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La Mañana femicida

Jueces dieron marcha atrás con la absolución de un femicida recapturado

Miguel Armando Salinas fue absuelto por el femicidio de su ex pareja en agosto de 2010 por el beneficio de la duda. Ahora, el fiscal Gastón Liotard logró que se revoque la sentencia y vaya a un nuevo juicio tras permanecer el hombre 12 años prófugo.

Un Tribunal de Impugnación confirmó la nulidad de la absolución otorgada a un femicida, quien fue recientemente recapturado tras pasar 12 años prófugo de la Justicia. Ahora, en un nuevo juicio de la mano del fiscal Gastón Liotard, se deberá analizar la evidencia contra Miguel Armando Salinas por el crimen en 2008 de su ex pareja, Lucrecia.

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caso lucrecia
Víctima fatal de un ataque femicida.

Víctima fatal de un ataque femicida.

Tal como contó LMNeuquén como parte del especial Historias del Crimen, Lucrecia tenía 30 años cuando fue vista con vida por última vez, el 27 de junio de 2008 cuando salió de trabajar del supermercado Capriolo, minutos después de las 21:20. De acuerdo con los testimonios, había quedado con su ex pareja, Miguel Armando Salinas -quien la había violentado por años y la hostigaba para retomar la relación- para ir a un hotel alojamiento, pero, por otro lado, a las compañeras del súper les contó que iba a salir con unas amigas a festejar su cumpleaños, que había sido unos días atrás. Lo único que se supo de esa noche fue que un hombre de zapatillas, jean y campera tipo militar la pasó a buscar a pie y se dirigieron en dirección a la calle Palpalá. Luego, nada más de ella se supo hasta el hallazgo de su cuerpo la mañana del 16 de julio, unos 20 días después de su desaparición.

La teoría final de los investigadores tras una ardua investigación, y con la que llegaron a juicio, fue que el femicida Salinas pasó a buscar a Lucrecia por el trabajo, la noqueó de una trompada en su casa y luego la degolló. Esa noche, le había pedido el auto prestado, un Peugeot 504 rojo, a su amigo de Plottier que les dio acogida cuando habían llegado de Tucumán con sus dos hijos en busca de una mejor vida.

Luego, Salinas se habría encargado de envolver en la cortina del baño el cuerpo de Lucrecia, cargarlo en el baúl del auto, donde encontraron también una mácula de sangre y en la parte del acompañante el set de maquillaje que la familia de Lucrecia señaló que sería el de ella. Con ayuda de algún tercero, se encargó de ir a una zona que conocía para deshacerse del cadáver y finalizar su plan femicida, sin contar con que un puestero lo podría descubrir.

El 16 de julio de 2008, la casualidad quiso que un criancero de las inmediaciones de Villa El Chocón fuera a caballo reuniendo a su ganado menor por el paraje denominado La Zorra, que se encuentra a la vera de la Ruta 237 entre los kilómetros 1284 y 1285.

En determinado momento observó, a unos 15 metros de la calzada, un montículo de tierra de donde salía un brazo y parte de una cabeza. Asustado, el hombre encaró al galope al puesto de un policía que trabajaba en la Comisaría 42 de Villa El Chocón y le contó a la esposa del oficial lo que había visto. Media hora después, cayó el móvil al puesto del criancero y a caballo él los guió hasta donde se encontraba el cuerpo.

efectivos de Homicidios analizan el lugar del hallazgo del cuerpo de Lucrecia2.jpg

De acuerdo con la mecánica de muerte, la joven sufrió un golpe en el rostro que no esperaba, por lo que pronto se intuyó que estaba con alguien que conocía o en quien confiaba. El golpe la noqueó y quedó en estado de inconciencia e indefensión; de hecho, la revisión arrojó que no tenía ni una sola marca defensiva que diera a entender que trató de evitar la agresión.

En este punto surgieron dos hipótesis. Una fue la del médico forense, que advertía que Lucrecia estaba de costado en una cama o en el suelo y la persona que la iba a degollar comenzó haciendo leves cortes, como rompiendo con el tabú del mandamiento natural de no matar, hasta que fue agarrando confianza y enojo suficiente para que los cortes fueran profundos y letales, provocando una hemorragia masiva que desencadenó la muerte. La data de muerte se estimó que era del mismo día de la desaparición, como mucho 48 horas después. Por su parte, los peritos de la Policía coincidieron en la brutalidad del golpe en el rostro que la dejó indefensa, pero aseguraron que la joven estaba sentada al momento del ataque a puñaladas en el cuello. Calcularon que fueron once en total hasta que la degollaron. El recorrido de la sangre, de arriba hacia abajo, les hizo presumir que estaba sentada al momento del ataque femicida.

Aunque el fiscal Santiago Terán y su equipo presentaron una contundente prueba, un supuesto conflicto entre los jueces llevó a un fallo dividido que le otorgó la absolución por el beneficio de la duda al Tucumano. Mientras que el presidente del tribunal, Pablo Furlotti, votó por declarar penalmente responsable del hecho al hombre, sus colegas Dardo Walter Troncoso y Alejandra Barroso, desarticularon algunas de las evidencias que consideraron no alcanzaban la certeza requerida.

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Convencida de su acusación, la fiscalía presentó ante al Tribunal Superior de Justicia un recurso para anular dicha sentencia, y aunque el pedido fue admitido, Salinas ya no pudo ser ubicado, y en 2012, oficialmente se lo declaró rebelde.

Fue así que tras más de 12 años, la Policía neuquina logró obtener una pista segura de que estaba en la ciudad de San Miguel de Tucumán. El 12 de febrero de este año, en una serie de allanamientos, el Tucumano fue capturado y luego trasladado hacia Cutral Co.

En ese marco, la causa fue recuperada por el fiscal Gastón Liotard de Cutral Co para avanzar a la realización de un nuevo juicio, por lo que un tribunal de Impugnación integrado por los jueces Federico Sommer, Florencia Martini y Fernando Zvilling, confirmó la nulidad de la sentencia absolutoria dictada en 2010 a favor del femicida y dispusieron el agendamiento inmediato de un nuevo juicio por el femicidio de Lucrecia.

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