Japón: vestir a los muertos es una competencia seria

Realizaron un concurso para arreglar a los difuntos antes de las exequias.

Japón
En Japón, asear y arreglar a los cadáveres es todo un arte. Sayuri Takahashi se arrodilla con gracia junto a una mujer inmóvil, le toma un brazo, luego el otro, las piernas... y la viste a la luz de velas artificiales.

A sus 27 años participó en un concurso de especialistas en el arreglo y vestido de los muertos antes de las exequias y la incineración, una profesión en declive en las grandes ciudades japonesas y, en menor medida, en los pueblos.

Este tipo de arte se hizo conocido a nivel mundial gracias a Despedidas, Oscar en 2009 a la Mejor película de habla no inglesa, en la que un violonchelista acaba dedicándose a la práctica tras la disolución de su orquesta. Es una forma de enseñar con elegancia los ritos de preparación de los cuerpos y la bondad de los "nokanshi", quienes los practican.

"La gentileza y la cortesía con la familia del difunto y la eficacia son esenciales", explicó a la AFP Shinji Kimura, uno de los tres jueces del concurso de nokanshi organizado esta semana en Tokio. "No debe ser mecánico", aseguró.

Kimura, con 30 años de oficio a sus espaldas, ayudó al protagonista de Despedidas.

Por primera vez en el país, los especialistas del "nokan" participaron en una competición. Dispusieron de 15 minutos para vestir delante del público y de los jueces a modelos tumbadas en futones, mientras un guitarrista tocaba una melodía.

"Queríamos que el público conociera mejor a los nokanshi, escasearon mucho después del desastre de 2011", declaró el organizador del concurso, Koki Kimura, en alusión al terremoto y al tsunami que dejaron más de 18.500 muertos en el nordeste de Japón en marzo de ese año.

Las modelos llevaban puesto una especie de vestido de ceremonia para ocultar la piel, el método más empleado, por pudor, para vestir el cuerpo cuando la familia está presente. Los especialistas les ponían las prendas por debajo de ese vestido, que luego retiraban para que se viera el resultado final. El trabajo de los nokanshi equivale en parte al de las pompas fúnebres en Occidente, pero en el archipiélago el embalsamamiento es poco habitual.

Tradición
Incentivo para los monjes guapos

Junto a los arregladores de cadáveres también se organizó un concurso de "monjes budistas guapos", acicalados con telas doradas, violetas o negras. El objetivo: hacer que las familias no dejen de lado la tradición de sermones fúnebres, lecturas de sutras y cánticos.

"El número de fallecimientos alcanzará un punto álgido en Japón en 2040", anticipan.

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