Houston, tan lejos y tan cerca de Neuquén

Por Camilo Ciruzzi - enviado especial

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La lluvia, anunciada, se desata inclemente y en volúmenes enormes sobre Houston. Las actividades normales se suspenden bajo la batuta del pluviómetro televisivo y en los celulares un alerta incómodo advierte a los automovilistas para que eviten las zonas inundadas.

Si, la capital del shale, surcada por kilométricas y superpuestas autopistas, también se inunda, pero los sistemas preventivos se aglomeran para alertar a la población. Una ciudad que alberga más de 2 millones de habitantes, parece una comunidad pequeña gracias a su organización y orden extremo, aunque algunos refieran a San Antonio, a 3 horas de distancia, como una ciudad más pulcra y ordenada.

El lunes otra alerta aterrizó vía SMS en los celulares: un secuestro de una pequeña de 5 años. La tecnología es una aliada indispensable para la comunidad.

En las calles no hay cartelera política ni basura en el suelo, Houston es limpia. Solo el trafico en horas pico exaspera, sobre todo a aquellos que quieren apurarse bajo el imperio de un reloj real o presunto. La paredes del downtown, son vidrios y cementos impecables que invitan a la fotografìa. Y por ahí, un par de cuadras más allá de una iglesia Metodista de estilo gótico moderno, el Toyota Center, hogar del equipo de Basquet Houston Rockets, comienza a teñirse de rojo (red nation dicen las miles remeras). Cada tanto se cuela alguna otra camiseta azul y amarilla del rival visitante: Golden State Warriors. En la semifinal de un partido de basquet, como en Houston reina la paz. El tránsito vuelve a cortar la calma… es insoportable por momentos.

A pocas cuadras, cruzando el Discovery Park, también juega otro equipo local pero de beisbol: los Astros, que también tienen su casa en el corazón de la la ciudad. Se trata de un estadio que ocupa por lo menos dos veces la superficie y volumen del estadio de River Plate. Es enorme. En la TV los avatares deportivos demuelen todos los contenidos. Solo se habla de Basquet, de Beisbol y de Trump que no deja de tomar medidas complejas para la economía mundial. Falta poco para las elecciones presidenciales.

En Main Street un par de cuadras son ocupadas por el centro histórico de la ciudad. Unas casas tipo colonial español, restauradas y ocupadas por bares; pintadas de colores son elementos disyuntivos en la modernidad pavorosa que Houston exhibe a los automovilistas. Plazas y árboles se entremezclan con los pocos peatones. Todos usan autos y camionetas enormes, que parecen sobrealimentadas.

Houston es riqueza y eso se le nota en los poros. La OTC que se desarrolla esta semana es una muestra cabal de que el epicentro de los no convencionales están en el sur norteamericano. Esos 50 años que pasaron de la primera Offshore Technology Conference sirvieron para madurarla y sacarle el monotema marítimo. La OTC es petróleo y gas, es tecnología y novedades, es una feria enorme que cambia la vida de la ciudad. Los hoteles se reservan con meses de antelación, los bares nocturnos rebozan de extranjeros que celebran el 5 de mayo, una memoria mexicana apropiada por estados unidos. La batalla de Puebla, en la que un breve y mal arropado ejército mexicano batió unos invasores franceses en 1862, es solo un recuerdo en tierras latinas y una celebración norteamericana para el turismo que cree que esa fue la independencia de México. A la orgullosa Houston no le importa lo que le importa a otros, ellos celebran y alimentan a fuerza de tex Mex y picantes a un ejercito de cientos de miles de extranjeros que se asientan en la ciudad para participar de la OTC.

La lluvia amaina y los visitantes del Shrimp Boil (camarones hervidos) que organiza NOV )National Oilwell Varco) en un parque industrial cerca del NRG Center, donde la OTC tiene lugar, se acercan a ver un enorme rig, unas BOP, un coiled tubing articulado y otros tantos equipos de última generación que se desparraman en la base de la empresa de servicios petroleros. Claro, hay camarones hervidos que los comensales degustan parados y con la mano en torno a unas pequeñas mesas circulares. Otra carpa, la principal, es ocupada completamente por largas mesas de gente comiendo y mientras conversa. Y la lluvia vuelve a arreciar. Los asistentes camaroneros se refugian otra vez bajos las carpas de la feria. Parece una pulsada entre el clima y los comensales, voyeuristas de la mecánica petrolera. La lluvia no perdona y Houston es recorrido por el alerta de inundaciones. No hay peor profecía que la que uno puede cumplir y los climatólogos matutinos de la TV acertaron esta vez. Houston también se anega.

