La ciudad fue un horno con cortes de agua y luz

Durante buena parte del día no salió ni una gota en 15 barrios. La sensación térmica fue de 45 grados.

Neuquén
Agua, viento, calor sofocante y cortes de servicios. Todos los factores del clima y sus consecuencias coincidieron ayer cerca de las 18, cuando estaba terminando la tarde en la ciudad de Neuquén.

A esa hora el centro estaba desierto, casi abandonado. Con 39,2 grados de temperatura y 45 de sensación térmica, sólo circulaban algunos autos y apenas se veía gente. Estaban aquellos que tenían que estar por necesidad, esperando el colectivo, comprando algo, o haciendo algunos trámites. Casi nadie parecía disfrutar una tarde de infierno, salvo algunos adolescentes que se refugiaban bajo la sombra de los árboles de alguna plaza o tomaban un helado en el Parque Central.

El centro era un horno insoportable y el sol calcinaba edificios, calles y veredas, por igual. Unos nubarrones gris oscuro que avanzaban lentamente se convertían –por momentos– en un bálsamo que cubría parte de la ciudad y los que andaban caminando los miraban como una posible salvación.

Desde hace días los especialistas en el clima venían anticipando que con semejante calor llegarían las tormentas eléctricas con agua. Pero habían pasado ya 48 horas de pronósticos fallidos y la gente descreía que pudiera llover. "A lo sumo, unas gotas; siempre pasa lo mismo", dijo con fastidio una mujer que esperaba el colectivo en la calle Sarmiento, en el corazón comercial de la capital que a esa hora estaba despoblado. Recordó que la tormenta del miércoles a la noche pasó de largo y descargó en territorio rionegrino, y en algunas localidades, hasta con granizo. "Aunque sea, prefiero granizo", aseguró la mujer.

Desde temprano se anticipaba una jornada agobiante. Después del mediodía no se veía gente en las calles y una multitud se fue a la costa del río.

La Avenida Argentina y su continuación, Olascoaga, parecen vías muertas. Unas horas antes fueron el corredor de un interminable peregrinaje hasta la costa del Limay y los clubes ribereños, los lugares elegidos por la multitud para refugiarse del calor. Volverían a revivir un par de horas después con el regreso de los bañistas a sus hogares.

En los barrios el panorama era similar, aunque en algunos se vivían momentos dramáticos. Poco después de las 14, cuando el sol comenzaba a ser insoportable, una subestación transformadora ubicada en el norte de la ciudad salió de funcionamiento. La consecuencia fue que el sistema eléctrico que alimentaba la cisterna de 10.000 metros cúbicos del Parque Industrial quedó interrumpido, por lo que todos los barrios que se nutrían de ese tanque comenzaron a quedarse sin agua. Se trataba de 15 urbanizaciones de las más variadas en cuanto a su densidad demográfica y su pobreza. Algunas, más pudientes, con recursos como para que el impacto sea menor. Otras parecían condenadas a esperar, justo en el día más caluroso. La otra consecuencia de aquel desperfecto fue que una zona del Alto de la ciudad se quedó sin luz y sin la posibilidad de refrescarse con ventiladores o aire acondicionado.

Las redes sociales y los medios de comunicación se convirtieron en la caja de resonancia de los reclamos y pedidos de soluciones que no llegaban.

Desde CALF aclararon que la responsabilidad no era de la cooperativa sino del EPEN. Desde el ente provincial se hicieron cargo. Explicaron lo que ocurrió y un par de horas después aseguraron que el problema se había solucionado y que el panorama se irá normalizando de a poco. Pero luego de 30 minutos, la misma subestación salió de servicio otra vez. Todo volvió a estar igual. Hay que esperar a que los equipos bajen la temperatura para poder trabajar.

Pasaron los minutos y la brisa del este, que apenas se sentía, se convirtió en un viento caliente con ráfagas intensas, que levantaron polvareda en los barrios del oeste y hacían que el aire se convirtiera en sofocante y el horizonte quedara desdibujado por una masa de tierra y polvo en suspensión. Pero tan cambiante estuvo el clima, que inmediatamente los nubarrones grises que estuvieron amenazando toda la tarde comenzaron a descargar agua. Primero fueron unas gotas aisladas, luego una cortina de agua que cubrió la ciudad con truenos, relámpagos y ráfagas fuertes, hasta que 10 minutos después volvió a salir el sol.

Entre el récord de temperatura, las lluvias sorpresivas, el viento y las promesas de soluciones a los cortes de agua y luz, la ciudad de Neuquén comenzó a transitar el último tramo de un día de contrastes, caótico y atípico.

Dicen los especialistas en clima que hoy será un día parecido. Nadie puede anticipar cuáles serán las consecuencias.



Más oscuro
Otro apagón a la hora de la cena

Un importante apagón se sintió ayer por la noche, cerca de las 22, en la zona centro. Los comercios y negocios del sector gastronómico funcionaban a full cuando ocurrió el nuevo corte. Al cierre de esta edición, la ciudad estaba "apagada" en la avenida Argentina, en el tramo que va de calle Roca a la ruta 22, con algunas excepciones en el Parque Central, y la falta de suministro era notoria también hacia el sur, sobre Avanida Olascoaga, en dirección al Río Grande. Era el momento en que muchos neuquinos emprendían la retirada del balneario luego de la jornada más cálida del verano. La falta de luz podría repetirse durante los próximos días. Una de las cuestiones de fondo es que la capital se encuentra al borde de su capacidad de suministro.

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