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La Mañana

"Hay fobias a todo: a las arañas, a los botones y hasta a los fósforos"

Gustavo Bustamante, doctor en Psicología y director de la Fundación Fobia Club, presenta el ranking de los temores argentinos más comunes.

Por PAULA BISTAGNINO

A viajar solo. A volar. A las alturas. A hablar en público. A vomitar. A las tormentas. A las agujas. Al sexo. Al pelo. A los pies. A las palomas. A las arañas. La lista de objetos, situaciones, animales, lugares o experiencias a las que se puede ser fóbico es interminable. Una fobia es un miedo irracional, desmedido y desproporcionado que genera angustia, ansiedad y pánico al punto de condicionar por completo la vida de las personas que la sufren. “Son mucho más comunes de lo que creemos y, sobre todo, son muy naturalizadas. Entonces son poco tratadas y la gente convive con ellas sin darse cuenta de cómo afectan su vida cotidiana y sus posibilidades”, así lo explica el doctor en Psicología y director de la Fundación Fobia Club, Gustavo Bustamante, quien asegura que a nivel mundial se calcula que el 28 por ciento de las personas sufre o ha sufrido alguna fobia al menos una vez en su vida.
 
¿Cuáles son las más comunes entre los argentinos?
Tenemos hecho un ranking entre las consultas que más recibimos e indica que la claustrofobia es la primera de todas: el 27% de las personas que se acercan a nosotros es por este miedo intenso a los lugares cerrados que lleva a evitar desde ascensores hasta el subte, túneles, habitaciones pequeñas y estudios médicos como una resonancia. Después sigue el miedo a volar en avión, que parece cada vez más frecuente porque se viaja más en avión. El tercero es el miedo a vomitar, que es mucho más común de lo que se cree (ver recuadro). Después está el miedo a los animales e insectos, en donde las palomas, los sapos y las arañas son los principales pero también se teme a los gatos y perros. La quinta es la amoxofobia, que es el miedo a conducir, y la sexta la hematofobia, el miedo a sacarse sangre, a darse inyecciones, a ir al dentista o a ver sangre.
 
¿Hay grandes diferencias entre las fobias que sufren los hombres y las que sufren las mujeres?
Hay una primera diferencia que es que las mujeres consultan más que los hombres: el promedio es casi de 3 a 1. Al hombre le cuesta más admitir sus miedos por todo el sesgo de tipo machista. En cuanto a fobias específicas, hay más mujeres con miedo a andar solas en un medio de transporte público o en la calle. El TOC (trastorno obsesivo compulsivo) es más o menos igual para los dos. Y la fobia social es un poco más prevalente en el hombre que en la mujer, porque el hombre tiene más exigencia social en cuanto a tener habilidades para seducir, conquistar, liderar grupos o empresas.
 
¿Cuáles son las causas de las fobias?
La fobia se construye. Y en esa construcción hay procesos diferentes o con orígenes variados: puede aparecer una información que tiene que ver con una experiencia traumática propia -haberse atragantado con un botón o haber sido atacado por un perro, por ejemplo- o por exposición a la vivencia de otro. También puede ser porque se escuchó alguna historia de terceros que activó un miedo en particular, generó angustia y un pensamiento recurrente; a veces por deducciones que trasladan un temor o una incomodidad pequeña a una situación más extrema que podría multiplicar eso y entonces, por ejemplo, un cierto disgusto a los ascensores se transforma en un pánico al avión a través de la preocupación anticipatoria. Y hay otros que, claramente, no pueden reconstruir ese proceso y simplemente se les presenta de repente una fobia puntual: un día se sientan a comer y un tomate les provoca un rechazo inmediato al punto de generar náuseas con sólo verlo.

¿Hay muchas fobias así de específicas e insólitas?
Las fobias se enmarcan en los trastornos de ansiedad en general, pero suelen ser específicas. Y en cuanto a la rareza, como se trata de un miedo irracional y desproporcionado, justamente pueden aparecer con cualquier objeto o situación: por ejemplo, justo hoy me contaron de una persona que le tiene fobia a los fósforos; pero hay fobias a un color de ropa, a un nombre, a una parte de un animal, a los botones… Aparece la reacción una vez y aparece siempre, eso es una fobia: da lo mismo una araña de 5 centímetros que una de 20. O el que le tiene miedo a las tormentas y apenas aparece una nube negra queda paralizado y vuelve a la casa a encerrarse, o directamente ni sale. Empiezan a tener una reacción constante frente a eso y que, si no se trata y enfrenta, empeora con el tiempo porque se empiezan a tomar medidas de precaución para evitar ese momento, entonces se limitan los lugares, la vida social, etc.
 
Hoy se habla mucho de la fobia social, ¿tiene correspondencia con el crecimiento del uso de tecnologías y de las relaciones virtuales?
La tecnología tiene sus pros y sus contras, siempre. A muchos los ha ayudado y a otros los ha complicado. Pero sí es cierto que genera toda una carga de expectativas que da la vida virtual que después en el encuentro real pueden generar el efecto contrario. Porque los vínculos no son un espasmo: necesitan construirse y mantenerse. Y eso es justamente lo que a veces le cuesta a los fóbicos sociales: sostener lugares que hacen a la incertidumbre, a la inquietud, a lo que escapa al control.
 
¿Cuánto de las fobias más recurrentes hoy es consecuencia del ritmo de vida actual?
Siempre hubo fobias. Sin embargo, creo que hay un trastorno de la ansiedad generalizada que es muy de esta época: personas que viven constantemente preocupadas por distintas cosas, sea el trabajo, el dinero, la familia, la seguridad, el futuro, la salud, los accidentes… Esto tiene que ver con el contexto real: la persona toma informaciones de los medios y las estructura de una manera angustiante, las transforma en miedo y termina en fobia. Vivimos en una sociedad en alerta.
 
¿Las fobias están acompañadas por algún otro tipo de trastorno?
La persona, en general, tiene un desarrollo normal, una vida muy racional y una fobia muy irracional y puntual. Se puede ser valiente y aventurado para muchas cosas y perder el control ante algo en particular: puede haber un piloto de Fórmula 1 que le tenga miedo a las alturas o a volar.
 
¿Tienen cura las fobias?
Casi todas las fobias se pueden superar: se logra vivir sin ese miedo o reducirlo a un mínimo tolerable que le permite a la persona fóbica llevar una vida normal. Pero requiere de un tratamiento, que varía según cada caso.
    No hay soluciones mágicas ni se trata de una medicación y listo. En la actualidad, cuando todos están apurados y buscan soluciones mágicas, eso es tentador y muchas veces termina siendo contraproducente.

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