El Shale Oil es la estrella y los analistas lo explican en los seminarios y conferencias que se reproducen en el centro de convenciones y en los salones de hoteles de la zona de Gallería, un sector de la ciudad que toma su nombre de un inmenso shopping center de varios pisos y de muchos lujos. Houston es descomunal.

Permian es la base del análisis y se la compara con Vaca Muerta. Neuquén puede ser Houston?. Probablemente pueda, pero no es. Neuquén tiene la roca y busca inversores para transformar ese recurso en dinero. Argentina, lenta para llegar al futuro, dialoga con el pasado y Neuquén necesita ser como Houston. Neuquén Necesita ayuda e inversiones. En OTC la idea pulula y atosiga a los casi 80 empresarios que llegaron a la meca del shale para buscar oportunidades de negocios. Pero ellos, como Neuquén, dan de bruces con la realidad económica. A la provincia el desarrollo le cuesta porque al país le cuesta despegar. Neuquén provincia tiene calles de tierra, muchas más que las que tienen asfalto. No alcanzan los hospitales y las escuelas rebalsan de chicos. Neuquén necesita ordenarse tanto como la economía. La declamada previsibilidad no deja de ser un pálpito aspiracional. Houston es la meca del desarrollo y la experimentación en oil&gas, Neuquén tiene experiencias interesantes que copan titulares de diarios, pero no tiene la escala para dar más de sí. Tampoco tiene infraestructura para llegar y para salir, tanto insumos como productos. Mientras en Argentina un tren que aliviaría la demanda de arena y herramientas se pierde en el fárrago de la burocracia y el cortoplacismo, en Houston un tren de casi 100 vagones, tres locomotoras, tolvas, caños, máquinas y tanques avanza lento y se desplaza suave. Decenas de trenes kilométricos recortan la ciudad cotidianamente

Parece que la lluvia caerá varios días más. El calor agota al golfo de México y los estados lindantes al mayor desarrollo offshore del mundo resisten estoicos al viento y a la lluvia. Houston esta desarrollado y produce mucho petróleo como para abastecer al país y exportar. Neuquén comienza a reemplazar, o al menos dio el primer paso, a los recurso convencionales del país. Neuquén puede pensar en futuro pero el debate vira entre trabajar con el modelo angoleño o el noruego… El riesgo es hacer permanentemente lo provisorio y que Vaca Muerta sea un modelo argentino, y como tal: imprevisible y desperdiciado.

La comparación es válida porque Texas está sentada sobre una roca generadora, como Neuquén. Pero mientras una transita su madurez, la otra recién quiere nacer. Houston es una ciudad cosmopolita y exporta su modelo al mundo de los no convencionales. Neuquén quiere aprender y necesita ser. Houston ya es a pesar de todo y eso se nota en la calle. Houston, la poblada por 40% de latinos, es orgullosa y sorprende.

No se ven armas en la calle a pesar que la mayor parte de los comercios y lugares públicos prohiben el ingreso munidos de ellas. Los texanos usan botas homónimas y se ven algunos sombreros de cowboys. Los autos no paran de circular en toda la noche, el tránsito vehicular de Houston no descansa y las concesionarias ofrecen miles de nuevos autos vía leasing. Los autos son baratos y casi no hay veredas o peatones en la ciudad. Quizás sea una muestra de la riqueza, aunque el tren urbano funciona lleno, igual que los colectivos.

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Eso si, Houston come chatarra. Cientos de franquicias de casas de comidas rápidas florecen al costado de las autopistas y en centros comerciales. Los houstonians comen en sus autos o retiran la comida para llevarla a domicilio. Los locales de hamburguesas, pizzas y pollos fritos apenas tienen comensales. Se decía en la antigua roma que cuando peor era la comida más poderoso era el ejército. Houston es poderosa a pesar de la mala alimentación.La ventaja es que la ciudad llena de petroleros de todo el mundo se torna generosa y en cada lugar en el que los hombres y mujeres de la industria se encuentran hablan de sus actividades y del desarrollo del shale en Estados Unidos. Vaca muerta, mientras tanto, se asoma a la ventana y quiere cuajar en realidad la promesa de ser un boom. Houston la generosa, la lleva de la mano.

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