¿Hay casos en África? La historia no contada del coronavirus
Asia, por haber sido el punto de origen de la enfermedad, y Europa, por haber sufrido a mayor escala el impacto de los contagios, son los dos continentes que están en la mira por el avance del coronavirus, que fue declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una pandemia mundial. Pero, ¿qué ocurre en África? Allí, los casos comenzaron a confirmarse la semana pasada y se informó que ya 32 de las 55 naciones de ese continente presentan pacientes con la afección, en una región con una gran cantidad de población vulnerable y un sistema sanitario que no está preparado para atender una demanda similar a que se vive en Italia.
África ya cuenta con un total de 600 casos de coronavirus. Si bien el número es muy inferior al que presentan otros continentes, los países centrales de esa región tomaron medidas extremas para frenar el avance de la pandemia. Egipto, que lidera el ranking de contagios con 150 casos, cerró ayer su espacio aéreo durante dos semanas, a pesar de que el turismo representa un factor importante en su desarrollo económico. A él le siguen Sudáfrica (62 casos), Argelia (60 pacientes), Marruecos (29 afectados) y Senegal (26 casos) que también cerraron sus conexiones con Europa para evitar la propagación del virus.
El continente, en el que se encuentran algunos de los países más pobres del mundo, tiene serias desventajas para enfrentar el avance de la enfermedad. Entre otros puntos, muchas comunidades carecen de agua potable, por lo que no pueden llevar adelante las prácticas de higiene recomendadas para evitar los contagios. Se estima que unas 258 millones de personas no tendrán acceso al agua y jabón que recomiendan usar los infectólogos.
A eso se suma un factor de gravedad: el coronavirus, que usualmente es mortal en ancianos, en África podría matar primero a los niños, ya que muchos cuentan con un sistema inmune deprimido a causa de la desnutrición. El problema podría agravarse si el virus afecta al sistema de producción y distribución de alimentos, que complicaría aún más el acceso a la comida.
Sin embargo, los africanos tienen una ventaja que los distingue de otros países del mundo. Muchas de estas naciones ya tienen experiencia en la gestión de emergencias sanitarias, como la del ébola, a la que se han sobrepuesto incluso con un precario sistema sanitario.
Cuando el virus comenzó en China, la OMS se concentró en los países africanos para proveerles estrategias de detección y prevención de la enfermedad en ese territorio. En febrero, coordinado por el Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades, se distribuyeron 90.000 equipos de protección y se formó a 11.000 sanitarios africanos. Desde la OMS destacaron la rápida actuación que se dio Uganda cuando apareció un caso de ébola en el Congo: con rapidez, se aisló al único contagiado que había cruzado la frontera.
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