Hacían base en Zapala para traficar droga a Chile

Tras seguirle los pasos a la banda, secuestraron 583 kilos de marihuana.

Tomás Gómez

policiales@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- La seguridad en la sede del Escuadrón Comahue era intensa. Hombres de verde con chalecos antibalas y fusiles en mano custodiaban el edificio del centro neuquino. En el patio, tres gendarmes con barbijos terminaban de acomodar los 838 ladrillos de marihuana secuestrados.

Después de un año de exhaustiva investigación, que incluyó la búsqueda de datos en diferentes registros del automotor y la intervención de gran cantidad de teléfonos celulares por orden de la jueza federal de Zapala, Silvina Domínguez, Gendarmería logró dar con un cargamento de 583 kilos de marihuana que en una gran parte tenía como destino la provincia de Neuquén para luego ser transportada a Chile, donde el precio se multiplica exponencialmente.

El procedimiento finalizó el 28 de julio pasado y recién trascendieron algunos detalles ayer, cuando las autoridades de Gendarmería mostraron la droga secuestrada, que en esta capital tendría un valor que ronda los 350 mil dólares, pero del otro lado de la frontera, en Temuco, se valúa en 1 millón de la misma moneda.

Según lo que se pudo conocer, la investigación se inició en el centro de la provincia, cuando se detectó la presencia de una célula que se encargaba de recibir el cargamento y preparar autos para pasar la frontera sin ser detectados.

La droga fue secuestrada en la localidad correntina de Ituzaingó, en el límite con Paraguay, desde donde habría ingresado por el río Paraná.

Según trascendió, el líder de la banda cumple prisión en una cárcel de Buenos Aires por tráfico de drogas. Pese a estar detenido, seguía al frente de la organización que distribuía en parte en un sector del conurbano bonaerense y el resto tenía como destino final el sur de Chile.

La maniobra utilizada demandaba una gran logística, ya que una vez que entraba la droga al país, era transportada en diferentes vehículos para tratar de eludir los controles de Gendarmería en las rutas.

En el norte del país utilizaban personas del lugar que pasaban desapercibidas por su perfil de chacareros o peones de campo. En la investigación quedó probado que la droga circulaba escondida en carros para llevar agua o animales en dobles fondos especialmente preparados.

En este caso particular, los 838 ladrillos de marihuana estaban escondidos en el doble fondo de un carro, que en esta zona se lo conoce como chulengo, y estaba enganchado a una camioneta Chevrolet S-10 que circulaba con distintas herramientas, como una hormigonera en su caja.

En el procedimiento quedaron detenidas a disposición de la jueza Domínguez tres personas, entre ellas el conductor de la camioneta, que fue trasladado a Zapala junto con la marihuana secuestrada.

Los pasos ilegales neuquinos son una gran tentación

La frontera neuquina es absolutamente permeable. El dato lo conocen los narcos y también las autoridades de las distintas fuerzas argentinas y chilenas. Según una investigación publicada hace ya casi dos años por LM Neuquén, en la provincia hay al menos 32 pasos clandestinos, más los formales. Las bondades que tiene la cordillera en este sector del país es que es una zona baja y durante los meses de verano se puede cruzar caminando hacia Chile. Son cruces naturales que no están mapeados pero que son conocidos por los baqueanos de la zona que pasan la droga (devenidos en “burreros”). La mayoría de estos pasos ilegales se cruzan a pie, a caballo, en moto o en cuatriciclo. Hasta en auto. Para los traficantes, el negocio es muy tentador y les genera enormes ganancias. El kilo de marihuana se adquiere en la Triple Frontera, a orillas del río Paraná, a unos 60 dólares. El cargamento puesto en Neuquén ya trepa a los 600 dólares por kilo y cuando llega a la frontera con Chile su valor se duplica y el kilo asciende a 1300 dólares. En la medida en que baja a los centros urbanos del vecino país crece aún más. En Temuco vale 1700 dólares y en Santiago de Chile, 2000 dólares.

El dato: un paraguayo en un auto de alta gama

Los investigadores saben que en la lucha contra los narcos ningún dato puede ser desechado, y menos la presencia de un paraguayo con antecedentes por narcotráfico en un auto de alta gama por las calles de Zapala.

La jueza de Zapala Silvina Domínguez escuchó atentamente a los investigadores cuando llegaron a su despacho con la novedad y le encomendó a Gendarmería seguirlos. Además, ordenó intervenir los teléfonos y allí fue que confirmó que el paraguayo y un argentino eran los punteros de una banda mucho más grande con sede en Moreno, en Buenos Aires.

El punto de contacto con Neuquén era la preparación de la mercancía para pasar la frontera sin ser detectados. Según uno de los investigadores “habían hecho base en Zapala, Las Lajas, San Martín de los Andes y Villa Pehuenia. En estos lugares reacondicionaban la carga para esperar el momento propicio para su posterior traspaso al vecino país”.

La investigación se extendió durante más de un año y en un momento corrió peligro, ya que durante varios meses la jueza Domínguez quedó alejada del juzgado, porque era subrogante y el juez que se hizo cargo, Alejandro Segura (integrante de la Cámara Federal de San Justo, en Buenos Aires), debía viajar todos los meses a Zapala.

La paciencia de los investigadores fue fundamental, ya que en varias oportunidades la operación se vio suspendida al no tener la seguridad de que se produciría el traslado de la droga.

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