Japón abrió las puertas a un científico de Neuquén

Gastón Sívori es ingeniero y se abre paso en un prestigioso instituto nipón.

Alejandro Olivera - olivera@lmneuquen.com.ar

“Siempre, desde muy pequeño, he estado interesado en entender cómo funcionan las cosas”, cuenta a LM Neuquén Gastón Sivori, el neuquino que, a los 29 años, estudia el cerebro en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (OIST), Japón. En 2018 se convirtió en el primer argentino en ingresar a la prestigiosa institución, luego de pasar un exigente proceso de selección en el que se anotaron estudiantes de todo el mundo.

Te puede interesar...

En 2017 se recibió de ingeniero electrónico en la Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional, una carrera que no solo le permitía estudiar los circuitos electrónicos, sino también todo sistema que pueda ser controlable. “En el análisis de estos sistemas es posible entender su dinámica y realizar simulaciones de su comportamiento a diferentes condiciones”, explicó.

Tras recibir el diploma, comenzó a buscar nuevos horizontes para satisfacer sus ansias de conocimiento. Fue en ese momento cuando surgió la posibilidad de acceder a una beca del OIST para estudiar uno de los misterios más grandes de la ciencia: el cerebro humano. Sin dudarlo se inscribió y, tras un riguroso período de selección, se convirtió en el primer argentino en ingresar a la prestigiosa institución para cursar el doctorado en neurociencia computacional.

“Sabemos muy poco sobre nuestro cerebro. Ahora estoy en segundo año estudiando los mecanismos del cerebro. Particularmente, sobre la corteza cerebral y su capacidad de cómputo”, detalló al respecto. La unidad de investigación en la que trabaja se llama Neural Coding and Brain Computing y está a cargo del profesor Tomoki Fukai.

Puntualizó que está interesado principalmente en las neuronas piramidales que se encuentran en la corteza cerebral. “Reciben impulsos a sus dendritas de más de 10 mil neuronas y, aun así, pueden ser tan selectivas como para solo fortalecer la conexión que es importante para el aprendizaje de una tarea específica”, precisó.

Las instalaciones del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa
Las instalaciones del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa

Las instalaciones del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa

Gastón indicó que la percepción, el aprendizaje y la memoria, la toma de decisiones, entre otras capacidades del ser humano, surgen de computaciones de las redes neuronales, que utilizan muy poca energía (alrededor de una decena de watts), a diferencia de los sistemas computaciones más sofisticados en inteligencia artificial.

“Se estima que el cerebro utiliza el ruido para modelar el mundo externo y así realizar computaciones robustas y flexibles en estos aspectos. El objetivo de nuestras investigaciones es descubrir estos mecanismos estocásticos y generar las bases teóricas para construir sistemas inteligentes basados en lo biológico”, explicó al respecto.

Adelantó que su próximo objetivo es “describir en simulaciones de circuitos neuronales -basados en lo biológico- lo observado en los experimentos” y publicarlos en los journals de ciencia más importantes del mundo, una meta que seguramente alcanzará en los próximos años.

Gastón contó que se siente atraído por la cultura japonesa desde que era un niño. Sus primeros contactos fueron a través del animé y el manga, las películas y la literatura. A los 15 años amplió sus conocimientos con el estudio del idioma, lo que destacó como “lo más atractivo de japón”. “Teniendo al español como lengua materna, el idioma japonés es sencillo para pronunciar y tiene cientos de palabras con un sentido único, como por ejemplo komorebi, que representa a los rayos del sol que se filtran a través de las hojas de un árbol. El género poético haiku, por ejemplo, es fundacional en estos conceptos”, indicó.

Contó que otros atractivos de Japón son la estabilidad económica, la estética presente en el arte y la cultura, y la calidad del servicio de atención al cliente, que aseguró que es excelente.

Cuando me reciba posiblemente tenga mas preguntas que respuestas, y sé con certeza que estaré aplicando a alguna posición como investigador en alguna parte del mundo
Gastón Sívori aparece tomando mate en un afiche universitario
Gastón Sívori aparece tomando mate en un afiche universitario

Gastón Sívori aparece tomando mate en un afiche universitario

Solo entran los mejor preparados

Para garantizar la excelencia de sus estudiantes, el OIST no les toma un examen de ingreso, sino que plantea una etapa de “selección competitiva”.

Gastón comentó que el proceso comienza con una aplicación online, donde se debe adjuntar la información y documentación pertinente, hacer una transcripción de materias y diplomas de la carrera terminada, una carta motivacional que explique por qué el estudiante está interesado en cursar en el instituto, imágenes del pasaporte, cartas de recomendación de los profesores y evidencia de exámenes de inglés, ya que el doctorado se dicta enteramente en esa lengua.

Lo que más destaco de Neuquén es la cultura y los eventos autogestionados que se ofrecen en la ciudad. eso dice mucho de la calidad de gente que tiene

“Luego de esta etapa, y con un visto positivo, OIST te paga los pasajes para visitar este instituto y ser entrevistado por al menos 5 profesores sobre tus experiencias pasadas en investigación y competencias que son difíciles de reflejar en un currículum vitae”, comentó.

Agregó que las distintas unidades de investigación en el instituto exploran ramas de la física, química, neurociencia, biología, entre otras. “Te dan la posibilidad de unirte en calidad de estudiante (a través del programa doctoral) así como también de pasante (a través de otro programa becado) o como investigador si ya has realizado un doctorado”, concluyó.

LEÉ MÁS

Se anotaron 100 ingresantes por hora en la UNCo

Un prefecto se tiró al agua y rescató a una mujer que era arrastrada por el Limay

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído