Jorge Edelman: "Siento que la comunicación es un legado de mi familia"

El bisnieto del pionero José Edelman, habló de la historia de su familia marcada por la primera imprenta que tuvo la ciudad y la huella que dejó su tío en la radiofonía y el teatro.

El nuevo aniversario de Neuquén pone de fiesta a los más de 90 descendientes de José Edelman, quien llegó a La Confluencia en 1904, cuando nacía la actual capital de la provincia. “Ese número 90 suena fuerte, pero sí. En el 2004 hicimos una fiesta por los 100 años de la familia y tuve el honor de hacer un video con mi tío Jorge que es un referente cultural de la región”, dijo Jorge Edelman, bisnieto del pionero de origen rumano que hace 116 decidió instalarse en estas tierras para echar raíces y ser parte del sueño de crear una ciudad en un desierto, luego de ser convocado por su amigo, el entonces gobernador Carlos Bouquet Roldán.

“Mi apellido aparece hasta en calles, así que es un legado muy importante, emocionalmente es muy fuerte y es como que no te podés portar mal”, dijo entre risas. “Sos Edelman, llevas el apellido de gente que ha hecho cosas grandes y que ha dado la vida para que hoy tengas una ciudad linda. Siempre me marcó un poco eso. De chico, las personas con las que hablaban me decían que conocían a mi familia y ensalzaban su labor. Con los años fui siendo más consciente de lo que eso implicaba”, sostuvo. “Me he enterado cosas de mi familia por historiadores porque no todos los parientes van trasladando la historia. Da lástima porque van pasando las generaciones y parte de la historia se va perdiendo si no queda plasmada en algún libro o en algún trabajo periodístico. Quienes todavía la pueden contar son mis tíos Ema y Ángel, vecinos míos, que son los hijos del primer gobernador constitucional de Neuquén Ángel Edelman”, agregó antes de relatar la llegada de sus ancestros a la región.

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La gran ola de inmigración a la Argentina trajo en el mismo barco -el “Pampa”- a José Edelman y María Esther Shapiro, quienes se conocieron en 1891, durante un largo viaje que los llevó a Buenos Aires. Instalados en una colonia cercana a la ciudad entrerriana de Villaguay, José y María se casaron tuvieron sus dos primeros hijos: Samuel y Ángel. Más tarde, vivieron por un tiempo en Santa Catalina, partido de Lomas de Zamora, donde nacieron Perla, Rebeca y Adolfo, el abuelo de Jorge que llegó a ser juez de Paz en Loncopue.

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José Edelman con su primera esposa, María Esther Shapiro, y con sus hijos.

José Edelman con su primera esposa, María Esther Shapiro, y con sus hijos.

Fue durante esa estancia en la localidad bonaerense donde, en el otoño de 1903, José tuvo la oportunidad de conocer a Bouquet Roldán que, al igual que él, frecuentaba una sociedad teosófica. Allí, Edelman fue tentado para ser parte del proyecto de levantar una urbe en un páramo patagónico, donde se quería trasladar la capital desde Chos Malal, aprovechando la llegada del ferrocarril. José aceptó y pisó por primera vez La Confluencia el 20 de febrero de 1904. Lo hizo en solitario para ver el lugar donde el año siguiente se instaló en una carpa junto a su familia.

Sin dudas, el año 1905 marcó fuertemente a José y sus hijos. Es que a meses de su arribo, tras un invierno duro, su esposa enfermó de neumonía y falleció el 7 de septiembre a los 27 años, cinco días antes de que los neuquinos celebraran el primer cumpleaños de la capital.

Meses antes, el matrimonio había obtenido unas diez hectáreas de terreno árido correspondiente a la Quinta 41, conocida posteriormente como la quinta de los Edelman. Estaba situada en lo que hoy es el bajo neuquino. Frente a la precaria vivienda que construyeron había una pequeña laguna, formada años después, y que fue bautizada con el apellido de la familia.

Con la impronta de la comunicación

“Siempre nos reímos porque en esa época todo se pagaba con terrenos que no valían nada en esa época y hoy en día, depende de dónde estén ubicados, valen fortuna. Y en el caso de nuestra familia quizás no hubo una visión inmobiliaria, quizás como sí tuvieron otras familias”, dijo Jorge antes de destacar el legado de la comunicación de sus antepasados.

Tras casarse en segundas nupcias con María Amalia Orsenhendler, en 1906 José Edelman instaló la primera imprensa del pueblo. Dos años más tarde editó, junto al periodista Abel Cháneton, el semanario Neuquén, el primero de la ciudad. Además de incluir noticias locales, la publicación guardaba un buen espacio para servicios sociales y comunitarios como nacimientos, cumpleaños, pedidos de mano y avisos fúnebres. Otra joyita de la época fue la célebre Guía Comercial Edelman “la más completa en su género en el país”.

“En un tiempo la imprenta estuvo en un terreno, al lado de donde vivo yo, en Chaneton al 200”, manifestó Jorge antes de hablar de los lazos de su profesión y su agencia de publicidad y comunicación con el oficio que su bisabuelo le dejó a sus hijos.

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“No sé si fue sin quererlo, pero sí sin tener tanto conocimiento... Fui eligiendo ese rubro, que por ahí no tiene tanto que ver con el oficio del imprentero. Yo me dedico más a la comunicación, aunque hay una mixtura con las artes gráficas y el diseño.Y también tengo la impronta de mi tío Jorge en cuanto a los medios”, subrayó.

“El tema de la vocación es muy particular. De chico, por deseo de mi padre, fui a la escuela técnica”, dijo en alusión a Néstor Edelman, quien tras padecer una fuerte diabetes, fue miembro fundador de Asociación de ayuda al diabético del Comahue (ADAC).

“Salí como maestro mayor de obras, que por ahí no tiene mucho que ver con lo que soy. Pero me fui quedando con lo mejor de lo que aprendí. Luego, entré a los medios casi accidentalmente. A los 20 años me ofrecieron entrar a Canal 7 por una cuestión de confianza y ahí comenzó mi formación, sin tener idea de que me iba a gustar tanto”, recordó.

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Jorge Edelman en su paso por Canal 7 de Neuquén.

Jorge Edelman en su paso por Canal 7 de Neuquén.

“Después de 14 años, cuando sentía que ahí no podía crecer más, tomé un retiro voluntario y me independicé. A fines del 2008 puse la agencia de comunicación y publicidad que lleva mi nombre, no por una cuestión personalista, sino por lo familiar. Es una forma de mantener vivo el nombre de mi tío que es un referente cultural de la región y que me marcó mucho a mi”, recalcó antes de mostrarse orgulloso de Ponele Onda y Enfocados, los programas de televisión que actualmente tiene en el aire Somos el Valle y su labor en la celebración del Martín Fierro Federal que se hizo por única vez en Neuquén en el año 2004.

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Jorge Edelman con los conductores del noticiero de Canal 7 de Neuquén.

Jorge Edelman con los conductores del noticiero de Canal 7 de Neuquén.

“Tuve el honor de que me contrataran a mi como director artístico, así que diseñé el escenario que salió por la TV Pública. Fue una experiencia re linda que se hizo en Ruca Che, vinieron varios famosos como Mirtha Legrand y Teté Coustarot”, comentó. “Siento que la comunicación es un legado de mi familia, es algo que amo hacer y como todo lo que hago le pongo el corazón”, remarcó.

Jorge, el tío que imprimió su huella en la cultura

Heredó su nombre y también su pasión por los medios. Por eso, en honor a ese espejo en el que siempre se vio reflejado, decidió bautizar su productora de publicidad y comunicación como su tío Jorge Edelman, quien fue un importante figura de la radiofonía y la escena teatral local.

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Jorge Edelman realizando una de sus célebres radionovelas.

Jorge Edelman realizando una de sus célebres radionovelas.

“Yo viví todo lo que hacía el tío. De chico, me llevaba a las funciones que hacía en Plaza Huincul, Cutral Co. Mi tío ha sido un comunicador. Primero fue actor, hizo radio muchos años, es uno de los históricos de LU5. Él es uno de los pocos casos de radio itinerante que había en el país. De hecho, su caso se estudia en las escuelas de teatro de Buenos Aires”, destacó Jorge en forma apasionada. “Él hacía esas novelas que se escuchaban a las tres de la tarde y se hizo famoso. En esa época no había televisión y la gente se prendía. Después hacía gira con un elenco de ocho actores. En la camioneta llevaba los telones, la vestimenta, la escenografía. Era un espectáculo verlo porque el tipo llegaba a una escuela del interior y montaba todo el circo para hacer una presentación de la novela que había emitido durante un mes y medio en la radio. Él mismo promocionaba el espectáculo cuando llegaba a los pueblos con un megáfono. A mi todo eso me marcó. Al día de hoy me encuentro con gente que se acuerda de sus novelas”, dijo con emoción, para luego contar que su hermano Gustavo está escribiendo un libro para rescatar la obra de su tío que falleció en 2007.

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Jorge Edelman, junto a su tío que lo inspiró para abrirse paso en el mundo de los medios.

Jorge Edelman, junto a su tío que lo inspiró para abrirse paso en el mundo de los medios.

Un deseo para la ciudad


“Yo tengo 46 años y he visto una transformación enorme. Amo la ciudad de Neuquén. Yo nací pero la elijo para seguir viviendo los años que me queden. Con todos sus defectos y virtudes siempre vuelvo a elegir vivir acá. Siempre pienso que afuera sería uno más, pero acá soy alguien porque lo heredé, porque mi familia es parte de la historia de este lugar. Eso es muy fuerte, para mi y para mis hijas”; sostuvo Jorge a la hora de hacer una reflexión sobre el aniversario de la capital.

“Yo amo Neuquén no sólo porque la veo linda, sino porque ves el esfuerzo que pusieron tus ancestros. Y yo quiero seguir aportando mi parte para que esa obra que iniciaron mi familia con otras continúe”, enfatizó.

Esta nota es parte del suplemento aniversario de Neuquén que se publicó este sábado junto con la edición del diario.

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