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La Mañana

Garre busca comprar las acciones de Lockheed-Martin en Córdoba

"Hemos elevado al Poder Ejecutivo Nacional un anteproyecto de ley que propone la compra de las acciones de la empresa", dijo Garré en el habitual brindis de fin de año ofrecido a los periodistas que cubren los temas de defensa.
Buenos Aires - La ministra de Defensa, Nilda Garré, anunció hoy que elevó al Poder Ejecutivo Nacional un anteproyecto de ley para la compra de las acciones de la empresa Lockheed-Martin Argentina S.A., actual titular de la concesión del Área de Material Córdoba.

"Hemos elevado al Poder Ejecutivo Nacional un anteproyecto de ley que propone la compra de las acciones de la empresa Lockheed-Martin Argentina", dijo Garré en el habitual brindis de fin de año ofrecido a los periodistas que cubren los temas de defensa, en el salón San Martín del Edificio Libertador.


La compra de las acciones de la Lockheed en el Área Material Córdoba, si es elevada por el Ejecutivo y sancionada por el Congreso Nacional, implicará la reestatización de la ex Fábrica Militar de Aviones privatizada en 1994 durante la presidencia de Carlos Menem.


El anteproyecto autoriza a comprar el paquete accionario al valor del patrimonio neto de la empresa al 31 de diciembre de 2008 e indica que será la Auditoria General de la Nación la que fijará ese monto.


Tal valor fue estimado en unos 20 a 23 millones de dólares por fuentes vinculadas a la industria aeronáutica consultadas.


Garré subrayó que la proyectada recuperación del Área Material Córdoba preservará la totalidad de los puestos de trabajo de obreros y técnicos.
El anteproyecto permite cambiar tanto el personal directivo de la empresa como la denominación de la misma.


La desvinculación de la filial de la estadounidense Lockheed, prevista en la renovación del contrato con esa concesionaria en el 2007, permitirá convertir a la fábrica fundada en 1927 en un polo de la industria aeronáutica argentina con proyección regional, según fuentes del Ministerio de Defensa.


Además de incentivar la producción del avión de entrenamiento avanzado Pampa Serie II y realizar el mantenimiento de aeronaves militares, la reestatización contempla la cooperación con la compañía brasileña Embraer, una de las mayores de la industria aeronáutica del mundo.


Además de los proyectados acuerdos con Embraer, precedidos por conversaciones entre los ministerios de Defensa de los dos países y en especial durante la última visita a Brasil de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, la cooperación podría extenderse a la industria aeronáutica estatal de Chile y otros países.


Este proyecto de producción para la defensa (y uso dual) se suma al Complejo Industrial Naval Argentino (CINAR), que articula al reestatizado astillero Tandanor y al Almirante Storni (ex Domecq García), el taller de submarinos cerrado en los `90 y reabierto durante la presidencia de Néstor Kirchner.


En 14 años de gestión del Área Material Córdoba, además de producir unos cuantos aviones de entrenamiento avanzado Pampa por año, sin exportar ninguno, Lockheed dio mantenimiento a los aviones de la Fuerza Aérea y algunos de la Armada.


Además, hasta el 2007, la empresa facturaba ese servicio de mantenimiento por "paquete" de horas/hombre de trabajo y no por producción, como estableció en cambio la última renegociación firmada hace dos años con un criterio más exigente.


La ex Fábrica Militar de Aviones fue desde su fundación en 1927 pionera en América latina y hasta hace poco más de tres décadas, la industria aeronáutica más avanzada de la región.


En 1930 desarrolló el primer prototipo diseñado y fabricado enteramente en el país, al menos tres décadas antes de que emergiera la industria aeronáutica brasileña, ahora la más pujante de la región y una de las más potentes del mundo.


Durante la presidencia de Juan Domingo Perón, entre 1945 y 1947 construyó 200 aviones de entrenamiento DL, desarrolló el primer avión a reacción del hemisferio sur, el Pulqui 1 y en 1950, el Pulqui 2, entre los mejores del mundo de esa época en su tipo.


El golpe de la "Libertadora" bloqueó la construcción proyectada de unos 200 Pulqui 2 y compró en su lugar los Gloster Meteor británicos, en cualquier sentido inferiores al avión desarrollado por la industria aeronáutica nacional.


Aun así, hasta fines de los 80, proyectos y diseños de la fábrica radicada en Córdoba interesaron a la brasileña Embraer, que propuso acuerdos de coproducción y búsqueda conjunta de terceros mercados, rehusados por Menem.


Ya había perdido en gran parte el liderazgo regional pero retenía calificados recursos humanos y seguía desarrollando importantes productos como fueron, en su momento, el Pucará o el Pampa.


La concesión a la Lockheed aceleró la decadencia y si, en su época floreciente, llegó a ocupar unos 10.000 obreros y técnicos especializados, en la actualidad cuenta con un millar.


Desfinanciada y degradada deliberadamente durante los 90, como otras empresas estatales, el gobierno de Menem la entregó a la Lockheed por 25 años, prorrogables por otros 10, tras lo cual fueron despedidos más de un millar de trabajadores, entre ellos técnicos e ingenieros altamente especializados.


En octubre de 2007, la ministra Garré firmó con Alberto Buthet, presidente de Lockheed Argentina, tres contratos que reformularon los términos del convenio de 1994, incluida una cláusula que permitía a la Argentina rescindir el vínculo.


Ese acuerdo también estableció los términos y condiciones de la transferencia del paquete accionario de Lockheed Martin Aircraft Argentina S.A. en su calidad de concesionaria del Área Material Córdoba al Ministerio de Defensa.


Fue el primer paso para una reestatización con el fin de retomar el desarrollo de la industria aeronáutica nacional. (TELAM).-