Investigan presunto crimen en una vieja pesquera
Un hombre apareció muerto en el interior de la ex empresa pesquera Galme, cuya planta ubicada en la zona de la costanera de San Antonio se encuentra abandonada desde hace años.
La víctima –que sería de apellido Germán y tendría 55 años- tenía un fuerte golpe en la cabeza, lo que lleva a presumir que fue asesinado.
Este viernes por la noche realizaban la autopsia que lo determinaría la causa del deceso, al igual que el posible abuso, pues tenía los pantalones bajos cuando lo hallaron. Poco después la Policía detuvo a un sospechoso, conocido por sus adicciones y antecedentes, que no tiene domicilio fijo, aunque vive en la localidad.
Este sábado le formularán cargos, informó la fiscal Mariela Coy, quien conduce la investigación.
El cadáver lo encontraron vecinos al predio que paseaban a sus perros, y de inmediato alertaron a las autoridades.
Coy indicó que, en base a los datos recabados hasta el momento, el muerto sería oriundo de Ushuaia, y habría llegado a la zona antes de la pandemia, por lo que habría quedado varado y en situación de calle.
Creen que se refugiaba en el predio, que se encuentra en ruinas y donde ya ocurrieron otros episodios fatales y hechos delictivos, como ataques sexuales.
La fiscal dijo también que el hombre era paciente del área de Salud Mental del hospital Aníbal Serra, donde recibía una mediación, y durante un tiempo pernoctó allí.
En cuanto al detenido, indicó que lo vinculan declaraciones de testigos que afirman haberlos visto juntos en distintas oportunidades, y que ayer el sospechoso merodeó el viejo edificio.
Otra fuente de la pesquisa destacó que tiene antecedentes por abuso, y que detectaron manchas de sangre en sus ropas, las que serán peritadas.
Entre otros elementos para ratificar la hipótesis, buscarán imágenes de cámaras de seguridad de comercios del sector.
Un sitio peligroso
La Galme Pesquera brilló en la década del 70. Gracias al auge de la vieira, fue una de las más importantes fuentes de trabajo de la región. Pero a fines de los 80 la firma se vio envuelta en créditos otorgados por el entonces banco provincia, y quebró en un proceso que tuvo consecuencias judiciales.
La planta fue rematada, pero se descubrió una maniobra con antiguos socios, y quedó librada al abandono.
Desde entonces la estructura se fue deteriorando, y mucha de sus partes arreciada por saqueadores. Pero además se convirtió en un refugio de la delincuencia.
La junta vecinal del sector reclamó en varias oportunidades al municipio que tomara medidas de seguridad. Lo hizo sostenido con informes de la policía y bomberos que certificaron que era un sitio peligroso.
Luego de incesantes quejas, en julio de este año el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza que declaraba al edificio de utilidad pública y sujeto a expropiación.
El municipio comenzó a desmantelarla para darle otro destino, pero la labor quedó pendiente y con trozos de mampostería colgando que incrementan los riesgos.
Te puede interesar...









