Cabral, mediocampista de 23 años y nacionalizado chileno, al momento del crimen jugaba en Atlético Paranaense y había viajado a Mendoza para pasar las vacaciones y las fiestas de fin de año.

El volante comparte el banquillo de los acusados con su padre, José Cabral (42), su primo Axel Olguín (20) y Hugo Brian Santana (18). A los cuatro les imputan del delito de “homicidio agravado por la participación de menores”.

La víctima era un conocido murguero de la zona que tenía problemas con la familia del futbolista. Unas zapatillas con manchas de sangre halladas en su casa complicaron al futbolista surgido en Argentinos.

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