La dramática historia de una niña aprisionada bajo los escombros de una escuela destruida por el terremoto de México dio hoy un vuelco inesperado, sorpresivo: "Frida Sofía", como la habían bautizado los medios, nunca existió.
"Hemos hecho un conteo con la dirección de la escuela y tenemos la seguridad de que todos los niños o desgraciadamente fallecieron o están en los hospitales o están a salvo en sus casas", dijo desde la escuela Enrique Rébsamen el subsecretario de Marina, Ángel Enrique Sarmiento.
Hay indicios de que sí hay una persona viva bajo las toneladas de cemento, pero se trataría de una persona adulta, presuntamente un empleado o empleada del área de mantenimiento de la escuela, situada en un barrio del sur de Ciudad de México.
La televisión transmitió durante más de un día y medio el minuto a minuto de la búsqueda de la supuesta niña y entrevistó a brigadistas y a mandos de la Marina que hablaron de la niña.
El propio almirante José Luis Vergara, el responsable de las labores de búsqueda en la escuela, dijo que había "una menor en el segundo piso del edificio colapsado". El ministro de Educación, Aurelio Nuño, había hecho un llamado urgente a los padres a presentarse, porque nadie reclamaba a la pequeña.
La cadena Televisa, que fue la que hizo el mayor seguimiento del caso, se declaró la primera sorprendida y exigió explicaciones.
Durante horas se dijo que la niña tenía unos 12 años, que estaba debajo de una mesa de granito, que había movido una mano, que se había comunicado con una maestra, que se llamaba Frida Sofía, que había dicho que cerca de ella había otros cinco niños.
Personal de la Marina y un equipo de rescatistas especializado está arriesgando la vida en una estructura cada vez más frágil, apuntalada con pilares de madera, para seguir la búsqueda del sobreviviente.
Pero "Frida Sofía", el símbolo de la lucha por encontrar personas con vida, que concentró la atención principal del terremoto e hizo llorar a muchos frente a la televisión, fue un espejismo.
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