayudante en una estación de servicio de Tandil. Luego hizo un curso de un año que lo habilitó para trabajar como maquinista ferroviario.

Su primera experiencia en esa actividad la realizó en Copetonas, en la provincia de Buenos Aires, donde condujo una máquina a vapor: luego su destino por dos años fue Darregueira.

En 1948 fue trasladado a Neuquén, donde había serios conflictos gremiales.

“La Fraternidad”

Era la asociación gremial que nucleaba a los empleados de Ferrocarriles Argentinos. Este centro ferroviario del Neuquén tuvo vital importancia porque cumplió tres funciones específicas: traslado de frutas, tren de pasajeros y traslado de petróleo en vagones tanque (o “trenes morcilla”, por la forma y el color de los vagones).

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Gonzalito, esposa y amigos.

Gonzalito, esposa y amigos.

Durante el segundo gobierno de Perón, el gremio petrolero de empleados de YPF, SUPE, tenía conflictos con la empresa por reivindicaciones salariales. Este gremio pidió colaboración a los ferroviarios para que se solidarizaran con sus reclamos y que de alguna forma participaran en la huelga que se estaban llevando a cabo. Los ferroviarios respondieron afirmativamente y decidieron, como apoyo, conducir los vagones tanque hasta un punto cercano al cargadero de petróleo de YPF, pero sin llegar precisamente a ellos argumentando posibles disturbios entre los obreros de YPF y la policía: esto provocó desabastecimiento de petróleo y aceleró la solución del conflicto entre YPF y sus empleados.

Cuando terminó la huelga, los empleados decidieron mandar un telegrama de agradecimiento al gremio ferroviario por su apoyo en el conflicto, incluyendo en este todos los nombres de quienes habían conducido los trenes durante los días de los acontecimientos. Esto puso en evidencia a las personas que habían dado su apoyo y el Ferrocarril tomó severas medidas para con ellos, sancionándolos, incluso, con la cesantía.

El gremio ferroviario de la Seccional Neuquén, de la que Francisco González era el Secretario General, inmediatamente salió en defensa de los empleados castigados. Esto agravó el conflicto con el gobierno de Perón, ya que los miembros de este gremio eran todos socialistas.

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Testimonio de don Francisco tomado por su nieta

Su nieta Luciana relató con mucho afecto la entrevista que le realizó a su abuelo Francisco y cómo estos hombres defendieron sus ideales aún a costas de quedar sin trabajo:

“Nosotros teníamos problemas con el gobierno de Perón por falta de libertad de expresión”. Esto significaba que “debíamos poner gente que estuviera afiliada al partido oficial”.

La aclaración del abuelo es de verdadero rigor histórico: “En esas épocas era muy difícil organizar una huelga general dado que el peronismo tenía gente involucrada en todas las organizaciones gremiales y lograban abortar cualquier huelga antes de que empezara”.

Pero, “esto era un secreto”. Y para reemplazar a los empleados en huelga, el gobierno nacional decidió trasladar a gente del norte (afiliados peronistas) para que condujeran las locomotoras.

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Gonzalito, esposa y nieta pequeña.

Gonzalito, esposa y nieta pequeña.

Fantasmas sobre rieles

Fantasmas sobre rieles se tituló el trabajo realizado por Luciana de estos acontecimientos. Leemos otro extracto: “Como la huelga se prolongó en el tiempo, nos detuvieron y nos trasladaron, en tren, a Bahía Blanca, donde estuvimos presos por 60 días: en el pabellón donde nos alojaron éramos todos presos políticos. Los días los pasaba jugando al fútbol, leyendo pues la prisión poseía una gran biblioteca”.

El encarcelamiento de don Francisco tuvo como consecuencia que quedara cesante del ferrocarril e iniciara la actividad comercial con la venta de los matafuegos Drago.

Luego, y antes de la caída de Perón, la Fraternidad logró que se restituyeran los cesanteados. Don Francisco volvió, aunque continuó con el comercio.

En 1967 se decidió hacer una reducción de personal en el Ferrocarril: a los empleados más viejos los jubilaron, a los más jóvenes los indemnizaron y a los empleados que no eran ni viejos ni jóvenes (entre ellos Gonzalito) los hacían quedar. Pero él, junto con otros empleados, hicieron una propuesta: ellos estaban dispuestos a irse, pero con la condición de que en su lugar quedaran los empleados más jóvenes. Esta propuesta fue aceptada y fue así como don Francisco continuó con su trabajo en el comercio: al hacerse cargo de la ex distribuidora de sifones compró el fondo de comercio y creó un local de venta de productos de seguridad industrial llamado Distribuidora Neuquén que después fue conducido por su hijo Daniel. No debemos olvidar que don Gonzalito también tuvo activa participación en CALF; fue Productor frutícola y Presidente de la Cámara de Productores frutícolas de Cipolletti en la década del ’90, se lo solía ver en los tractores cuando la situación lo ameritaba. Falleció en noviembre de 2002.

Un ejemplo de convicciones.

Hasta los últimos días de su vida fue fiel a los ideales que defendió siempre.

Trabajadores ferroviarios que conformaban la cofradía del riel, significaron un aporte migratorio importante para los pueblos del Valle del Río Negro y Neuquén ayudaron al acrecentamiento del comercio, de las comunicaciones y de las interrelaciones entre las incipientes poblaciones en constante ascenso a lo largo del Siglo XX. Hoy los homenajeamos, a través de Gonzalito, por su transcendental tarea en estas tierras.

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